Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El vudú de Pedro Sánchez

Juraríamos que a Sánchez le están haciendo un vudú desde su partido y desde los poderes fácticos (esos que mandan en España y nunca se presentan a las elecciones). Ya saben ustedes, vudú, esa práctica supersticiosa que consiste en clavar alfileres en un muñeco que representa a una persona con la intención de que el mal que recibe el muñeco se traslade a esa persona (a Pedro Sánchez). 

Estamos ante la campaña del miedo. Unos atemorizan con los “males” que van a venir después del 26-J, si no ganan ellos (son la casta de toda la vida, los poderes económicos y militares). Otros temen por lo que será su futuro político (PSOE); otros sienten mucho canguelo a perder sus privilegios y prebendas (PP), y otros (C´s) tienen desasosiego porque no saben si “pillarán” poder o no. Y luego está sufrida la “gente” y Unidos Podemos, que soportan con sonrisas y esperanza esos miedos y amenazas.

Pedro Sánchez y el PSOE están virando rápidamente a la derecha, más allá del centro: su barones ha sacado ya los cuchillos por la debilidad de Sánchez, y los ex dirigentes de toda la vida claman venganza contra Podemos de una manera visceral. Viendo las orejas al lobo se envalentonan, porque  ven peligrar, con el “sorpasso” evidente, su futuro político y sus “puertas giratorias”. Por eso se lanzan ferozmente contra Podemos, y sobre todo contra sus principales líderes. Desgraciadamente con C´s y PP e incluso con algunos viejos sociatas, como Felipe González, Guerra, Leguina, Rodríguez Ibarra, etc. vuelve la campaña del miedo y del insulto contra Unidos Podemos. Y nos preguntamos dónde andaban estos dinosaurios sociatas, –Guerra y otros muchos como él– en la crisis, en los años finales de Zapatero y ahora con Rajoy? No daban tantas voces entonces, pues no hacían nada de nada. Pero a las momias las quieren para eso, para asustar.

Parece ser que hay dos PSOE, o tres. Uno, el de Susana Díaz, la mayoría de los barones autonómicos y exdirigentes sociatas; otro, el de Pedro Sánchez y su comité federal, y un tercero, a buenas con el líder socialista, el PSUC catalán con Meritxell e Iceta. Salvar el culo es lo único que quiere y puede Pedro Sánchez. Si pierde en escaños o votos el 26-J respecto a Unidos Podemos, no le queda más salida que dimitir y dejar las manos libres a un pacto de la gran coalición del centro derecha (PP, C´s y lo que sobreviva del PSOE). Eso sí con las bendiciones de la UE, de los poderes fácticos, del Ibex 35, y de la casta social y religiosa española.

Juraríamos que a Sánchez le están haciendo un vudú desde su partido y desde los poderes fácticos (esos que mandan en España y nunca se presentan a las elecciones). Ya saben ustedes, vudú, esa práctica supersticiosa que consiste en clavar alfileres en un muñeco que representa a una persona con la intención de que el mal que recibe el muñeco se traslade a esa persona (a Pedro Sánchez).

Él es el político invicto en quedar siempre el último o casi al final de cada elección, encuesta o debate. Según todos los medios de comunicación fue el que peor parado salió del debate a 4. Ni ganarán las elecciones ni serán segundos. Solo irán a salvar los trastos pecuniarios y de poder y sus futuras puertas giratorias, los diputados más social liberales. Y con ellos sanseacabó el PSOE auténtico, engañando así a los verdaderos militantes socialistas.

El aún líder socialista, además, perdió 20 escaños y más de 1,5 millón de votos en las elecciones del 20 diciembre. Quedó cuarto en la jurisdicción por la que se presentaba ¡un aspirante a presidente de Gobierno!” Y ahora, las encuestas del CIS, Metroscopia y otras, ya algo continuadas, le dan tercero, perdedor. No fue capaz de sacar dos investiduras de gobierno, que tenía claras con la Izquierda, por enredarse con C´s.

A Pedro Sánchez se le ha ido la “olla” cuando reprocha machaconamente a Pablo Iglesias “Qué es eso de aspirar a la vicepresidencia del Gobierno con él”. Pues ¿no aspiraba Sánchez a la presidencia, cuando solo tenía unos cuantos miles de votos más en las elecciones del 20-D y no sumaba para la investidura? ¿Es malo que un líder político tenga ambiciones y que aspire a gobernar? Ahora, Pablo Iglesias aspira a gobernar -si consigue más votos y escaños que el PSOE–, como ya vaticinan las últimos sondeos electorales. Es lógico; para eso se presenta a las elecciones para disputar –y echar democráticamente– al PP del gobierno. Todo ello tendiendo una mano a los socialistas, pero ya “de igual a igual. Unidos Podemos busca un cambio, una ruptura con el dominio de cuarenta años de las viejas prácticas de los partidos del bipartidismo, plagados de corruptelas, con las reformas sangrientas, y con las políticas de austeridad brutal que no han llevado al crecimiento del país. Por cierto, reformas, corrupción y crisis que el PSOE también favoreció, aunque en menos intensidad que el PP, con su inepta gestión en los últimos años “zapateriles”.

Pero Pedro Sánchez se quiere mantener en primera fila de la política sin ganar las elecciones, ni incluso quedar segundo. No nos venga ahora de “guaperas” y de presumir de “culito”, que esas no son cualidades para ser presidente del Gobierno de España. Votos, escaños, pactos y programa con la Izquierda progresista, eso sí le facilitaría seguir en candelero político, e incluso en un Gobierno de coalición con Iglesias, con Garzón, con otros socialistas y de Unidos Podemos. No puede seguir demonizando a Podemos.

Que no se equivoque de baile y de paso: adelante y a la izquierda, Pedro, a la izquierda; nunca a la derecha y para atrás. Si Sánchez se suma a la gran coalición sería el suicidio del PSOE y el suyo. Los militantes, simpatizantes y votantes tendrían que esperar a otras elecciones, pero les darían la puntilla definitiva, como al PASOK griego, o a la descafeinada socialdemocracia alemana. O que vean el nuevo resurgir de los laboristas británicos y del socialismo portugués, girando a la izquierda, al progreso, no al radicalismo.