Martes, 12 de diciembre de 2017

Un futuro de ricos

España es el país europeo donde más aumentó el número de ricos en  2015.

¿No estás en una lista de millonarios, ricos e influyentes del año? Qué frustración. ¿No eres de los que, en esta crisis, han aumentado su patrimonio? ¿En serio que no te has hecho más rico? ¿Cómo es posible? ¿Tan mal lo has hecho que no estás entre ese 50% más de ricos que hay hoy desde el inicio de la crisis? Que mal lo has hecho… 

No me digas que no ves a la mayoría de los partidos políticos, a los que mañana votaremos, que no te lo han dicho de una u otra manera. El “cuñado” PP te recuerda que él es el rico y de los ricos y que lo estás haciendo fatal para no ser como ellos. Los “cuñados” de Podemos te recuerdan que eres un pobre de mierda mientras ellos hacen caja aparentando ser tan mierda como tú. Ellos representan al futuro de ricos “cuñados” que con sus lecciones, te hacen sentir el rico o el pobre de la película. Tú te sientes identificado, mañana les votarás.

Los hermanos, los que miran de lado a lado a los que les rodean, el resto de partidos, son ninguneados por el resto de la familia. Sabemos que no les va mal, no les va a ir mejor con nuestra ayuda y les dejamos hacer su vida… Creemos que, sin nuestra acción, seguirán ayudándonos siempre que lo necesitemos y que nosotros les ayudaremos si es posible. No nos van a mentir, son como nosotros y parece que por ello, no hace falta que hagamos nada. Mientras tanto, los “cuñados” monopolizan la reunión familiar. Al final de la velada, los cuñados se han comido las viandas, se han bebido el vino que habíamos descorchado para la ocasión, no se ha hablado más que de lo que ellos querían y, habiéndonos hecho hablar a todos de sus temas de conversación y habiendo, aparentemente, estado enfrentados todo el tiempo, al final, son los que salen colgados de hombros y con la boca llena de polvorón, diciendo Pamplona y desabrochándose el cinturón.

Estamos hablando de 2 grupos de interés muy muy fuertes. Respaldados de gente de mucho mucho dinero y el dinero nunca se muerde la mano. El dinero siempre aproxima intereses y posturas aparentemente enfrentadas… sólo depende de un pequeño punto de vista, que se gradúa con unas cristalinas lentes. No hace falta irse a la política nacional, hasta en la local. Los que a veces son intereses familiares profundamente enfrentados, con raíces morales de principios inquebrantables, se convierten, por dinero o tierras en unos quítame allá esas pajas.

España está muerta porque seguimos posicionándonos y permitiéndonos callar en la cena de los cuñados. Preparamos el banquete, sacamos la mejor vajilla, el mejor ajuar, gastamos lo que no tenemos en los mejores alimentos y nos disponemos con nuestras mejores galas para que los cuñados nos recuerden: que en su casa comen eso cada día, que los platos ya no brillan porque usamos un detergente inadecuado, que las servilletas de hilo están amarillas, que la carne está muy pasada, que el pescado un punto ácido, el postre poco dulce, el vino tinto muy caliente y el blanco poco frío y que nuestro traje tiene un corte inglés y eso ya no está de moda porque se lleva el europeo de influencia italiana…

Eso ha pasado estas elecciones. Hemos puesto, los contribuyentes, encima de la mesa, otro banquete electoral con 130 millones de euros. A esto se suman otros más de 100 millones en gasto de los diputados y senadores que no han llegado a hacer nada en esta legislatura fallida. Además, los partidos han gastado en videos y producciones audiovisuales en diferentes medios, no sólo dinero, sino tiempo y esfuerzos en recordarnos que, la culpa de la situación, se debe a nosotros, a que no hemos votado al partido correcto o a que nosotros somos los artistas de este baile, dependiendo de si hablamos entre los primos ricos o los pobres de la familia. Entre tanto, el resto de la familia atendemos, no sólo a cenar lo nuestro sin quitar al de al lado, si no a tener claro que, los “cuñados”, no nos van a convencer de sus posiciones. Nosotros estamos más en defender nuestros honrados negocios, nuestros sencillos puestos de trabajo, a nuestros hijos sin ayudas sanitarias, sociales o educacionales, a nuestro amigo del campo que no le pagan bien por sus explotaciones y que le obligan a mantener precios de risa por sus cabezas de ganado…

Un futuro de todos ricos le espera a España si los que impulsan las pymes de España no tienen tanta carga fiscal. Un futuro de todos ricos si apostamos por una educación que impulse la competitividad, la sana ambición por ser mejores. Un futuro de todos ricos si tenemos un Gobierno que apueste por la natalidad, por la familia, por los jóvenes y por la conciliación laboral. Un futuro de todos ricos si dejamos de usar las Instituciones como armas de control político y una sociedad crítica y beligerante contra las órdenes políticas para actuar contra otras personas e instituciones. Que pidamos dimisiones de aquellos cuñados que actúan así y de aquellos que ambicionan actuar como aquellos. De aquellos que enseñan y aprenden a cómo desde las Instituciones se amenaza, coarta o mata al enemigo o de cómo se ensalza, apoya y mantiene al amigo.

Desconfiemos de los cuñados que, abanderando España, apoyan cuentas en Suiza, Venezuela, Irán o Panamá. De aquellos que, abanderando la familia, buscan el voto sólo entre los mayores; permanecen impasibles ante el abuso de editoras de libros, cláusulas abusivas de grandes empresas que evitan las soluciones imaginativas de jóvenes empresarios o humildes familias y por último, pero no menos importante, que no han cogido un boli para tachar todo aquello que sobra de la administración.

Desconfiemos también de los cuñados que, llamándose pobres como nosotros, traen dinero de fuera para devolverlo con intereses desconocidos. Quienes detectando los problemas de una gorda y sebosa administración, sólo quieren que aumentarla y separarla más del ciudadano. Quienes prometen más gasto público con más esfuerzo de los que pagan, pero fomentando a seguir no haciendo nada a los que nada hacen (ni-nis). Quienes detectan los fallos pero acuñan con letras de oro el “consejos vendo que para mí no tengo”. Quienes nacidos del show, quieren vivir un show con nosotros como público. Una estrella no es sólo quien se sube a un escenario, que también, si no quien se levanta cada día a levantar su puesto de trabajo de 8 a 14 horas.

Poco más, no echemos más leña al fuego del Brexit. Que la alarma generada no nos anime a seguir creando un circo de este país en llamas. Que las inversiones queman en las manos y el pánico de la bolsa nos sirva de ejemplo. Que pensemos en nuestros iguales y no en nuestros cuñados. Que pensemos que, si no pedimos cambio de cuñados, sólo nos va a quedar dar el golpe en la mesa y decir que no se dan más banquetes con nuestro dinero, aunque esto suponga hacerlo por la vía de la confrontación de la sociedad con sus políticos.