Lunes, 11 de diciembre de 2017

Elecciones: buscar un Gobierno representativo

Temíamos repetirlas, pero se han convocado a pesar de coincidir con las vacaciones escolares, lo que no ha impedido que la participación sea prácticamente la misma que en las anteriores elecciones, un 69,84%. Todas las personas que, bien por correo, con todas las dificultades que esto supone, o en persona, siguen percibiendo que su papeleta será clave para decidir la composición del  Gobierno Nacional, como del Parlamento y el Senado. Las opciones en Castilla y León eran nueve: Partido Popular, Partido Socialista, Ciudadanos, Unidos Podemos, más conocidos gracias a su visibilidad en los medios de comunicación mezclaban sus papeletas, junto con Partido Animalista contra el Maltrato Animal, UPyD, Partido Regionalista Leonés, Recortes Cero Grupo Verde y Partido Comunista de los Pueblos de España.

Sin embargo, estas elecciones son singulares, primero, porque son el producto de un fracaso a la hora de conformar un gobierno en diciembre del año pasado; segundo, porque el número de escaños desmienten la previsión que ofrecían la mayor parte de las encuestas, unos sondeos con más vocación de influir en el votante que en reflejar las tendencias reales, lo que muestra el peso del voto oculto, o dicho de otra manera, la resistencia a declarar la verdadera intención en la elección de papeleta. La demoscopia ha tenido un papel decisivo si pensamos que en estas elecciones el ganador ya no se definiría sólo por aquel partido que ganara las elecciones al Congreso y al Senado, el PP, sino que además logra un buen resultado en la mayoría de las Comunidades Autónomas, excepto en Cataluña, País Vasco y Navarra, lo que equivale a afianzar a su líder que gana sus terceras elecciones. Una característica particular de la noche electoral era la importancia de quedar el segundo en la disputa entre dos partidos de izquierdas. En este sentido, que el PSOE no haya sucumbido al sorpasso, tal y como se preveía en las encuestas respecto a Unidos Podemos, se ha convertido en una pírrica victoria. Un PSOE que, a pesar de una pérdida de 5 escaños en el Congreso, permite que su líder haya dormido más tranquilo porque quien parece haber ejercido la vigilancia sobre sus decisiones, Susana Díaz, ahora carece de legitimidad al ser superada, sorpresivamente, por el PP. Otro caso digno de mencionar, es la posición en la que queda Ciudadanos, éste podría haber pagado un peaje por su anterior pacto con el PSOE, y aquellos votantes del PP que cambiaron su voto decepcionados por su forma de gestionar la mayoría absoluta, han retornado a la casa madre, 400.000 de los 550.000 que ha ganado el PP. Otro tema a estudiar, son los efectos de la Ley Electoral que marca el grado de proporcionalidad entre número de votos y escaños. Unidos Podemos es otra formación derrotada, porque ni las previsiones más pesimistas le otorgaban semejante resultado. Puede ser que el narcisismo de su líder, junto con el fracaso del Brexit inglés, que ha creado una gran incertidumbre en los electores, les ha convertido en una fuerza con demasiadas contradicciones como para otorgarle más confianza. Ahora queda lo principal: buscar un gobierno representativo.