Sábado, 16 de diciembre de 2017

Podemos quería ser el nuevo PSOE pero se ha convertido en la nueva IU

La división de la izquierda nunca ha sido el problema sino la consecuencia

 

El pueblo soberano ha hablado y ha dicho una vez más que “no nos representan”. Yo calculo que más de dos millones de españoles indignados se quedó el 26J en su casa: el millón y pico de votantes que “ha perdido” Unidos Podemos, más al menos otro millón que ni siquiera fueron a votar el 20D, porque los partidos podrán ser nuevos, las caras podrán ser jóvenes, pero las ideas y las formas siguen siendo las mismas. Política viejuna donde la haya.

Si algo he aprendido en estos dos años en los que he vivido la política de cerca, es que el militante de izquierdas siempre tiene la razón, así que nunca da su brazo a torcer. No se fijan en lo que les une con el grupo con el que “quieren confluir”, sino solo en lo que nos diferencia. Confluimos, sí, pero vosotros con nosotros, así que con nuestras condiciones. Y unos y otros ponen líneas rojas, muros que son infranqueables ahora y que lo serán siempre, porque nosotros tenemos la razón  y vosotros sois los que os equivocáis. Y no solo eso, se hacen feos unos grupos a otros, incluso dentro del mismo partido, hasta el punto de que muchas veces se han judicializado las discusiones.

Y claro, el que gana el juicio se crece. Y el que lo pierde hace como que agacha la cabeza, pero en el fondo está pensando: “esta te la guardo”. Y efectivamente, se la guarda. La guarda el tiempo que sea necesario y la saca cuando más daño hace. Estrategia, creo que lo llaman. Luego dice que no la saca por hacer daño, sino que es una “técnica de negociación”.

¿Técnicas de negociación? ¿Entre “hermanos”? ¿Entre compañeros? ¿Entre camaradas? No. El militante de izquierdas solo quiere a su lado a los que piensan, hablan y actúan exactamente igual que él. Pero eso tampoco es democracia. Eso es pensamiento único. Y luego, cuando haces alguna crítica a su “amado líder”, te vienen con que con eso lo que haces es dividir a la izquierda. Pero es que la división de la izquierda nunca ha sido el problema sino la consecuencia.  Unos y otros abogan por la disparidad de ideas, por lo importante de los debates, pero si muestras tu disconformidad con lo que ha decidido su adorada cúpula, entonces “ya no te ajuntan”, ya no quieren saber nada de ti, “o estás conmigo o estás contra mí”.

Justo justo, lo contrario del 15M: gritábamos “lo llaman democracia y no lo es”, y “que no, que no, que no nos representan”. IU ya existía el 15 de mayo de 2011, y sin embargo la gente aseguraba que ellos “no nos representan”. También gritamos “PSOE, PP, la misma mierda es”, mientras en ese momento aún “gobernaba” Zapatero, y sin embargo en esta campaña hemos oído bien clarito a Pablo Iglesias diciendo que Zapatero ha sido el mejor presidente de la historia.

No, Pablo, tú tampoco nos representas. Te lo han dicho bien clarito las urnas. No le eches la culpa a IU, ellos tienen su parte, pero tú y los tuyos también tenéis la vuestra. Mientras unos y otros no escuchéis más a la gente y menos a vosotros mismos, seguiremos con estos resultados. Y bajando.