Domingo, 17 de diciembre de 2017
Alba de Tormes al día

‘Don Fadrique’ homenajea a Cervantes en el IV centenario de su muerte

ALBA DE TORMES | Lo hace incluyendo dentro su extensa oferta gastronómica el plato ‘Duelos y Quebrantos’, uno de los primeros en aparecer en el Quijote

“Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados”. Así comienza y prosigue la más ilustre obra de la literatura española, tras la presentación previa del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Lo hace, primero, detallando las características físicas de su protagonista, para después centrarse en la gastronomía propia de la época del s. XVII. Y es en este punto dónde radica la importancia de la oferta gastronómica tan variopinta de aquellas fechas.

Es en este punto, y en claro sentido de homenaje, dónde el restaurante Don Fadrique de Alba de Tormes ha decidido echar mano del Quijote y rescatar uno de los primeros platos mencionados en la obra (Duelos y Quebrantos), readaptarlo a la corrientes gastronómicas modernistas, y rendir así su propio homenaje al escritor y a la obra más laureados de la historia de la literatura española.

Los ‘Duelos y Quebrantos’ se trata de un plato perteneciente a la cocina manchega y cuyos ingredientes principales son los huevos revueltos, el chorizo y el tocino de cerdo. La versión realizada por Don Fadrique se compone de una tortilla de sesos, vísceras y huevos revueltos, junto con una brocheta de corazón denominada en la cocina peruana como anticucho.

Se trata de una tapa cervantina readaptada, dónde se deja ver la creatividad y trabajo propios del restaurante Don Fadrique. Un plato a base de sesos y vísceras que, como se menciona en el Quijote, solía comerse los sábados. Debido a la temprana caducidad de los productos con lo que este plato se realiza, su consumo debía ser el más cercano posible a la muerte del animal. Una tapa cervantina para rememorar el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.

Clasicismo y modernidad se conjugan en la cocina

La cocina del restaurante Don Fadrique bien podría definirse por conjugar el clasicismo y la modernidad, las raíces y la evolución, la experiencia, junto con los conocimientos y la evolución a fin de desarrollar una cocina fresca de temporada y una cuidada presentación para el disfrute de los sentidos.

“Nuestra característica más notoria es la investigación sobre los sabores, sus distintas mezclas y equilibrios. Quizás esto sea influencia de mis comienzos como sumiller”, afirma el reconocido chef del restaurante Don Fadrique, Nicolás Sánchez Monje.

Una propuesta gastronómica, donde cobran especial relevancia los extraordinarios productos de primera mano y máxima calidad obtenidos del mejor huerto de la ribera del Tormes, que no es otro que Alba de Tormes. Producto de óptima calidad de los cuales su aprovechamiento es total, otra de las señas de identidad de este negocio.

“La educación continúa del paladar permite la mezcla de sabores, la creación y búsqueda de equilibrio de los mismos con el fin de crear platos distintos a los demás, nunca antes vistos, dónde primen la creatividad y la innovación”, recuerda Nicolás Sánchez.

Una cocina en continua evolución y lucha por atraer a sus fogones la creatividad e innovación necesarias para la creación de verdaderas obras gastronómicas en forma de platos. Una cocina pionera en cuanto a su protocolo de trabajo se refiere, un proceso productivo marcado por un trabajo diario constante, y unas calidades sanitarias superiores a la media de la comunidad europea.

Todo esto le ha valido al restaurante Don Fadrique para recibir reconocimientos como su primer sol en la guía Repsol, o granjearse la admiración de comensales, compañeros de sector y demás público en general.