Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Muerte absurda

Las muertes provocadas por la sinrazón política, solo merecen un calificativo: son absurdas, sin sentido. La última que acabamos de vivir ha sucedido hace unas horas, cuando redacto este artículo, y ha acabado con la vida de una diputada inglesa del partido laborista, Jo Cox, de 41 años, casada y madre de dos hijos. Una mujer que había dedicado su vida a la cooperación en ONG, generosa y entregada a los demás, y que llevaba apenas un año en la vida política inglesa. Y ha tenido lugar en el contexto de la campaña del llamado “Brexit”, es decir, de la salida de la UE del Reino Unido. Una campaña a cara de perro, en la que están manifestándose los peores instintos que tienen que ver con la xenofobia de quienes piensan que dejando la UE, se van a cerrar las puertas a los extranjeros que quitan su trabajo a los nacionales: es falso, los datos del paro en el Reino Unido demuestran que va viento en popa y que la UE trae prosperidad a las Islas Británicas, pero da igual: la realidad tiene poco que ver con la política muchas veces. Inglaterra está afectada por este virus ideológico.

Primero habría que recordar cómo un político irresponsable es altamente peligroso. Me refiero a David Cameron, el líder del partido conservador y primer ministro. Ya la montó parda con el tema de Escocia, que estuvo a punto de saldarse con su secesión del Reino Unido, en un referéndum que podría haberse evitado. Pero Cameron se la jugó insensatamente y estuvo a punto de perder su arriesgadísima apuesta. Y ahora con el referéndum sobre la continuidad en la UE. ¿Por qué se convocó? Está claro: como peligraba su triunfo en las últimas elecciones, presentó en su programa el referéndum como modo de atraerse el voto euroescéptico, tan numeroso allí. Es decir, prevaleció su interés político partidario sobre el interés real del Reino Unido. Es grotesco verle parlotear durante la campaña, tratando de convencer a los británicos de que apoyen la permanencia en la UE por las catastróficas consecuencias que tendría para su país: ¿entonces, por qué convocaste el referéndum? Resulta dramático comprobar cómo la estulticia de los líderes políticos puede abocar al desastre a sus naciones.

Y en medio de la campaña, ahora mismo, el asesinato de esta joven política a manos de un descerebrado, obsesionado con que los defensores de la permanencia en la UE son enemigos de su país. En el contexto de una reunión política le descerrajó varios tiros y la apuñaló con saña, al grito de “Britain first[Gran Bretaña primero]”. ¿De dónde salió este individuo, cuál fue el caldo de cultivo en que se desenvolvió para terminar concluyendo que la defensa de su patria exigía la eliminación de esta rival política? ¿Hasta qué punto el magma político provocado puede influir en personas interiormente desestabilizadas que ven desencadenados sus peores impulsos poseídos de lo que viven como fiebre patriótica? La política no es una inocente paloma, a veces, debidamente condimentada, puede abocar hasta al crimen. Ya se sabe: una palabra tan noble como patria, puede ser el refugio de un canalla.

No deberíamos olvidarlo. Solo el diálogo, la convivencia pacífica, la tolerancia, deben ser el terreno de juego en la política democrática. Si los sustituimos por la demagogia, la mentira y la violencia, la política deja de ser un instrumento ético imprescindible para convertirse en la antesala del infierno.

Marta FERREIRA