Viernes, 15 de diciembre de 2017

Frente común

Pues, como era previsible, no hay nada nuevo en esta ya cargante campaña electoral. Los mismos mensajes, los mismos ataque y contraataques, los mismos guiños a uno y otro lado y la consabida formación de un frente común contra el enemigo político número uno, a saber, el Presidente en funciones. Pero, tal vez debiéramos recordar lo sucedido en año 2000 en el Perú de Fuyimori destituido por "incapacidad moral" y sustituido por el economista Alejandro Toledo, líder del movimiento político Perú Posible (¿a qué me recuerda esto?), y que aglutinaría en torno a sí a la oposición. El grupo hizo aguas pronto una vez logrado el objetivo compartido de forma interesada pero con muy poco contenido más.

Los candidatos, una vez más, pululan por variopintos programas de radio y televisión, aparecen en periódicos y revistas, en carteles, en especiales informativos. Les vemos en plazas, plazuelas y calles, repartiendo programas de propuestas, globos, camisetas, pulseras, caramelos, chapas, etc.; materiales que pagaremos entre todos ya que no hubo acuerdo para reducir los costes de esta nueva campaña. Lo cierto es que esta sobreabundante presencia llega a cansar, a cansar de verdad, a saturar, diría yo. Creo que en horas de presencia acumulada en medios, están alcanzado la marca, hasta ahora no superada, de Jordi Hurtado.

Cansinos, sí, muy cansinos. Y es que como decía Alain (pseudónimo de Émile-Auguste Chartier, filósofo, periodista francés) El aburrimiento es lo que queda de los pensamientos cuando las pasiones son eliminadas. Pues reconozco que estoy aburrido porque estos perpetuos candidatos a la presidencia del gobierno han logrado eliminar la pasión que despertaron los amaneceres del cambio. Repiten y repiten sus consignas de campaña sin aportar nada nuevo. Nos arrojan a la cara, mejor a los oídos, mensajes ya caducos, no por cumplidos sino por reiterativos, realizan gestos engañosos y en ciertos casos falsos por completo. Estamos inmersos en la campaña del hastío ¡Por Dios que termine ya de una vez!

Si para Aristóteles la política no era un estudio de los estados ideales en forma abstracta, sino más bien un examen del modo en que los ideales, las leyes, las costumbres y las propiedades se interrelacionan con los casos reales y, por tanto, una especie de ciencia práctica en la cual desemboca la ética, pues el fin del Estado es formar buenos ciudadanos. Hoy de eso nada o muy poco está presente en el debate político. Una pena.

La única buena noticia es que ya queda menos y el aburrimiento, en parte, es aliviado por el Europeo de fútbol que seguro levanta más pasiones que los monólogos caducos repetidos hasta la saciedad. "Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo". Espero que tenga razón el que fuera presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln.