Viernes, 15 de diciembre de 2017

Ternera Charra, calidad en el consumo diario

La Carnicería Pedro Rivas, que cuenta con dos establecimientos en la ciudad, incluye en su amplio surtido productos de esta marca
Carnicería Pedro Rivas, calidad y experiencia. Fotos: Alejandro López

Adquirir productos que llevan el sello Ternera Charra es, sin duda, garantía de calidad. El éxito de esta carne se debe a su exquisitez, arma con la que logra conquistar el paladar tanto de los salmantinos como de quienes residen en otros puntos de España. Hasta los más exigentes sucumben a esta delicia, que se caracteriza por ser muy tierna y dejar buen sabor de boca durante horas. Motivos por los que, a pesar de las adversidades económicas, continúa siendo muy demandada.

“En cuanto a ventas, todos los años tiene un crecimiento alrededor del 20 %”, detalla Carlos Rivas, propietario de la Carnicería Pedro Rivas. Y estos productos no solo triunfan en Salamanca, causan sensación en varios sitios. “Los exporto a otros puntos de nuestro país”, afirma. Lo cual demuestra la gran labor que están desempeñando quienes apuestan por fomentar Ternera Charra, una iniciativa salmantina. Todos los impulsores (empresarios del mundo de la ganadería, propietarios de mataderos y salas de despiece, mayoristas y minoristas) acaban poniendo en el mercado un producto muy cuidado, seleccionado con mimo gracias a unos criterios marcados por la exigencia.

Los controles de calidad son constantes tanto en la fase de producción como en la comercialización. Empiezan en las explotaciones, que están situadas en Salamanca y municipios limítrofes de Zamora y Ávila, siguen en los cebaderos, donde se supervisa  la alimentación que se les da a los animales. La pericia impera también en los mataderos, que incluyen un libro de registro en el que se anotan las características de cada ternero, al tiempo que se emplean etiquetas para clasificarlos.

En las salas de despiece se encuentra, a su vez, instalada la minuciosidad, con métodos  precisos para que todo salga bien y no se cometa ningún error. A los mayoristas, asimismo, se les exige control. Identifican con etiquetas todas las piezas que reciben y llevan un registro de lo que sale de sus almacenes. Un peldaño por debajo se encuentran los minoristas, que venden exclusivamente los productos a los consumidores finales. En sus negocios, reservan un espacio para la publicidad de la marca, además de un lugar en el mostrador para su comercialización.    

Carnicería Pedro Rivas, seis generaciones

Con dos establecimientos en Salamanca, uno situado en el número 17 de la calle Correhuela y otro en el 31 de la avenida de Italia, el propietario de estos dos negocios, Carlos Rivas, que representa a la sexta generación de una familia de carniceros, destaca por ofertar productos de calidad, tanto en lo relativo a la carne que incluye el distintivo Ternera Charra como en lo que respecta al resto de piezas que forman parte de un amplio surtido encaminado a despertar el apetito y hacer las delicias de sus clientes. En sus establecimientos, abundan las carnes para cocinar filetes, solomillos o salchichas, además de tostones, corderos, cochinillos de Segovia, jamones o embutidos.

La originalidad es otro de los pilares sobre los que se sustenta la Carnicería Pedro Rivas, que procura darle sabores diferentes a algunos productos. La idea es sorprender a los compradores para que no tengan la sensación de que están comiendo lo mismo. “Nosotros a las hamburguesas, con la intención de que adquieran un toque dulce, distinto, les echamos frambuesa”, concluye Carlos Rivas.