Lunes, 18 de diciembre de 2017

España vuela alto en la Eurocopa de Francia tras golear a Turquía (3-0)

La selección golea con un dominio insultante a los turcos, sella su pasaporte para octavos y zanja el debate sobre la falta de pegada

Los jugadores de la selección celebran uno de los goles contra Turquía

3 España: De Gea, Juanfran, Jordi Alba (Azpilicueta, m. 80), Sergio Ramos, Piqué, Busquets, Cesc (Koke, m. 70), Iniesta, Silva (Bruno, min. 64), Nolito y Morata.

0 Turquía: Babacan, Balta, Çalhanoglu (Sahin, min. 46), Gonul, Inan (Malli, m. 70), Arda Turan, Ozyakup (Sahan, min, 62), Topal, Tufan, Yilmaz y Erkin.

Goles: 1-0, Morata (m. 34); 2-0, Nolito (m. 37); 3-0, Morata (m. 47).

Árbitro: Milorad Mazic (SRB). Amonestó a Ramos, Yilmaz y Tufán.

Incidencias: Partido del grupo D de la Eurocopa disputado en el Allianz Riviera de Niza. Más de 15.000 aficionados turcos y más de 8.000 españoles en las gradas.


España ofreció este viernes en el Allianz Riviera de Niza una exhibición de toque y pegada y fulminó a Turquía con dos goles de Morata y otro de Nolito que sellan su presencia en los octavos de final de la Eurocopa y le colocan por derecho propio en la lista de grandes aspirantes para llegar con opciones de alzarse con el título en París.

Otra vez bajo el mando de un extraordinario Andrés Iniesta, ‘La Roja se dio un nuevo baño de autoestima y terminó con el debate de la supuesta falta de pegada al convertirse en la única selección de la competición capaz de hacer tres tantos. Vuelan muy alto los hombres de Vicente del Bosque, que habían llegado a Francia con numerosas dudas y que las han disipado con dos triunfos consecutivos muy convincentes frente a Chequia y los otomanos. El martes se enfrentan a Croacia en Burdeos en el último partido de la fase de grupos. Les bastaría un empate para ser primeros.

Turquía adelantó su línea de presión de manera exagerada y llegó a colocar a tres futbolistas pegados al área para obligar a David de Gea a sacar en largo y evitar que España fabricara su juego desde la defensa. Del Bosque optó por dar un mayor protagonismo al centro del campo y Andrés Iniesta modificó su posición habitual en la medular para estar más cerca de Cesc y ayudarle al frente de la sala de máquinas, el lugar donde se sella el DNI de los vigentes campeones de Europa.

En el debut en la competición frente a la República Checa el mayor peligro de ‘La Roja’ llegó por la banda derecha aunque el gol se generara en una acción por la izquierda. Anoche, sin embargo, fue mucho más incisivo en tareas ofensivas Jordi Alba y de sus incursiones surgieron las primeras llegadas con mordiente. La más clara en el minuto 11, cuando un centro del catalán lo peleó Morata y el balón se estrelló en el palo tras rozarla Balta.

El pasito hacia el interior del genio de Fuentealbilla desconcertó a los turcos, lo que le permitió conectar con asiduidad con el propio Alba y con un emergente Nolito, bastante más suelto que en el partido de Toulouse. El gaditano tuvo dos ocasiones consecutivas. Una se la fabricó él mismo con un disparo que lamió el poste y en otra erró en el remate con todo a favor al recibir una excelente asistencia de Juanfran.

Lo que faltaba en esos momentos era continuidad en el ritmo, porque el dominio, intermitente al principio por errores poco habituales de Sergio Ramos que le castigaron con una tarjeta amarilla casi desde el pitido inicial, era ya absoluto de los españoles. Y en este escenario de control aparecieron los tres minutos mágicos que impulsaron a ‘La Roja’ a una victoria incontestable que le sitúa, ahora ya sin complejos, en el escaparate de los grandes favoritos a luchar por el trofeo que se entregará el 10 de julio en París.

En el 34 Nolito metió una pelota fantástica en el área que Morata culminó con un cabezazo colocado y, poco después, cuando el rival aún estaba grogui por el mazazo del gol, un error defensivo dejó el balón en los pies del andaluz, que no perdonó. Lo celebró con efusividad con Iker Casillas, que le esperaba con los brazos abiertos junto al banquillo. Con el marcador en franquicia, España hizo lo que mejor sabe, tocar y tocar en el centro, en la izquierda, en la derecha, otra vez en el centro, hasta desquiciar a Arda Turan y compañía, que para entonces corrían detrás de la pelota sin posibilidad alguna de robarla y exteriorizaron su frustración con algunas entradas muy feas. Lo dramático para los otomanos es que no habían hecho un mal encuentro, que habían estado bien situados e incluso merodearon esporádicamente la zona caliente de su oponente, pero los hombres de Del Bosque tienen tanto talento y confianza que les sale todo.

Se demostró en la reanudación. Cuando el combinado otomano todavía trataba de desplegarse en el terreno de juego para empezar de nuevo, un pase magistral, otro más, de Iniesta a Jordi Alba, que estaba un tanto adelantado cuando recibió la pelota, acabó con una asistencia y el segundo tanto de Morata.

La Roja’ se convertía en la primera selección en hacer tres dianas en esta Eurocopa, lo que avala el estilo heredado de la época dorada y zanja de raíz el debate sobre la eventual falta de pegada, un asunto del que se discutió largo y tendido durante la fase de clasificación y que pareció confirmarse en el estreno de los checos, en el que España falló innumerables ocasiones hasta que Piqué la rescató en el último suspiro. Anoche tuvo acierto de cara a puerta después de marear a los turcos con combinaciones largas y veloces de costado a costado. Qué sencillo parece el fútbol cuando manejan el balón los vigentes campeones.

Los aficionados de la media luna y la estrella volvieron a pagar la derrota con su jugador franquicia, Arda Turan, al que comenzaron a pitar cada vez que tocaba la pelota y que vivió un auténtico calvario en Niza. Y entonces se produjo uno de los momentos más surrealistas de la Eurocopa, cuando los seguidores españoles corearon el nombre del futbolista del Barça ante la mirada atónita de los hinchas otomanos, que reaccionaron con más pitos.

Del Bosque aprovechó el último tercio del encuentro para dar descanso a Silva y Cesc, sustituidos por Bruno y Koke. También para probar el doble pivote en el centro del campo, una fórmula que ya le dio excelentes resultados en otras competiciones y que tiene en la recámara por si es necesario emplearla en próximos compromisos del torneo. El choque languideció mientras ‘La Roja’ tocaba sin descanso. España está de dulce y un empate frente a Croacia le valdría para ser primera de grupo.

Fuente: El Norte de Castilla