Martes, 12 de diciembre de 2017

Cuatro mujeres artistas protagonizan la muestra ‘Universos Identificados’

La Galería Adora Calvo reúne a Lorena Amorós, Cristina Blanco, Rosell Meseguer y Regina de Miguel
Proyecto artístico Ciencia-ficción, de Cristina Blanco

Cuatro mujeres artistas protagonizan la muestra “Universos Identificados” que se inaugura en la Galería Adora Calvo el sábado 2 de julio a las 12:30 horas y trata sobre los enigmas del universo y la especulación sobre la escala de nuestras vidas en un mundo del que no conocemos todos los límites y por ello sigue alimentando nuestros interrogantes. Lorena Amorós, Cristina Blanco, Rosell Meseguer y Regina de Miguel reflexionan en esta muestra colectiva comisariada por Araceli Corbo sobre este escenario, el utilizado para representar el imaginado futuro, explicado frecuentemente a través de audiovisuales (películas, documentales, cómics...) de ciencia-ficción, donde la técnica, los efectos y la imaginación permiten añadir toda una serie de ornamentos que ofrecen proyectar un “más allá” poco creíble. Este porvenir representado solo referencia el presente ‘innovado’, ya que desconoce los avances tangibles de la ciencia, la mutación de la materia y la alteración de lo humano.

La exposición “Universos identificados” recoge el trabajo de 4 artistas que, a través de sus obras, establecen diferentes relaciones: entre la ciencia y su propio trabajo artístico; entre la ciencia y la ciencia-ficción (sabiendo que ésta es una relación difícil) y el archivo y ambas disciplinas. Su trabajo no consiste únicamente en erigir relaciones entre estas concepciones, sino en las diferentes metodologías llevadas a cabo por las artistas en su proceso creativo, donde se acercan al desarrollo de una exploración que adopta formas cercanas al trabajo de la investigación arqueológica o a la recuperación del pasado estético de aquellas figuras de los imaginarios tecnológicos de un pasado no tan lejano. En esa relación entre los métodos de investigación y la propia práctica artística reside una parte importante de lo que se muestra. Es manifiesto que todo proceso artístico también se construye a través de una búsqueda. Es el interés por la metodología científica o por la investigación asociada a lo supuestamente académico, por lo que se inclinan estas artistas, cada una desde su particular mirada al pasado, presente o futuro.

La obra Nouvelle Science Vague Fiction realizada en 2011 por la artista Regina de Miguel, cuestiona las políticas de verdad de las imágenes y la realidad de una narración. Es una propuesta grabada a través de un conjunto de motivos, fotografías y lugares dispuestos a la manera de un archivo, en yuxtaposición con una narración estructurada, presentada a través de dos canales audiovisuales en una misma pantalla, además de una serie de fotografías dispuestas con la forma de una mesa de interpretación en el espacio expositivo. 

En uno de los canales, el conjunto de fotografías es mostrado en sucesión, como un repositorio documental de imágenes científicas localizadas en recreaciones de escenarios para la nave espacial de la película de género “Solaris” (Tarkovsky, 1972); y en el otro, la narración apocalíptica se presenta grabada con voz en off y versa sobre un recorrido estratigráfico que parte desde Eslovenia en el lago Cerknica y las cuevas que bajo él se encuentran (considerado un fenómeno natural muy interesante), hasta llegar a las antenas de ASTRON, el Instituto de Radioastronomía de Holanda, en el que se estudian objetos tan lejanos que no pueden ser alcanzados en su magnitud total más que por ondas sonoras (descripción final tomada en la web oficial de la artista). 

La unión de diferentes espacios con el juego del tiempo: pasado, futuro (imágenes de la película de Andrei Tarkovsky) y el presente, marcado por la grabación de una realidad latente debido a la muestra de imágenes de un mundo identificado, originan en el espectador un cuestionamiento sobre el ahora y el poder de las imágenes y de los medios. La presencia documental de fotografías físicas como arqueologías científicas, pone en valor la recreación de la investigación por parte de la artista que discurre en diferentes capas de discurso.

El proyecto Ovni Archive de Rosell Meseguer comenzó en 2007 cuando la artista inició una recopilación de materiales motivada por una visita a fortalezas de Río de Janeiro. Lo ha venido realizando guiada por diferentes lecturas y el hallazgo de un libro puntual (Guerre Secrète sous les océans), que explicaba de un modo periódico los inventos y revoluciones en el mundo de la guerra y el espionaje por mar, partiendo del submarino Peral hasta los últimos inventos del espionaje subacuático (descripción tomada en la web oficial de la artista). Aludiendo a ciudades inventadas, Rosell Meseguer se topó con búnkeres en desuso cuya arquitectura rememoraba ovnis voladores de otro tiempo con una construcción ruinosa que los asimilaba a globos partidos. La razón de ser de estas construcciones era concentrar a secretos expertos en espionaje y abrigar gigantes cámaras estenopeicas para registrar, ocultar y conservar objetos susceptibles de ser del interés del “enemigo”. La recopilación de documentación por parte de la artista continuó hasta el 2011, cuando -en este caso en Berlín-, encuentra de nuevo edificaciones esféricas similares, inmensos globos de control aéreo.

El diálogo metafórico surgido entre estos búnkeres o arqueologías de guerra con los OVNI's (Objetos Voladores No Identificados), destapa la ocultación de conocimiento existente sobre nuestro pasado (esas estructuras bélicas) y sobre nuestro presente (naves espaciales). Los búnkeres actuales cubren su apariencia mimetizándose con lo urbano común o cubriéndose con terreno, siendo los sótanos de nuestra tierra pisada; y nuestras conocidas naves espaciales, nos dan señales de los previsibles vehículos del espacio. La comparación entre las dos iconografías tomadas por la artista es muy evidente dada la configuración figurativa de ambos objetos. De un modo más funcional, los ovnis (supuestamente) han sido el móvil sugestivo para la creación de esos habitáculos de espionaje, ya que son naves de acceso al “otro” y trincheras de hormigón para controlar el exterior. Estos objetos volantes (ovnis) utilizados a su vez en la creatividad de la ciencia o la ciencia-ficción se advierten como emplazamientos instrumentalizados atestados de cámaras de control y mesas de grabaciones de sonidos.

El proyecto Ovni Archive no sólo está constituido por estas fotografías descritas, sino que lo integra un amplio material documental recopilado por la artista (recortes de periódicos, dibujos, fotografías, pequeños objetos, etc.), presentado bajo la forma de un archivo. La superficie ocupada se expande bajo un diseño museográfico que describe con precisión una larga y pormenorizada investigación científica, lo que fortalece la intención de la artista de representar y reforzar el mito. 

El proyecto Startling Stories de la artista Lorena Amorós (2013-2016) sugiere un guiño irónico sobre el género de la ciencia-ficción y sus productos de serie B, a partir de la revista homónima publicada entre 1939 y 1955 por la editorial Standard Magazines (descripción tomada en la web oficial de la artista). Estas representaciones forman parte de la iconografía histórica que establece los parámetros distintivos de nuestra memoria acerca de los mundos imaginados en nuestro pasado, erigiendo estos dibujos como la imaginería compartida de la ciencia-ficción. No es sólo una clasificación, sino una colección de iconos presentes en una retícula visual y colectiva, recuerdos del pasado unidos a la tecnología y a sus proyecciones imaginarias, que reflexionan intrínsecamente sobre el futuro, pero que causan un efecto insólito por la caducidad de la temporalidad que representaban, como si de una obsolescencia programada se tratara. 

Estos dibujos, que combinan imágenes procedentes de películas de ciencia-ficción desde los años treinta a los setenta, transforman un escenario evocado, debido a las diferentes conexiones temporales, científicas y sociales asociadas, distorsionando nuestra realidad empírica a partir de miedos y expectativas tecnológicas. Gracias a estas imágenes se añaden referencias sobre tecnología e investigación científica claves, como la obra Tribute to Tesla donde se representa el laboratorio Wardenclyffe que el científico matemático tuvo en Long Island y las guerras de corrientes espaciales y terrestres (cuestionándose el sistema eléctrico que podría dominar el mundo); volcanes en erupción hacia el espacio, asemejando los fenómenos naturales con el enigma cósmico; la conversión de OVNI's a seres mitológicos gigantes de un único ojo que atacan las ciudades civiles; la posible manipulación mental humana a través de las evolucionadas técnicas espaciales o la obsesión por la inmortalidad aunque las neuronas sean sometidas a descargas eléctricas.

El proyecto artístico Ciencia-ficción de la intérprete y creadora de piezas escénicas Cristina Blanco, se basa en teorías científicas para pronunciar lo infinito del universo desde nuestro ser humano. Parte del interés de la propia autora por la ciencia, la ficción y la ciencia-ficción; por la realidad y la fantasía, por la credibilidad de la ciencia-ficción y la imaginación de la ciencia. 

Volviendo a los conceptos que describen el concepto de 'universo', Cristina Blanco aborda el tiempo y el espacio como términos cuestionables, donde la física cuántica provoca situaciones aleatorias y el espectador es el que decide el resultado casual tras su implicación y disfrute. Ciencia-ficción es una pieza teatral que, a través de la ironía, nos permite reflexionar sobre el “otro”, véase este como co-habitante de nuestro universo, un ser que pretende poseer el control sobre nosotros como sujetos, a no ser que como individuos modifiquemos las acciones y hablemos canciones cuyo código mutante ocasione cortacircuitos en las emisiones proyectadas. Esta confusión en la actuación ocasionaría una pérdida de control, algo que en el presente podríamos ejercer sobre nuestros 'gobiernos' ocasionando un extrañamiento y la libertad social.