Jueves, 14 de diciembre de 2017

Un gobierno de diálogo

No hay mayoría absoluta, hay pluralidad y es el reflejo de la sociedad en la que vivimos, ahora es el momento, se puede gobernar teniendo en cuenta a los ciudadanos, para ello no hay que convencer a los que no piensan igual, sino que hay que tener en cuenta a todos

Ni las encuestas ni los deseos, son los votos de los ciudadanos los que forman los colores del futuro gobierno y aun habiendo un partido votado mayoritariamente hay tantos millones de votantes de ese partido como del resto, todos legítimamente representados, legitimidad que supone una responsabilidad para los políticos: la de no gobernar de espaldas a quienes les han elegido.

En ocasiones es más difícil acordar que imponer, probablemente porque hemos recibido una educación más favorable a la competitividad que a la colaboración, pero los tiempos cambien y el panorama que deja esta segunda vuelta de las elecciones es un botón de muestra, lejos quedan las mayorías absolutas de las primeras elecciones democráticas, hay muchas formas de entender la política, la educación, la sanidad, la economía, y las urnas han dado muestra de ello pues formas muy dispares han conseguido una representación que no se puede despreciar, que necesariamente hay que tener en cuenta

Quizás tengo un sesgo importante por mi profesión de mediador, por lo que de verdad confío en la capacidad de diálogo y en la poderosa fuerza del acuerdo. Cambiar la imposición por el diálogo es ahora más necesario que nunca, y para ello hay que buscar formas de gobierno que con filosofía de mediación, que tengan en cuenta a todos, pues cada uno de los millones de ciudadanos que votaron ayer son dignos de ser representados y eso se consigue con acuerdos