Jueves, 14 de diciembre de 2017

No queda otra: pactos envueltos y revueltos

La victoria de Mariano Rajoy ha dejado a todos descolocados. La derrota de Pedro Sánchez se convierte en un éxito por no haber sufrido el “sorpasso” de Unidos Podemos. Y la derrota de Albert Rivera le deja sin fuerza ante las futuras conversaciones

Los resultados electorales han sorprendido a todos, al ganador y a los perdedores. Al PP y a Mariano Rajoy porque ni en sus mejores sueños esperaron 137 diputados; tampoco las encuestas más optimistas llegaron a esa cifra. Y a los perdedores porque no esperaban tal desastre. El PSOE porque ha perdido 5 diputados respecto a su peor resultado de la historia, los 90 de las elecciones del 20-D, lo cual que por este camino Pedro Sánchez va desde sus “victorias históricas” hasta la derrota final. Unidos Podemos y Pablo Iglesias no han conseguido el famoso “sorpasso”, es decir, un adelantamiento veloz por la izquierda al PSOE, lo cual que les ha dejado dislocados, serios y tullidos. Caras de poema de Iglesias, Errejón y Echenique. Y un Alberto Garzón sin saber para donde mirar en la comparecencia televisiva al lado de su “lider”. Y Ciudadanos y Albert Rivera porque han perdido 8 diputados que son muchos para una formación política que parecía el futuro. Si en las elecciones del 20-D ya se quedaron descolocados al conseguir “sólo” 40 diputados, ahora ven que esto es más difícil de lo que parece.

   Los socialistas, y Pedro Sánchez, de todas formas, se sienten derrotados pero sólo a medias gracias a seguir siendo la segunda fuerza política. Pedro Sánchez es el ejemplo de que el que no se consuela es porque no quiere. Tal vez también le ha venido bien que el PP haya vencido en Andalucía al PSOE de Susana Díaz. A esta se le habrán bajado los humos y las ganas de quitarle el liderazgo a Pedro Sánchez. Si en estas elecciones hubiera pasado el PSOE a ser la tercera fuerza política, anoche Pedro Sánchez posiblemente hubiera dimitido. Por eso ha perdido, pero ha ganado. O sea, un lío más.

   Mientras todo esto pasa el que se ríe de todos es Mariano Rajoy. El gallego, piano piano, ha vuelto a tener razón. Cuando estaba al borde del abismo los electores le han dicho que se quede. Incluso le ha dado una patada al listo de Aznar, que se dedica a incordiarle y a buscar nuevos líderes, sin enterarse que no se puede ganar batallas después de muerto. El se vistió en su día de Cid Campeador y se creyó la película. Rajoy es el gran vencedor de estas elecciones. Sin lugar a dudas, incluso para todos los tertulianos de todas las televisiones y radios que forman varios equipos de fútbol.

 

     CASTILLA Y LEÓN Y SALAMANCA

 

   Si miramos los resultados en Castilla y León el PP ha logrado el doble de diputados del PSOE, 18 por 9. Unidos Podemos ha conseguido 3 y Ciudadanos 1. El partido de Rivera ha recibido un batacazo en esta región: de 3 diputados ha pasado a 1; sólo mantienen el de Valladolid. Se le cayó el que tenían en Salamanca, que ha pasado al PP, lo cual supone un refuerzo al primer candidato por la provincia del PP, José Antonio Bermúdez de Castro. Un aval para su futuro en el Congreso de los Diputados; ahora es portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular y ¿por qué no podría pasar a ser titular en el futuro inmediato? El éxito también es para Alfonso Fernández Mañueco, secretario regional del PP de Castilla y León, la cara más importante de Salamanca por ser el alcalde de la ciudad. Da la casualidad, además, que el mérito de haber conseguido en esta provincia un diputado más el PP de los que tenía (antes 2, ahora 3) es el lugar donde viven dos pesos pesados de Ciudadanos de Castilla y León, Luis Fuentes y Pablo Yañez. O sea, el PP le ha dado fuerte a Ciudadanos en un lugar para ellos muy importante. Rivera estuvo en Salamanca precisamente en la campaña para intentar evitar la pérdida de ese diputado. Pero no lo consiguió.

 

             AHORA A FORMAR GOBIERNO

 

   Así las cosas, ahora de lo que se trata es saber cómo se formará Gobierno. Rajoy ha ganado, pero  no es seguro que vaya a gobernar. Tiene muchas más posibilidades que tras el 20-D porque cuenta con 14 diputados más, pero no logra sumar aún mayoría absoluta. Vamos a ver qué hace el PSOE, si intenta gobernar con Unidos Podemos y otros o se abstiene y deja gobernar a Mariano Rajoy y al PP. Los pactos, los cruces, son complejos, y nadie puede asegurar por donde respiraremos. Parece que hay una cosa clara: que no habrá terceras elecciones. Si eso se cumple los envueltos pueden ser revueltos, porque no queda más remedio. Ciudadanos ahora, casi seguro, votará un gobierno de Rajoy, de la misma manera que llegó tras el 20-D a un pacto con Pedro Sánchez. ¿Pondrá con estos resultados sobre la mesa el nombre de Rajoy? ¿Obligará a que sea otra la persona?¿Tendrá fuerza política, tras los resultados, de vetar a Rajoy? Los resultados obligarán a bajar los humos a Albert Rivera. La política es ganar y perder. Y Rivera ahora ha perdido.

    También han perdido toda credibilidad los gurús que hacen las encuestas. No han dado ni una; humo, humo y humo. Pero la cosa es más grave de lo que parece, porque son muchos los ciudadanos que siguen esas encuestas y llegan a crear una opinión ante las urnas, o sea el voto, en función de esas encuestas. Los análisis demoscópicos son un desastre. ¿Cómo es posible que la encuesta última de un periódico serio como El País le diera a Rajoy 114 escaños? Y las demás por el estilo, aunque La Razón apuntó más para arriba por pura lógica ideológica. En cualquier caso que se retiren, que se vayan, que no nos engañen más. Que vayan a estudiar a Salamanca.