Sábado, 16 de diciembre de 2017

Kepa Murua: “Cuando parece que todo se acaba, lo que nos queda es la poesía”

“La soledad nos hace vulnerables y fuertes al mismo tiempo. Cuando era joven soñaba con ser escritor, pero no sabía cómo se vivía en la escritura. Digamos que aún estoy aprendiendo”

Kepa Murua parece un hombre tranquilo y tal vez lo es, porque si no, no hubiera soportado la vida que nos cuenta en este libro, pero adivinamos tras  esa serenidad, que le convierten en un hombre entrañable , en un estupendo conversador, que nunca levanta la voz, que siempre está pendiente del otro, un hombre lleno de pasión, con algunas contradicciones, exigente hasta el extremo y bueno, en el buen sentido de la palabra bueno, que  decía el poeta…No en vano, Kepa Murua, director y hombre orquesta, durante años de la editorial Bassarai,  es ante todo y sobre todo un estupendo poeta.

.- Tal vez deberíamos empezar diciendo que es un tipo de libro, nada habitual en nuestro país, diarios, no memorias al uso, no autobiografía.

Es un diario de edición que recorre el proceso de la editorial Bassarai desde 2005 hasta 2007 y se extiende, porque también es el diario de un poeta, hasta el hombre que reivindica su pasión por la literatura y la vida. Por decirlo de algún modo, son los sentimientos encontrados de un editor, de un autor y de un hombre: los sentimientos profesionales y personales de Kepa Murua.

.- Cómo nacieron, no ahora como libros, en su origen cuando solo eran sus cuadernos.

Cuando los escribía no pensaba en publicarlos. Todos los días, bien a primera hora de la mañana o bien a última de la noche, apuntaba lo sucedido, los libros que editaba, la opinión sobre lo que leía o veía alrededor. Ese podría ser el comienzo: un diario para recordar, para no olvidar, que muestra la intimidad de un poeta y la trastienda de una editorial.

.- No estamos acostumbrados a que nos presenten de una manera tan descarnada los estragos del mundo editorial en una persona.

Es mi retrato, mis éxitos y fracasos como persona que emprende un proyecto literario donde a menudo se ve que se siente solo. Pero no quiero que esto que digo se entienda como una justificación o como un pretexto. Fue una elección personal y un intenso viaje profesional que hoy mismo no cambiaría por nada. Si pudiera volver atrás, lo único que cambiaría es la forma de narrar, la manera de explicar algunos episodios porque es evidente que al ir de frente puedo hacer más daño de lo que se puede llegar a pensar mientras se escribe.

.- Los sentimientos encontrados 2005-2007, es la segunda parte de esos diarios que comenzaron con Los pasos inciertos 1996-2004… Memorias de un poeta metido a editor qué los diferencia.

Los sentimientos encontrados es más intimista que el anterior. En Los pasos inciertos se reconoce a un joven editor que comienza a aprender el oficio y se enfrenta, sin apenas experiencia, a numerosos retos. Se podría decir que en el primer libro marco el terreno, y en el segundo, el terreno me marca a mí, mientras, lentamente, el poeta va venciendo al editor.

.- Y cuánto hay de ajuste de cuentas, de ir cerrando heridas o aliviándolas al menos, de retomar lo que en realidad siempre fue, poeta.

En Los sentimientos encontrados se observa cómo se cierran algunos círculos personales y profesionales y cómo la vida se descubre con intensidad. Cuando parece que todo se acaba, lo que nos queda es la poesía.

.- Y qué hace que un poeta se meta a editor, en castellano además, en el País Vasco, en Vitoria, no era un ejercicio de equilibrismo donde arriesgaba demasiado.

Sin riesgo no hay transformación ni novedad ni cambio. En esos años de plomo, en el mundo cultural del País Vasco, Bassarai abrió el camino a una modernidad que era necesaria. Hay quienes afirman que me adelanté unos cuantos años; algunas veces siento que aún lo hago con lo que escribo. Son sensaciones que se repiten; solo que ahora callo más que nunca, escucho más que antes, y prosigo mi camino sin dar tantas explicaciones.

.- Porque usted siempre tuvo muy claro que era, es y será poeta, un poeta alejado de corriente, de tribus, exigente hasta la enfermedad.

La soledad nos hace vulnerables y fuertes al mismo tiempo. Cuando era joven soñaba con ser escritor, pero no sabía cómo se vivía en la escritura. Digamos que aún estoy aprendiendo.

.- Los dos tomos van conformando una especie de novela, de unos años que para usted fueron durísimos, pero que me imagino que le han dado mucha fuerza, le han hecho  resistente.

Mi vida parece una novela tierna y dura, pero el protagonista se ríe de sí mismo a menudo. El diario es una extensa carta escrita durante años. Son las notas de un superviviente que escribe con la secreta intención de encontrar un lector cómplice que, aunque no lo pueda ayudar, al menos, lo comprenda.

.- Y si mira ahora el catálogo de Bassarai qué siente, nostalgia imagino que no, orgullo, satisfacción, eso de… valió la pena, un cierto desencanto…

Parte de lo que soy se lo debo a Bassarai, pero no pienso mucho sobre lo que hice. Agradezco los halagos, pero me mantengo en el presente. Los diarios destacan por la intensidad con la que se vive cada instante. El pasado, por ejemplo, ahora que lo puedo leer con lupa, con tantos sentimientos encontrados, es una sorpresa incluso para mí.

.- Cómo compaginaba en esos años en los que tal vez disminuyó, pero nunca abandono su poesía, tantos frentes: publicaciones, lecturas de manuscritos, congresos, ferias… y cuánta piel se dejo en eso.

Trabajaba sin descanso, me dedicaba en cuerpo y alma a una pasión que convertí en un oficio. Pero intuyo que solo podía pensar con claridad mientras escribía estos diarios que nacieron como apuntes de supervivencia.

.- De tan abiertos que tengo los ojos, me hago daño, anota en 1998 y en 2006 Nos hemos perdido. Ya no hay remedio, y un poco antes Es grande la soledad, es tan grande el dolor que no sé qué hacer conmigo… Y resistió.

Este es un diario donde el hombre respira –a veces, en calma, y otras, sin apenas aire–, y que se puede leer como una novela que persigue la felicidad, pese a todo lo que suceda.

.- Me imagino que quedan más cuadernos, ¿habrá una continuación?

Quedan tres volúmenes más en el cajón (La decisión ininterrumpida, 2008-2009; La despedida en silencio, 2010; y El tiempo detenido, 2011): si se publicasen se podría ver el trabajo literario en su totalidad.

.- ¿Ha pagado una factura alta por estos diarios?, porque imagino que a más de uno no le habrán hecho mucha gracias o no habrá sabido verlos literariamente

Soy escritor, mi apuesta vital es esa. Hay algunos que consideran que en este tipo de libros no se debería ser tan directo. Espero que el tiempo de la lectura coloque cada cosa en su lugar.

.- Dígame que ahora le sobra tiempo, que ha recuperado su vida, que es más feliz.

Leyendo el diario me sorprendió encontrar expresiones o frases que, con el tiempo, se han convertido en libros y títulos, como El aire que respiras o La felicidad de estar perdido. Mi vida está alejada de ese mundo, soy un hombre que vive feliz con la gente que me quiere como soy.

.- Y su proyecto más cercano.

Hay un libro de poesía que me gustaría que viese la luz: No somos el resultado de nuestro pasado. Puede que cambie el título, ¿no es demasiado largo?

Los sentimientos encontrados de KEPA MURUA, en ediciones Cálamo 

(Zarautz, Guipúzcoa, 1962)

Es un autor de culto para muchos lectores exigentes, que han sabido ver en su larga veintena de libros ya publicados a uno de nuestros escritores actuales más destacados. Poeta, ensayista y narrador, su obra se ha traducido al inglés, italiano, portugués, rumano, húngaro, árabe y turco. Tras licenciarse en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, fundó la editorial Bassarai (1996-2011) y la revista Luke (2000). Sus libros más recientes son la novela Tangomán (2015), el poemario La felicidad de estar perdido (2015), el ensayo Contradicciones (2014) y una primera parte de sus memorias como poeta y editor –Los pasos inciertos (1996-2004)–, que prosigue en Los sentimientos encontrados (2005-2007), publicada por Ediciones Cálamo.

"He escrito y he publicado. No lo puedo olvidar. He vivido entre libros", afirma el guipuzcoano Kepa Murua, que prosigue en este libro su relato sincero, reflexivo y crítico sobre las bambalinas de la edición, un oficio que imaginan muchos, pero cuyas entrañas conocen muy pocos. Poeta, editor y enamorado de la cultura en sus diversas formas, Murua nos abre las puertas de sus pensamientos y rinde aquí homenaje a su peripecia vital, literaria y empresarial.

Charo Ruano

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