Jueves, 14 de diciembre de 2017

Contra toda barbarie

Más que nunca, hoy la perspectiva humanista sigue siendo uno de los faros en los que el ser humano puede encontrar mayor iluminación y mayor sentido para su existir, tanto en la esfera personal como en la social.

Ese principio de la dignidad de todos y de cada uno como eje que ha de vertebrar tanto nuestro estar en el mundo como nuestras conductas sigue siendo un eje rector decisivo en esa vida humanizada para todos que debiéramos buscar.

De ahí que hayamos de estar siempre contra toda barbarie, porque atenta siempre contra la dignidad y la humanización de todos. Y esa perspectiva monstruosa de la barbarie surge estos días en esa carnicería o matanza que se ha realizado en la discoteca norteamericana de Orlando; o en el infame asesinato de la diputada británica, luchadora a favor de la permanencia de su país en el ámbito de la comunidad europea.

Hemos de estar siempre y de modo muy claro contra toda barbarie, contra todo lo que atente contra la dignidad del ser humano. Y esto es tarea de todos. El humanismo, la perspectiva humanista de respecto por la vida y por la dignidad de todos se ha de inculcar en la escuela, en el ámbito educativo, pero también en el seno de la sociedad; y aquí los medios de comunicación tienen una importancia y una responsabilidad muy grande.

Y no valen tibiezas ni medias tintas. Y no vale desentenderse y decir: esto a mí no me atañe. Porque los inocentes de Orlando a los que se les ha segado la vida cruelmente, lo mismo que la diputada británica, somos todos, somos nosotros mismos. Y entonces claro que sí nos atañe.

La barbarie está, por desgracia, muy publicitada. Y no se actúa contra ella (y esto es tarea de todos) como se debiera. Tendría que publicitarse también, y mucho más, todo lo bueno, lo generoso, lo altruista, lo entregado... que realizan los seres humanos, día a día, en pro de la dignidad de todos, en pro de esa perspectiva humanista que sigue siendo un faro iluminador del ser humano, pertenezca a la cultura y a la civilización que pertenezca.

Y ahí cada uno claro que podemos aportar, por minúsculo que pueda parecer, nuestro granito de arena.