Jueves, 14 de diciembre de 2017

La Alianza pide una ley que regule la trashumancia de la apicultura en Castilla y León

Según la OPA, esta Comunidad no puede soportar la carga ganadera de colmenas de otras autonomías como la extremeña, donde ha crecido en 200.000 colmenas en los últimos cinco años

El censo de colmenas en Castilla y León ha decrecido en 5.000 en los últimos cinco años

La Alianza COAG-UPA Salamanca denuncia un excesivo aumento de los siniestros en colmenas producidos en los últimos cuatro meses. “Desde nuestra Organización contabilizamos ya 10 siniestros producidos por robos y actos vandálicos en Cáceres, Salamanca, Ávila y Zamora, siendo el más sangrante el sufrido por un apicultor afiliado a COAG Salamanca en Tola de Aliste y San Vitero”.

Esta Organización, tal como ha asesorado a sus afiliados, aconseja a todos los apicultores que sufran actos de este tipo, a que interpongan de inmediato la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil y comuniquen los hechos a la Junta de Castilla y León para evitar penalizaciones por incumplimiento de compromisos tanto de la ayuda agroambiental como en las pólizas de seguros.

El grupo de trabajo del sector apícola constituido en COAG Salamanca trabaja en la elaboración de una propuesta para regular mediante Ley la trashumancia de colmenas en Castilla y León, pues “la actual normativa que regula la actividad de la apicultura no responde a las necesidades que hoy tiene el sector”.

Asimismo, desde la OPA denuncian “el excesivo celo de los ayuntamientos de distintas provincias de Castilla y León y Extremadura, que a través de las Ordenanzas  municipales,  primero,  pretenden  que  la apicultura  se convierta en una fuente de ingresos para los propios ayuntamientos, y, segundo, penalizar y castigar a la apicultura trashumante, la más profesional y representativa de Salamanca y de Castilla y León”.

El censo de colmenas en Castilla y León ha decrecido en 5.000 en los últimos cinco años. En ese mismo periodo Aragón ha crecido en 6.000, Castilla La Mancha en 5.000, Murcia en 15.000, y Andalucía en 60.000 colmenas, y “llama especialmente la atención el crecimiento de Extremadura, cuyo censo en ese mismo periodo se ha incrementado en 200.000 colmenas. Este aumento de colmenas que suponen 2.000 asentamientos nuevos en Castilla y León están generando un conflicto de ordenación en nuestra Comunidad autónoma, que a partir del mes de junio se ha convertido, como consecuencia del cambio climático y la siembra de nuevas variedades de plantas melíferas (colza, alfalfa, plantas aromáticas…), en el lugar de concentración de colmenas de la mayor parte de España”.

La Alianza recuerda que los apicultores castellano y leoneses acogidos a las ayudas agroambientales están obligados a mantener las colmenas en Castilla y León durante cinco meses y a declarar la ubicación exacta de los colmenares con coordenadas UTM, condiciones de control a las que no se ven sometidos otros apicultores que proceden de otras comunidades autónomas como Extremadura, Valencia, Castilla-La Mancha y Aragón.