Lunes, 11 de diciembre de 2017

La pira de las vanidades

A distinguir me paro las voces de los ecos… (Antonio Machado)

Si yo tuviera que contarle a alguien mi opinión sobre la jornada electoral de ayer, lo primero que diría es que oigo el atronador silencio.

Me refiero al de la abstención, el 30%, de los más bajos del cómputo democrático. No es moco de pavo el porcentaje, pues el ganador, el PP se ha llevado el 33%, poco más que los muditos, y estos ganan al PSOE con el 22%, y a los que no pudieron con el 20%.

Por lo demás, contaré que en la madrugada de ayer, cuando paseaba por mi barrio salmantino de El Zurguén, aún salían de manera fatua los humos de la hoguera de la noche de San Juan.

Durante seis meses, y más aún durante la campaña última, hemos asistido a muchos egos políticos que en la cremá de ayer domingo han devenido cenizas poco enamoradas.

En estos tiempos de tan funeraria economía, hemos tenido la pira de lo fatuo. Y sin embargo, ese hombre tranquilo, algo torpón, vizcoparlante, que cuando hace deporte parece con urgencias de retrete, ha sido el ganador, el que se ha llevado la sardina a su ascua gallega.

Y como se comienzan estas letrillas se terminan: escuchando el silencio. Dice la voz popular, cuando quiere hablar, que “El que calla otorga”.

Pero no siempre…, dice el otro.

A mí me gustaría que todos los partidos, unos por sus acciones, otros por sus omisiones, escucharan el cansancio del electorado, y los sutiles silencios de los resultados.

Y lo demás: humo era.