Viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Asistencia Médica o Derechos Humanos? Controversia de las Mujeres Latinoamericanas

Las Mujeres en América Latina se encuentran a merced de un Sistema de Salud “tipo lotería” que pone miles de vidas en peligro día con día. Son Mujeres víctimas de violencia estatal en el acceso a servicios de contracepción, aborto sin riesgos y esterilización

Autora:  Aura Chacón. Activista Amnistía Internacional Salamanca

   “Mi nombre es Teodora, mujer, latinoamericana, trabajadora y madre de un niño de 11 años, me encontraba embarazada cuando empecé a sentir fuertes dolores, llamé al servicio de emergencias y empecé en labor de parto y caí inconsciente… Cuando desperté sangraba abundantemente y había perdido a mi niño. Al llegar la policía me esposó y me detuvo culpándome de asesinato y sólo después me llevaron al hospital a recibir la ayuda de emergencia que necesitaba”.

   La realidad de Teodora en el Salvador, es sólo uno de los cientos de casos de violencia estatal de los cuales son víctimas las mujeres latinoamericanas; en el nuevo Informe 2015/16 de Amnistía Internacional sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo(https://goo.gl/vfqMUu)se analiza el acceso de las mujeres a los servicios de salud sexual y reproductiva en diversos países de América Latina.

   En Latinoamérica las mujeres nos debemos limitar a un sistema de salud básico y excluyente en materia sexual y reproductiva, ya que el Estado se comporta de manera incompetente y desarrolla acciones discriminatorias con respecto a este colectivo; como lo indica Erika Guevara-Rosas, directora del Programa de Amnistía Internacional para América:“Desde El Salvador, donde el aborto está prohibido incluso en los casos en que la vida de una paciente depende de él, hasta México, donde las mujeres que viven con el VIH pueden ser esterilizadas a la fuerza, mujeres y niñas de toda la región están sufriendo abusos a manos de los propios profesionales y sistemas que supuestamente deben protegerlas.”

   El acceso al aborto para salvar la vida. El aborto está prohibido sin excepciones en siete países de América, aun en el caso de que la vida de la mujer o la niña dependa de él: Chile, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Surinam.

   En la mayoría de los países restantes, aunque existan cláusulas que permiten un proceso de ITE (Interrupción Terapéutica del Embarazo) para salvar la vida de la mujer, resulta muy difícil el acceso a este procedimiento por motivos ideológicos de los profesionales de la salud.

   En República Dominicana, Rosaura Arisleida Almonte Hernández de 16 años, murió de leucemia en agosto de 2012 cuando los médicos pospusieron su tratamiento debido a su embarazo y no le proporcionaron el mejor tratamiento posible en su estado, incluso cuando solicitó varias veces someterse a un aborto, pero se le denegó, puesto que el procedimiento está prohibido.

   En Paraguay, en 2015, las autoridades denegaron reiteradamente la solicitud de ITE de una niña de 10 años que había quedado embarazada tras ser violada. Al no tener acceso a un aborto, la niña se vio obligada a dar a luz.

   Esterilizaciones forzosas. Amnistía Internacional ha documentado casos de mujeres a las que han obligado a someterse a intervenciones médicas contra su voluntad, y que han sufrido discriminación por vivir con el VIH al llegar al hospital para dar a luz.

   En México, Michelle de 23 años y madre de dos hijos, es de Veracruz, y es portadora del VIH, su médico el día del nacimiento de su segundo hijo la sometió a una operación de esterilización aún cuando ella se había negado a autorizar dicho procedimiento.

   En Perú, entre 1996–2000 bajo el mandato de Fujimori, se desarrolló el proceso de esterilización masiva más grande de América Latina, en el cual más de 200 mil mujeres pobres indígenas fueros esterilizadas como medida para “combatir la pobreza”.

   Las mujeres en América Latina, sin importar edad ni condición social, no somos consideradas “Actores de Confianza” para decidir sobre nuestro cuerpo o nuestra salud sexual y reproductiva, todo lo contrario, estas decisiones se toman con base en disposiciones legales o religiosas, aunque estas medidas cobren vidas día con día.

   Desde Amnistía Internacional trabajamos en los países latinoamericanos, en defensa de los casos anteriormente descritos y en pro de nuevas legislaciones que garanticen a las mujeres derechos con respecto a su vida sexual y reproductiva.

   Sin embargo, todos como sociedad global tenemos la responsabilidad de garantizar un futuro equitativo para nuestras mujeres y niñas, y todos podemos ayudar; Amnistía Internacional está pidiendo la liberación de Teodora, en el Salvador, condenada a 30 años de cárcel, tras dar a luz a un bebé muerto y un juicio plagado de irregularidades, si quiere ayudar actúa a través de https://goo.gl/YGvMqR

"Poder decidir sobre nuestra salud, nuestro cuerpo y nuestra vida sexual es un DERECHO HUMANO"