Domingo, 17 de diciembre de 2017

Todo lo que hace mi marido, bien hecho está

Vivían en un pueblo dos aldeanos. El uno siempre estaba de bueno humor y el otro era un cascarrabias. Este le dijo al otro:           

“Chico, no sé que le pasa a mi mujer. Nunca le parece bien nada de lo que hago”.

“En cambio dijo el otro, mi mujer siempre dice lo mismo: Todo lo que hace mi marido bien hecho está”.

“Eso es lo que crees tú, insensato. Fíate de las mujeres; vete a ver que es lo que dice a tus espaldas”.

Se pusieron de acuerdo para probarla. El campesino dijo a su esposa:

“Oye, María, ayúdame a entrar el caballo en la cuadra, pero hoy quiero que entre andando hacia atrás”.

“Está bien, marido. ¡Qué más da!”

 Se acercó el otro y dijo: “Ya he visto que a Pedro le ha dado ahora por entrar el caballo en la cuadra haciendo marcha atrás. ¿Qué opinas tú de eso?

 “Pues opino que todo lo que hace mi marido bien hecho está. El caballo al fin y al cabo debía estar cansado de entrar siempre de frente” (Resumen de un cuento español).

“Todo lo que hace mi marido bien hecho está”. Si muchas mujeres pensaran y dijeran eso de sus maridos y si muchos esposos tuvieran estas mismas palabras para con sus esposas, otro gallo cantaría. Lo que pensamos y decimos impacta a los demás, para bien o para mal. Si nuestro estado mental está lleno de resentimientos, quejas, sombras, eso es lo que proyectaremos. ¿Por qué, pues, no preocuparse de ser positivos y construir con los pensamientos, palabras y obras?.

 La verdad es que no cuesta tanto el ser amables, el admitir que lo que hace la otra persona “está bien hecho”. No es cuestión de que el otro sea un superhombre o la compañera sea una supermujer. No. El alabar lo que otro hace, no depende tanto de la cabeza, sino del corazón. Cuando en éste hay amor, cariño, comprensión, disculpas…todo cae bien. Además. ¿qué más da que el caballo entre en la cuadra al revés o al derecho? Son cosas que ni quitan ni ponen, cuando hay buen entendimiento. Lo único que importa y es eterno es el amor; todo lo demás es transitorio y, por lo tanto, tiene significado en cuanto está impregnado de bondad.

 “Yo te amo incondicionalmente y te acepto tal como eres, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad”. Esto no debe quedar reducido para el día del compromiso, sino que es válido para todos los días de la vida. La fidelidad de los esposos, su felicidad, no consiste en mantenerse amarrados con una soga al cuello, y su vida desprovista de savia y alegría. Su fidelidad se inserta en la línea del amor, de la alianza, no del contrato y de la ley.

“Lo que Dios juntó, no lo separe nadie” (Mc 10,9), Lo que Dios ha unido no lo deben separar ni los papás de los esposos, tratando de solucionar lo que no les corresponde, ni la falta de apoyo de los hijos, ni los mismos esposos con falta de comunicación, con la intransigencia y falta de cariño.

Donde hay amor hay comprensión y donde hay comprensión, todo, o casi todo, lo que hace el esposo o la esposa, está bien hecho.