Domingo, 17 de diciembre de 2017

En el mar del olvido electoral… Venezuela

Aquí seguimos hablando de los británicos, que la han liado parda con separación de Europa y polémica separatista incluida… la verdad, qué se le había perdido a Cameron con esa preguntita, si es que no hay que preguntar, que luego el votante contesta lo que le da la gana y hala, a machacarse las meninges pensando qué ha podido-podemos fallar. De la Eurocopa no hablamos, por si acaso nos puede la vergüenza, pero eso sí, parece que Venezuela ha desaparecido del mapa si es que alguna vez lo estuvo. Ahora toca Turquía quizás, aunque en sordida. Si uno recuerda el trauma que produjeron los atentados de Francia y Bélgica parece que la matanza turca no concita tales manifestaciones de duelo, será porque estamos a medio gas con el calor o será que Turquía nos tiene muy cansados con su coqueteo con el ISIS y su papel de guardia pagado de la frontera europea. Nada, que como que no, no hay la misma empatía y la culpa la tiene un Erdogan tan crecido que miedo me da lo que puede hacer a la hora de perseguir a quien estropea la imagen turística de su Turquía.

         No hablamos de Venezuela porque ya no hay elecciones y Rivera está muy ocupado negando la evidencia, que tiene que apoyar a Rajoy sí o sí. No hablamos de Venezuela porque los de Podemos están preguntándose para qué sirven los sondeos electorales, incluso los de Andorra que yo creía que era un paraíso del deporte de invierno y resulta que ahora es la cuna de todas las encuestas electorales. No hablamos de Venezuela y ahí seguirá el problema con el que tanto nos hemos involucrado, como si no hubiera otros países en esta América nuestra, por desgracia, tan cargada de tragedias. Uno pensaría que tanto interés por los políticos encarcelados tiene fecha de caducidad, la de las elecciones, o quizás estamos esperando para coger carrerilla y poner de nuevo a Maduro a caer de un burro. Y es que tenemos mucha tarea, toca formar gobierno como dé lugar y lamernos las heridas. Y sobre todo, evitar esa acritud que a mí me tiene preocupada, ya sean los hunos o los hotros, la falta de medida a la hora de criticar al contrario da miedo, la verdad, y los insultos en las redes sociales y los dichosos memes que corren por ahí hacen pensar que no tenemos en qué dar ni en qué trabajar y que la mala baba nos puede. Las elecciones son así, sale quien sale y a asumir lo que sea, nos guste o no, pero claro, a unos les da por culpar a la ley electoral y a otros por segar la mala hierba. A mí me va a dar, como siempre, a largarme por ahí a hablar con el personal, que está ya esperando irse de veraneo aunque sea a sentarse en la terraza del bar del barrio. Si es que los españoles al final, acabamos consolándonos al sol.

 

Charo Alonso

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez