Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Crazyexit

El sentido de pertenencia mal concebido conlleva irremediablemente a patologías colectivas. Y de eso nosotros sabemos mucho. Nadie niega que sentirnos orgullosos de donde somos sea malo de por sí. Uno es charro por naturaleza aquí y en la China, lo cual no implica que por ser únicos seamos mejores o tengamos que estar solos en el mundo.

PRIDE, dicen ellos.

Cuando al individuo se le adoctrina en mejunjes mentales, pierde su esencia. Y aunque no lo crean, su libertad. Se convierten en ovejas de un mismo rebaño viviendo un entorno estabulado, aislado. Como si el lobo no pudiera saltar sus barreras. Poor men…

SAFETY, dicen ellos.

Quizás no entendamos que las fronteras mentales se construyen a base de prejuicios de clase. Se acabaron octogenarios tomando el sol en la cala de Mijas, se acabaron los take away servidos por españolitos, se acabaron las colas en Gatwick, se acabaron los hooligans, se acabó una libra por las nubes, se acabaron por acabar.

HONOUR, dicen ellos.

 

Hoy vi Londres triste de tanta inundación y eso que suele ser alegre y abierta.