Domingo, 17 de diciembre de 2017

Niño de la Capea: “Cada día había que ser mejor, mejor y mejor, aunque te diesen los dos rabos”

Se cumplen 44 años de la alternativa del maestro salmantino en Bilbao, año 1972, y fue el inicio de una carrera meteórica que ahora desgrana

POR PEDRO JAVIER CÁCERES (LA DIVISA- CULTORO)

Hoy nos instalamos en nuestras efemérides en el 19 de junio. Bilbao. Año 1972. Tomaba la alternativa el Niño de la Capea, y se consagró por los siglos de los siglos como figura del toreo. Hace 44 años de aquello.

Maestro, muy buenas, muchas felicidades.

Gracias. Ha pasado el tiempo, pero es una fecha que no se me puede olvidar jamás. Fue el principio de mi libertad, de ser un hombre libre, de hacer lo que quería, de no importarme jugar la vida por el sueño de ser torero y por eso ahora me extraño tanto que haya unos cuantos energúmenos que quieran poner el letrero de "prohibir” como bandera de este país. Eso me parece inaudito.

El maestro Paco Camino en presencia de Paquirri le dio la alternativa, ¿cómo fue aquella tarde?

Para mí tuvo una emoción increíble, con unas sensaciones que jamás había vivido. Era un sueño que se estaba realizando. Que el torero que más admiraba, que era Paco Camino, me diese la alternativa y pudiese torear a su lado fue grande. La verdad que fueron muchísimas sensaciones. Matar mi primer toro en la plaza donde más me habían apoyado, cortarle las orejas… fue una tarde importante, pero de mucha reflexión. Nada más terminar la corrida, yo estaba pensando que había que ir a torear a otro sitio, que me iba además con mi padrino Paco Camino y que ya había notado la seriedad. Fue un constante tan grande de la alegría de la alternativa a la seriedad de la cena que se me pusieron los pies en el suelo.

Salamanca ha sido tu tierra, has ejercido siempre de salmantino, aunque no siempre Salamanca lo fue contigo. Eres universal, torero de Bilbao, pero Salamanca siempre te exigió más que a ningún otro…

La verdad que no he sido torero de Salamanca. Eso me queda claro. Mis formas de torear no entraban dentro de la línea vitista, que era la que tenían por bandera en ese momento. Siempre fui muy exigido, muy cuestionado y era curioso, porque en el ruedo era cuestionado y en la calle era admirado. Era un contraste raro pero con el que tuve que convivir toda mi vida de torero.

Bilbao ha sido otra historia en tu trayectoria…

Bilbao fue otra plaza que desde que era niño, que me jugaba la vida sin picadores y sabiendo que de aquel apoyo dependería no sólo mi futuro sino el de toda mi familia, allí me apoyaron hasta el último día. Luego otra plaza maravillosa para mí, que fue Málaga. Fue una de esas plazas en las que fui encajando hasta que me convertí en un malagueño más. Plazas tan distintas y tan distantes, que te admiren, que te apoyen con un toreo distinto… para mí fue una bendición de Dios.

Hablamos de un torero universal, ahora que la palabra figura se utiliza de una forma un tanto alegre o para marcar el momento puntual de una temporada. Lo importante es ser considerado figura cuando se cumplen 44 años de la alternativa, ¿no?

Dicen que no se te olvida mientras te recuerdan, y yo he tenido la suerte de que a mí la gente me ha admirado mucho, los que han creído en mí lo han hecho con una sinceridad tremenda y por eso siguen respetándome. Tuvo mucho que ver en mi futuro como torero mi encuentro con México. Si no existiese México, a lo mejor no estábamos hablando ahora, quién sabe… México fue otro punto de inflexión en mi vida.

Todo pasa por México y por Madrid también. México en dos fases, una primera en que es consentido y una segunda de reaparición en que el país abre las puertas a un torero que no se le trataba bien en España.

Sí, así fue. México siempre creyó en mí. Hay una anécdota fabulosa que la recuerdo siempre. Cuando reaparecí en España no se me dio bien esa reaparición, fue muy dura y de muy cuesta arriba, con una cornada fortísima. El recibimiento en México en el primer paseíllo, me regalaron una herradura de flores, y "El Frutas” me dijo que esa herradura de la buena suerte era para que me diese toda la suerte que España me había negado. Pero Capea seguía siendo Capea y cortó tres orejas. Volvieron otra vez a creer en mí y a apoyarme. Esas sensaciones que te transmiten al alma, que te hacen sentir válido, que te hacen sentir importante tienen mucho que ver a la hora de jugarte la vida con un toro y hacerlo con una sinceridad en la que no te importa el riesgo.

Luego vino Madrid, ¿el punto de inflexión está en la Corrida de la Prensa de los seis toros de Victorino?

Yo creo que esa es la guinda de mi pastel.

Además del toro de Manolo González…

Siempre las carreras tienen que estar adornadas de toros importantes, pero siempre hay una tarde que marca esa diferencia y te consagra. Para mí no cabe ninguna duda que esa fue la cumbre de mi carrera.

Hablamos de Paco Camino. El hilo del toreo va en diferentes conceptos de lo que es la tauromaquia. Desde los años 50 del siglo XX, ¿se puede decir que ha habido un hilo del toreo sobre la sapiencia, el conocimiento, la adaptación al toro, quizá una tauromaquia de poder aunque no exenta de arte? ¿El hilo del toreo pueden ser Luis Miguel Dominguín, Paco Camino, Niño de la Capea y ese niño que aún perdura llamado Enrique Ponce? Y tres de ellos, los tres grandes consentidos en la plaza México…

Al toro se le puede por conocimientos, con el valor necesario para aplicarlo. Si tú no conoces el toro y no te impones con inteligencia a él, en cualquier momento llega un toro más bruto que te quita de en medio y no te deja expresar lo que eres. Por tanto, siempre he sido partidario de poderle al toro para después interpretar y sacar de tu alma lo que estás sintiendo. Si estás a merced del toro, sólo das pases. Lo otro es torear. Son dos cosas distintas.

¿El hilo del toreo bebería de las fuentes de Dominguín, Camino, Capea y Ponce?

Es una parte. Yo no diría que fuese el hilo. Hay muchos estilos, muchos conceptos que están vigentes, que se siguen ampliando como puede ser la línea Ojeda, Perera… hay varios hilos. Ahora, probablemente los hilos que más duren, que no estresa a la gente sino que la hace disfrutar, sea el hilo de la inteligencia, pues probablemente. Pero el otro hilo también es muy necesario y sin ese hilo no habría la competencia que tiene que haber en el ruedo.

Nos contabas la anécdota de México. En la documentación que manejamos dice una cosa muy bonita. Tomaba la alternativa en Bilbao un chavalito que se ganaba la vida como botones en un lujoso hotel de Salamanca y que estaba llamado a ser gente del toreo. Lo de gente del toreo lo certificamos 44 años después, lo que yo no sabía era lo del botones…

No, pero eso puede venir que cuando yo estaba en la Capea, atendías a muchos espectáculos de comuniones, me encargaba de sacar y meter la becerra, de apartarles los animales, de aparcar los coches… era mil usos. Sacaron lo de Botones de la Capea pero no era un hotel concretamente.

Lo que sí hemos hablado es la ambición desde el primer momento: cuando la casa Chopera fue a apoderarte, siendo un novillero te revelaste y dijiste que no te apoderaba ningún secretario sino que te acompañaba don Manuel. Si quiere bien, si no, nada.

Fue una anécdota. Yo hablé con José Antonio y Javier Chopera y dijeron que me apoderaba cuando yo estuviera libre, porque nunca se meten a cruzarse con otro apoderado. Entonces yo rompí con mi apoderado, les dije que no tenía apoderado y hablamos. Hablé con ellos en el hotel Emperador, y me dijeron que tenían mucho trabajo pero que me iban a poner a su hombre de confianza de Salamanca. Y yo con dieciséis años les dije que no: que lo que había hablado era que o mi apoderado eran ellos, o era quien yo decidiese, que a mí no me ponían a nadie. Y entonces me fui de allí sin apoderado y todos me dijeron que me iban a buscar la ruina. Y dijo Manolo Chopera una cosa fantástica: una de dos, o es el tesoro más grande que hemos encontrado en nuestra vida, o tiene toda la razón del mundo, así que hay que apoderarle. Y me apoderaron, y estuve toda mi vida con ellos.

Hablamos de la actualidad. La tomaste con diecinueve años. Ese fulgurante comienzo que no tiene stop salvo las retiradas voluntarias, ¿se puede decir que ese comienzo meteórico es similar al que ha emprendido Roca Rey con 19 años también?

Sí, tiene mucho que ver. También tuve suerte, que hay que tenerla, de tener una persona al lado que no te deje dormir en los laureles y que con esa edad que uno no tiene noción de lo que es esta profesión y el futuro del toreo, tienes que tener alguien al lado de que los triunfos son pasajeros y que lo de hoy no sirve para mañana. Que hay que estar machacando y perfeccionando. Alguien que no te esté halagando todo el día porque cuando pasa eso se para la locomotora. Yo tuve la suerte de tener al Brujo desde el primer día y aunque cortábamos todos los días las orejas, este me decía que fallaba de capote, con la mano izquierda, que mataba mal… y todas esas reflexiones después de la corrida era lo que hacían que no me durmiese, que todo era mejorable y que cada día había que ser mejor aunque te diesen los dos rabos. No importa. Algo fallaba y esa fue la teoría de toda mi carrera. Por eso duramos.

Han pasado ya las grandes Ferias, queda ahora todo el resto de temporada como Pamplona y Bilbao como puertos importantes. Hablamos de jóvenes, y en resumen están respondiendo, las figuras no dejan que se coman la merienda y están respondiendo igualmente y eso da competitividad. A pesar de que es un año en el que están embistiendo menos los toros, ¿qué balance somero hacemos de esas dos ópticas?

A mí este año me está pareciendo interesantísimo. Es verdad que los jóvenes, a sus maneras y con sus carencias lógicas, están jugándose la barba y apretando a las figuras. También hay que reconocer que las figuras están haciendo un acto de generosidad que no lo habían hecho hasta ahora. Antes se cerraban tres carteles con tres figuras y no abrían. Eso les van a favorecer tanto a ellos, porque se van a ver apretados y van a crecer, como a los jóvenes que le van a dar la oportunidad. Llegarán o no… eso el tiempo y el toro lo dirá. Un esfuerzo diario no es fácil de aguantar. Ojalá lo aguanten por el bien de la Fiesta y por renovar los carteles.

El año ganadero no está siendo tan bueno como el 2015.

Está siendo malo. Están saliendo toros sueltos importantes, pero están fallando corridas de toros completas. No sé el por qué, pero debería de empezar al haber una reducción de vacas, lo normal es que los ganaderos se hayan quedado con lo mejor. Pero este año, y hasta ahora, no ha aflorado esa cantidad de toros buenos que esperamos todos. Y por eso no están habiendo triunfos importantes. Está fallando el toro. El que tiene toro lo cuaja, el que tiene oficio se tapa y otros se están parando. El toro al final es el que manda en este oficio.

Y el capítulo empresarial también ha sido importante. También los empresarios se han puesto las pilas, ¿qué debería pasar en Madrid este próximo otoño?

José Antonio Chopera lo ha bordado. Si quiere volver a Madrid, hay que volver a tenerlo en cuenta. Madrid es una plaza tan sumamente seria, es el espejo de todo el mundo taurino, y hay que tener mucho cuidado a la hora de nuevas aventuras. Desconozco el sistema de cómo funciona la Administración con arreglo a las concesiones de plazas, pero si yo tuviera que tener en cuenta tendría la seriedad de Madrid y su devenir. Y José Antonio para mi gusto lo ha bordado.

Hay una competencia importante, la de Simón Casas, que en los últimos años ha crecido y ahora ha presentado la Feria de Julio, JT está en Alicante, lo de Nimes queda ahí con su imaginación… ¿va a ser una pugna bonita no?

Hay mucha gente preparada. No digo que sólo José Antonio sea el único capaz de llevarla. Está Simón, están los Chopera, están los Lozano, está Pagés… hay gente preparada, pero como perro viejo me asustan las aventuras cuando repercuten en cualquier desarrollo de cualquier plaza del mundo. Eso sí hay que mirarlo muy bien. Pero eso depende de las autoridades.

Donde parece que va a haber un cambio copernicano en la cuestión, que supongo que será para bien, es en México con la retirada de nuestro amigo Herrerías.

Siempre cuando un empresario está tantos años, aunque lo borde o lo haga maravilloso, hay un cierto cansancio en la gente. Es igual que cuando un torero lleva tantos años de alternativa. Puede ser bueno, y si lo van a hacer ven que puede ser positivo para la plaza.

Entramos en el capítulo personal. 1972. Año de la alternativa de Pedro Gutiérrez Moya. Vestían los jóvenes vaqueros…

Me ponía en aquel momento lo que podía. Entonces Chopera decía que había dos tipos de personas, los que se visten y los que se tapan. A mí me tocó ser de los que se tapaban. Tenía la cabeza en otras cosas. Tenía en la cabeza salir del hambre y de la marginación social que andar comprándome camisas bonitas para que me hicieran fotos. Eso nunca me importó ni me sigue importando en absoluto. Si se jugaba uno la vida no andaba pensando en vaqueros…

El 14 de julio el acontecimiento social fue la boda de Rafael, y luego hubo un acontecimiento agridulce, con los Juegos Olímpicos de Munich, que se recuerdan como los más sangrientos de la historia… Fue el año en que Jesucristo Superstar llegó a Londres, ¿llegaste a verla?

No. En aquel momento no tenía tiempo. Toreábamos mucho, viajábamos a América y mi mente estaba en otra cosa. Fueron unos años que viví única y exclusivamente para el toro.

Unos cuantos días antes de tu alternativa, Luis Miguel Dominguín reaparecía en la plaza de toros de Telde, en Gran Canaria…

Y qué bien me vino a mí el maestro Luis Miguel. Tuve la suerte de torear muchísimas corridas de toros con él en su reaparición y aquello fue una enseñanza indirecta increíble. De cómo había que andar por la plaza, de esa personalidad… y a mí me quería mucho, me decía que quería ser torero de verdad. Y yo le decía que no me quedaba más remedio. Pero esa filosofía de aquellos toreros de respetar a los chavales que los veían con ganas de verdad, que no eran sinvergonzones. Luis Miguel a mí me vino de cine. Fue una enseñanza indirecta como hoy no hay demasiadas.

¿Te acuerdas de la canción del verano del 72?

Fórmula quinta y Vacaciones de Verano. Pero yo ni una. Veía las vacaciones desde la ventana de la habitación. Coche y plaza. Coche y plaza, esos fueron mis primeros años. Fue el año de Palomitas de Maíz, el perfume… pero el perfume que yo olía era el de la ansiedad y de ir hacia adelante. Era el que yo olía.