Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Las urnas refuerzan a Rajoy pero toca volver a negociar

El PP revalida su victoria y sube hasta los 137 diputados, catorce más que el 20-D
Mariano Rajoy, junto a su esposa (izq.) y Cospedal, celebra la victoria en la sede de la calle Génova

Seis meses después, los ciudadanos han vuelto a las urnas y el resultado -pese a lo que auguraban los sondeos a pie de urna- pinta un mapa político muy parecido al del 20 de diciembre y fragmentado entre cuatro formaciones, pero con un PP mucho más fortalecido gracias fundamentalmente al trasvase de votos de Ciudadanos al partido de Mariano Rajoy: más de 7,9 millones de españoles le han dado su apoyo, 660.000 más que en los anteriores comicios.

El PP, con el 99,96% escrutado, ha vuelto a alzarse con la victoria pero en este caso con mayor rotundidad: ha obtenido más del 33% de los votos y 137 diputados, catorce más que en diciembre. Ha ganado en todas las comunidades autónomas (sí, Andalucía incluida) a excepción de País Vasco y Cataluña. Pese a esta subida, Mariano Rajoy tampoco lo va a tener nada fácil para ser investido presidente, pues, lejos de la mayoría absoluta e histórica que logró en 2012, volvería a necesitar al menos para gobernar en minoría la abstención de Ciudadanos y PSOE, partido que durante toda la campaña ha dicho por activa y por pasiva que no facilitaría el gobierno a los populares.

El PSOE, contra todo pronóstico, ha aguantado en segundo lugar (con 5,3 millones de votos) pero ha caído más bajo de donde ya estaba: ha obtenidoel 22,68% de los sufragios y 85 diputados, cinco menos que el 20-D, cuando tuvo el peor resultado de la historia. Se sitúa a 52 escaños de los populares. Las cosas, pues, no pintan nada fáciles para su líder, Pedro Sánchez, que, si sigue al frente del partido, tendrá que decidir si apoya un gobierno del PP o consigue alzarse presidente con los votos de Unidos Podemos (que ya votaron en contra en su primera investidura) y Ciudadanos.

La alianza Unidos Podemos no ha obtenido el beneficio deseado: pese a que las encuestas a pie de urna confirmaban el 'sorpasso', no solo no ha sido así, sino que se ha quedado exactamente igual: 21,11% de sufragios y 71 diputados (los 69 de Podemos más los 2 que IU logró en los comicios anteriores). Muy lejos de las expectativas que se habían creado. Además, en líneas generales, la izquierda pierde fuerza en estos comicios.

Pero sin lugar a dudas el más perjudicado ha sido Ciudadanos, que, pese a que intentó de todas las maneras posibles la formación de un gobierno, su apoyo al PSOE le ha pasado factura y ha caído de los 40 diputados de diciembre a los 32 de hoy (un 13,02% de los sufragios). Parece bastante claro el trasvase de votos del partido liderado por Albert Rivera al de Rajoy.

Por su parte, ERC y CDC mantendrían los diputados del 20-D: nueve y ocho, respectivamente. El que caería un escaño sería el PNV, que se quedaría con cinco. EH-Bildu sí mantendría los dos escaños de la anterior convocatoria, al igual que Coalición Canaria, que repite con un diputado.

Otro dato que se mantiene es el de la participación, que pese a que se auguraba bastante más baja, se ha situado en el 69,84%, prácticamente idéntica a los anteriores comicios (69,67%).

El mapa andaluz

El 'sorpasso' que no se ha dado a nivel nacional sí se ha producido enAndalucía, que ha cambiado su mapa político. El PP también ha ganado en esta comunidad históricamente socialista y ha logrado un 33,17% de los votos y 23 escaños, dos escaños más que en los comicios del pasado 20 de diciembre.

Los que ganan los populares los pierden los socialistas, que se quedan con 20 escaños, dos menos que en las pasadas elecciones, logrando un 31,69% de los votos. Unidos Podemos alcanza los 11 escaños con un apoyo del 18,63% merced a la suma de Izquierda Unida y Podemos, que obtuvo 10 diputados el 20-D. Ciudadanos (C's), por su parte, pierde un escaño y se queda con 7 y un respaldo del 13,44% de los sufragios. La participación en las urnas ha alcanzado el 67,90%, lo que sitúa la abstención en Andalucía en el 32,10%.

Reacciones

Tras el recuento de resultados, llega el turno de las declaraciones. El primero en salir a la palestra ha sido el líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, quien ha admitido que esperaban unos resultados electorales "diferentes esta noche". "Nos preocupa que el PP haya aumentado sus apoyos. Es momento de reflexionar y privilegiar el diálogo", ha admitido Iglesias, quien ha desvelado que ha enviado un mensaje a Pedro Sánchez en el que le dice que "sería sensato trabajar juntos".

El líder del PSOE, por su parte, ha admitido también que "no está satisfecho" con el resultado de las urnas y que su formación "pondrá todas sus fuerzas al servicio de la mayoría".

Albert Rivera también ha reconocido el "mal" resultado de su partido, aunque ha aprovechado para criticar la ley electoral al indicar que con un punto más habría logrado diez diputados más. El líder de Ciudadanos se ha mostrado dispuesto a sentarse en una mesa con PSOE y con PP para intentar formar gobierno, pero con una única condición: no anteponer los sillones a los intereses de los españoles.

Mariano Rajoy, último líder en comparecer, ha reclamado el "derecho a gobernar" ante miles y miles de militantes que coreaban a gritos "presidente, presidente". "A partir de mañana tendremos que hablar con todo el mundo y lo haremos", ha asegurado el jefe del PP, que ha dicho estar "a disposición del pueblo español".

Efectivamente, ahora toca de nuevo sentarse a hablar y formar gobierno. De momento, la próxima cita es la del 19 de julio, cuando tiene que constituirse el nuevo Congreso. A partir de ahí, el Rey llamará a consultas a los líderes de las principales fuerzas políticas y habrá que ver si esta vez sí se desbloquea esta situación o coge fuerza la pregunta que vuelve a estar en el aire: ¿habrá terceras elecciones?

Fuente El Norte de Castilla