Sábado, 16 de diciembre de 2017

Que vota el miedo

Todos votamos en libertad y sin coacción más sin educación y experiencias el  miedo pueda llegar a ser el rey.

En todas las convocatorias electorales es recurrente al “Voto del miedo”, por unos y otros, se invoca esta actitud del electorado que suele aparecer como una opción en el panorama electoral.

El miedo es una emoción básica, sostenerla en el tiempo es difícil salvo que se racionalice y entonces aparecen “parientes del miedo”, sentimientos generados por un excesivo pensamiento rumiante entorno a expectativas y premoniciones, profecías , en suma, un conjunto de relaciones racionales que la mente da como válidas y que pueden llegar a generar sensaciones corporales parecidas a las que produce el miedo como emoción básica. Toda esta actividad mental que prevé un futuro catastrófico y restrictivo tiene un origen reactivo, es decir, se desencadena de manera no consciente, sin voluntad, más bien de manera espontánea, si bien se retroalimenta en movimientos circulares de pensamientos repetitivos, que, como mantras generan creencias que la mente considera la realidad, lo que viene, lo que ha venir, si bien, manifestando en el presente las sensaciones corporales (químicas, físicas y biológicas) que tanto nos desagradan y de ahí que tomemos decisiones bajo este tipo de sensaciones.

¿De dónde toma la información la mente para generar expectativas y premoniciones?. Está claro, sólo del pasado: experiencias, circunstancias, educación, cultura, vivencias,  todas ellas del pasado. Tenemos que hablar de la MEMORIA.

En el Alcazar de Toledo que visité de chaval había un cuadro en el que se podía leer: “Españoles  perdonaz pero no olvidar”, decénios después se publica la Ley de la Memoria Histórica. Es decir, la MEMORIA importa. Es el pasado que se hace presente para interpretar el ahora. Y, por eso, como cada uno tiene un diferente memoria, no nos ponemos de acuerdo en la interpretación de lo que ocurre en el presente y lo que hemos de hacer.

El MIEDO vota, pues votan nuestras memorias. Mi decisión de voto está basada en mis memorias. ¿A qué tienes miedo?, de eso  te alejas.

Normalmente las personas saben más lo que no quieren que lo que realmente quieren. Sus mentes tiene más presente la aversión que la afiliación. En materia electoral lo expresamos así cuando decimos: “No se lo que voy a votar pero ¡a esos¡, ¡a esos no!”.

El miedo elige entre las creencias.

En nuestra España ya existen pocos supervivientes de la Guerra Civil, la inmensa mayoría de los españoles y españolas que van a ir a votar son personas con unas vivencias de paz y concordia en sociedad  en su pasado.

Además, la educación y la cultura recibida en los últimos años sobre acontecimientos históricos remotos o recientes no ha sido eficaz y todos sabemos que la inmensa mayoría de los jóvenes suspende en lo que denominamos “cultura general”, mejor dicho, la mayor parte de los votantes suspenden en “cultura general”.

Sin experiencias traumáticas en lo político o social, sin información y formación por falta de educación, las memorias de la mayoría, las creencias del electorado están mermadas en realidades y basadas en conjeturas mentales.

El próximo  29 de junio votarán nuestras memorias, nuestras creencias, lo  harán en base al miedo que cada uno tenga, que no tiene que ver nada con la sensación de votar si miedo, sin coacción exterior, se trata de un mecanismo natural, automatizado y no consciente, que determina nuestra vida.

No te puedes enamorar de lo que no conoces. Pero puedes llegar a tener miedo de lo que no conoces.

Si quieres saber más de como vas a votar piensa y siente  en las opciones que menos deseas, las que te ponen los pelos de punta, haz una lista de razones por las que no les votarías en la vida, ese listado es la expresión racional de tus miedos y son frenos en nuestro desarrollo y crecimiento personal, pero son, además, grandes sabios pues tiene incausada una sabiduría muy  personal que nos  hará ser más conscientes de nuestra realidad para poder cambiarla si ese fuera nuestra voluntad.