Lunes, 11 de diciembre de 2017

Política europea

 

Ahora se separan los  ingleses. Con una monarquía de la Edad Media y se creerán algunos superiores al resto.

En una Europa envejecida y aumentada la esperanza de vida deciden los votos de muchos jubilados acomodados  con idea de imperio.

No entiendo el empeño de querer poner más y más fronteras. Qué miedo a los refugiados tienen algunos. Qué concepto de posesión de la Tierra. No entienden que las personas son riqueza, sobre todo en un continente con tan baja natalidad.

Este experimento de Cameron, que nadie le pidió,  ha acabado en una cerrazón nacional. Afectará al tránsito comercial  y sobre todo al de personas.

Los que aquí aplauden son los de extrema derecha, desde Estados Unidos o Francia ya hablan de recuperar el país. Que orgullos y soberbias tan vanas.

El mal de la democracia está en la mala educación y en la cultura dirigida. La moda de referéndum para todo no parece la panacea visto la capacidad de manipulación a la población.

Hoy otra vez a votar también en España con ninguna convicción, ni esperanza en esta clase política. Por otro lado representa perfectamente el tipo de sociedad que tenemos.

El despliegue policial y de seguridad de la Eurocopa denota la frágil convivencia y los radicalismos que lejos de disminuir van en aumento.

Seguimos en un estado feudal donde los de arriba se creen que pueden vivir a costa de la mayoría y desgraciadamente lo están consiguiendo.

Recuerdo el verano pasado en China cuando me sorprendía descubrir que estaban orgullosos de sus ricos. Se utilizan las pasiones y dependencias individuales para convencer el voto de la gente, se instaura el miedo al cambio y a la perdida de privilegios.

Por eso arriesgamos a bajar a montar otra escuela al Sur de Marruecos , ganamos perspectiva  y vivir otra vida que no sea a la europea. Un pequeño ejemplo de emigración pequeñísima en el tiempo, pero que supone un titánico esfuerzo por la jaula de seda en la que estamos en Europa. Sinceramente lo que más me preocupa es que sea una experiencia enriquecedora para mis hijas y los chicos de Santiago Uno y después lo que podemos aportar a esas buenas gentes bereberes menos contaminadas con la codicia y que no dejemos sólo cosas materiales.