Lunes, 18 de diciembre de 2017

Apostolorum Apostola (Apóstol de los Apóstoles)

“¡Oh nuevos consuelos! ¡Eva se ha hecho apóstol! Mira, la astucia de la serpiente ha sido descubierta, [Eva] ya no se equivoca. Porque al que ella miraba, ya lo desprecia; considera como un enemigo a aquel que la había seducido por la concupiscencia. El árbol de la seducción ya no la seducirá más. Mira, en el árbol de la vida ella ha encontrado su gozo; gracias a su confesión, ella ha experimentado sobre el árbol lo que viene de Cristo; se ha hecho digna de lo que es bueno y su alma [lo] ha deseado como alimento.”

Hipólito de Roma

Se anunció el 3 de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha publicado un nuevo decreto por expreso deseo del Papa Francisco, donde se eleva la memoria de María Magdalena a fiesta dentro del Calendario Romano General. Comentó Mons. Arthur Roche que la decisión se inscribe en el actual contexto eclesial que pide reflexionar más profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la grandeza de la misericordia divina. Francisco ha tomado la decisión de resaltar la relevancia de María de Magdala en pleno Jubileo de la Misericordia, fue la primera testigo de la resurrección y por lo tanto debe tener el mismo grado de fiesta que el que tienen la celebración de los apóstoles

Muchos discípulos que seguían a Jesús eran mujeres y jugaban un papel importante dentro del grupo. Los evangelios dicen que “servían”, que “ayudaban”, “asistían”  a Jesús con sus bienes. El movimiento de Jesús no sólo fue un movimiento de varones, Jesús llamará también a seguidoras, mujeres que contaban poco en la sociedad, parte esta decisión contradecía las estructuras sociales de su época. No podían estar en compañía de varones y en lo referente a la oración eran equiparadas a los esclavos. Jesús se hace acompañar de mujeres, se menciona por su nombre, posiblemente las que tuvieron un mayor papel dentro del grupo, Juana, Susana, María madre de Santiago y sobre todo a María Magdalena. Muchas de estas mujeres no sólo guardaron fidelidad al Maestro hasta su muerte, también estarán al pie de la cruz y serán guardianas de su sepulcro.

María Magdalena destaca de una forma especial, no sólo estará presente a los pies de la cruz en la pasión, sino que se convirtió en la primera testigo y anunciadora del Resucitado (Jn 20, 1.11—18). Este apelativo “apostolorum apostola”,  es utilizado por los primeros Padres de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino la dedica un bello comentario: “Así como una mujer había anunciado al primer hombre palabras de muerte, así también una mujer fue la primera en anunciar a los apóstoles palabras de vida” (“Super Ioannem”, 2519). La Magdalena parece que fue un discípulo muy especial en el plano espiritual, ella misma es signo de la llegada del Reino que Jesús anuncia no sólo con palabras, también con diversos signos. De ella había expulsado siete demonios y sabemos que el número siete tiene significado de plenitud y de totalidad. La conversión de María de Magdala fue una conversión total de los malos instintos: Orgullo, avaricia, envidia, celos, violencia, cólera, etc María ha experimentado una liberación radical, haciendo suya la causa del Reino, por lo que será incluida dentro de los discípulos caminando con ellos junto a Jesús. Los verbos seguir y acompañar, aparecen en los evangelios refiriéndose a María Magdalena, tienen una connotación de adhesión personal y seguimiento.

En Occidente, sobre todo en la Edad Media,  se equivocado a María Magdalena, con María de Betania y con la pecadora del Evangelio de Lucas. Gregorio Magno unió el culto de las tres en el culto a “la Magdalena”, fijándose la fecha de su fiesta el 22 de junio  en el año 720 d. C., extendiéndose su culto en este formato por toda Europa. Sin embargo en Oriente, se distingue el culto de las tres mujeres, las hermanas de Lázaro eran veneradas en Betania y María Magdalena en Éfeso, manteniendo fechas distintas para la fiesta.

La obra de Santiago de la Vorágine, La Leyenda dorada, termina de situar a María Magdalena en el sur de Francia, allí habría desembarcado junto con Lázaro, Marta y Maximino. Su culto se extenderá por toda la Provenza Francesa y por toda Europa, durante los siglos XII y XIII, momento que coincide con la fundación de la Ordenes Mendicantes. Éstas desempeñarán un papel importante en la difusión de su culto por toda Europa, proponían un modo de vida mixta, fundada sobre dos pilares: la predicación y la contemplación. María Magdalena encajaba bien en estos dos principios. El Papa Gregorio VIII, pidió a los dominicos en el año 1295 que se hicieran cargo del santuario de Saint Maximin, lugar donde en Occidente se ha creído que localizaban las reliquias de María Magdalena, extendiéndose el culto en la propia Orden y nombrándola protectora de la misma.

La leyenda ha hecho de María Magdalena una pecadora arrepentida, ha degradado su figura muy acentuada por el arte, que ha hecho de ella una prostituta perdonada. La Iglesia oriental no conoció esta desfiguración, en los primeros siglos, su devoción llegú incluso a superar a la de la Virgen María. Muy lejos de esa visión de Occidente, queda su imagen más originaria como “apóstol de los apóstoles”, muy presente en los primeros Padres de la Iglesia, San Ireneo, Orígenes, Hipólito de Roma, etc. Esperamos que este nuevo decreto del Papa Francisco ayude a recuperar su figura y su importancia en la Iglesia primitiva, así como un renovado papel de la mujer en la Iglesia actual, necesario en un ambiente preeminentemente masculino y clerical.

Magdalena en la escalera de Soto (San Esteban)