Sábado, 16 de diciembre de 2017

Lo malo conocido

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La mañana se prevé ajetreada. Será un desfilar de gente charlando de elecciones, resultados, pactos y abstención.

Yo no estaré en el bar de Emilio. Tengo fiesta privada, una celebración de esas que apetecen y que durará todo el día. Suerte la mía, que me ahorraré discursos y monsergas.

Mañana, cuando vaya al bar, los resultados será un hecho y podremos hablar con un mínimo de criterio. Luego volverá la pesadilla de las entrevistas del Rey (hay que justificar su sueldo) y de a quién encarga o no que forme gobierno.

Pasado, la banca seguirá siendo la banca; la gran empresa, seguirá siendo la gran empresa. Y esa estafa llamada UE continuará teniendo al mando a una canciller alemana que juega a ser emperadora en el siglo XXI.

En fin, que me quedo con ese cumpleaños que me ocupará la jornada y me alejará, por unas horas, de la inmoralidad de un sistema que no funciona.