Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La Música, Charla con Álvaro Lozano. Director de Orquesta

 

 

"Quantomestisiamo i trionfi e infelice ilvanto..."

 

"Cuanto resultan afligidos los logros y que infeliz hace el vanagloriarse de ellos"

Torquato Tasso

 

 

Álvaro Lozano  músico, cantante y director de Orquesta. El domingo 12, en Salamanca, dirigió a la Joven Orquesta Ciudad de Salamanca. Una dilatada vida musical le ha  permitido la participación en muchos proyectos que le han ido conformando como Director de Orquesta.

El trabajo en equipo que supone una Orquesta determina un mundo de relación y de amistad, siempre presente en la vida de los músicos, garantizada por la pasión cómplice entre director y músicos

 

Álvaro Lozano, músico por vocación y por pasión hace que lo Orquesta sea una Orquesta de personas que viven y sienten la música, un equipo completo para la ejecución de un concierto, apasionado y transmisor de emociones, para que nadie queda indiferente y así el concierto se convierta en una página escrita en historia de la música

 

No hacen falta muchas  conversaciones con él para llegar a conocer a este gran artista para el que la Pasión de un músico es el combustible que hace que absolutamente todo tenga sentido en la débil y frágil aventura de hacer música, un sentimiento que transciende y domina la voluntad y que perturba la razón dejándola siempre en segundo lugar.

 

Lo importante de la música es que la gente sienta algo. Porque aquel que no se puede emocionar está muerto. Al igual   que el pintor, igual que el poeta, si se consigue tocar alguna fibra del yo, la música consigue su propósito.

Si solamente lo mantiene alerta intelectualmente,  está haciendo un proceso analítico, pero no sensible.  El arte debe ser un proceso sensible.

 

La música es el sonido del alma,

el alma la libertad, la cadencia de las notas,

y el sentimiento, siempre dentro de nosotros.

 

La música tiene que ver con el entendimiento. No existe emoción sin comprensión y depende de cada sensibilidad el grado emocional. Recibiendo información comprendida la consecuencia es emoción... incluso inconscientemente. Para transmitir emoción es necesario conocer y amar aquello que se hace. Es la única manera.

 

 

 

El director de orquesta, tiene que ver con la cultura, con el arte, con la vida emocional, con la gente de una manera especial: maneja aquellos factores  de la vida,  como el amor, la fe y las relaciones. Así como el agua, tarde o temprano, termina horadando la piedra y modificando las riberas. De igual manera, el director de orquesta  debe ser una persona interesada en los factores que dominan el arte de dirigir una orquesta

 

-¿Qué aspectos fundamentales tienes en cuenta cuando diriges una Orquesta de Jóvenes como la de la Ciudad de Salamanca?

Primer aspecto es el repertorio a elegir y segundo el enfoque y las maneras que deben ser más didácticas que profesionales en la mayoría de las ocasiones. El objetivo es que cada elemento de la orquesta llegue a su máxima capacidad, sea cual sea el nivel, y que éste crezca después de cada convocatoria. 

La existencia de “directores” o “individuos” que de una manera u otra tuvieran la “misión” de hacer “actuar” juntos a un grupo de personas, bailando, trabajando, cantando o tocando instrumentos, es antiquísima. En la provincia de Valencia, hay unas cuevas en las que, sobre una pared caliza hay un dibujo pintado en rojo en el que se ven tres guerreros bailando y un cuarto, tiene un gran bastón con el extremo inferior abultado, que es con el que, sin duda, daba golpes para marcar un ritmo y que los otros danzaran..

 

Muchas personas, incluso, asiduos de los conciertos, no tienen una clara idea de lo que es el director de orquesta, de cuál es su misión y de la importancia que tiene su trabajo en el resultado de un concierto.  una pregunta que veo repetida en muchas personas es: ¿si todos los profesores de la orquesta tienen su papel, para qué está el director allí?

-¿En qué música te mueves?

Yo prefiero moverme con ella, con toda ella. Todo estilo tiene su lenguaje y es muy tierno caminar a su lado y darle nuevas oportunidades.

Toda obra musical tiene tres elementos necesarios para que exista. Estos tres elementos son: creador (el compositor), ejecutante y oyente. Ninguno de estos tres elementos podría existir sin los otros dos.

El CREADOR es el principal de los tres; sin su obra no podrían hacer nada los ejecutantes ni los oyentes, pero si estos dos no existieran, nunca hubiera creado él su obra, ya que toda creación tiene siempre una meta: ser percibida por el hombre y provocar algo en él. Por otra parte, sin los EJECUTANTES, las obras serían unos grafismos carentes de vida; podríamos imaginarlas y leerlas, pero no oírlas, ya que solamente los ejecutantes les dan vida sensible.

Por otro lado, tanto los Intérpretes como el creador, hablarían en el vacío al faltarles un “Auditorio”, es decir el público, los OYENTES. Por lo tanto, para que la vida “sonora” cobre realidad efectiva, no puede faltar este juego triangular, estos tres elementos fundamentales. Pues bien, de ellos y dentro del elemento ejecutante, el director es miembro decisivo. El director es una necesidad que ha nacido a causa de la evolución de la Música y por lo tanto, es fruto de las circunstancias. Cuando el director cobró una personalidad independiente fue, sin duda, con la aparición de lo que conocemos por el Romanticismo. Anteriormente no se podía imaginar los variadísimos aspectos que puede ofrecer una obra según la manera de ejecutarla, por ser aún desconocido el Arte de la Interpretación, en el sentido individualista que le damos hoy.

 

En la historia de los “virtuosos”, el más reciente es el director. Sucede a los virtuosos de instrumentos y cantantes a una distancia de más de medio siglo.

La misión principal del director, es la de aunar en una sola inteligencia, la suya, las distintas formas de interpretar una partitura, que los profesores de la orquesta, músicos como él, puedan sentir.

Un violinista puede tener la suerte de poseer un Stradivarius, o un pianista un gran piano de cola, pero un director debe crear su propio instrumento. Muchos son los problemas que ha de afrontar el director, pero hay uno que por su singularidad merece especial atención y es el de que su “instrumento”, o sea la orquesta, es el mayor conjunto de imperfecciones que se puede dar en Música.

La orquesta reúne un número de instrumentos que en sí, cada uno de ellos, son imperfectos. A eso se añaden , las personas que los hacen sonar, tampoco son perfectas. Naturalmente, luego, la mayor o menor preparación, calidad y categoría de los ejecutantes, hará que suba o baje el nivel de perfección de la orquesta y posteriormente, este nivel se verá modificado, en ambos sentidos, según sean los conocimientos musicales, sensibilidad, técnica y arte del director.

-Tu mundo es una entrega sin límite para conseguir tus objetivos, percibo esa entrega en tus ensayos y en la forma con la que tratas las partituras, los conciertos, ¿qué le supone al corazón de un director como tú esa entrega?

Compromiso y disciplina. Después queda para él el vacío del olvido y la esperanza del próximo empeño.

 

 

Amar la música es poseer la infinitud de los silencios,

hacer cautivo el singular azul del universo

hacer de las esferas celestes, crisálidas de sueños

en la singular sinfonía de la vida.

 

Ver los colores de los sonidos es como romper el alba

como encadenar las horas en el inmenso sentir de cada día

aprisionar el alma y no sentir el aroma de los astros

y olvidar la eternidad

en suma, hacer una historia singular de todo el Universo.

 

 

-Una pregunta distinta, has viajado por todo el mundo, a veces sobreviviendo duramente, ¿qué problemas encuentras en España a la hora de hacer música?

A la hora de hacerla ninguno, es todo lo que sucede antes. Es muy difícil ser aceptado y trabajar. No creo el arte tenga que relacionarse con la política. Eso es todo. 

-¿Qué supone para ti  estar en Salamanca dirigiendo a la Joven Orquesta Sinfónica “Ciudad de Salamanca”?

Compromiso con las nuevas generaciones. Es una gran responsabilidad. Solo con un excelente trabajo, aquí se podrán cambiar las cosas. Amo este trabajo.

La charla concluye  dejándonos el recuerdo del último Concierto. En él quedó patente su buen hacer que le llevó del conocimiento al reto, dirigiendo bailarines, luces y músicos  para lograr un todo que consiguió emocionar a los que asistimos al Concierto.