Lunes, 11 de diciembre de 2017

Eurocopeando

La cosa como que está rara, hablo de los negocios porque no se mueve nada, o casi… no es cuestión de poner un bar a estas alturas de la vida, son los únicos sitios que veo llenos. Lo demás son negocios a medio gas, locales que se venden o alquilan, lugares de toda la vida que se cierran por jubilación y sin solución de continuidad. Hagan la prueba, paseen por la calle, pregunten a un autónomo, todo está lento y arrastrado aunque las terrazas se llenen –yo me pregunto con qué dinero si me lo dejo todo en el super y en pagar los gastos de la casa- y los sitios donde venden ropa barata de esa que te vale para tres lavados estén a tope. Debe ser este verano extraño que nos ha llegado o la incertidumbre política, el calor o la Eurocopa que es nuestra manera de afrontar la ruptura de la idea de la Unidad del viejo continente. Ya veo a los países de la antigua URSS dándose por todas partes mientras los británicos dirimen sus diferencias con la UE a patada limpia y no en un referéndum que nos va a demostrar lo por libre que van los señores del aislamiento. Solo nos falta ponernos a nosotros a discutir con Portugal por un quítame de ahí esos trenes, que también. Francia está que arde y no lo digo por Marsella, que demasiado poco pasa, sino por la cuestión laboral a la que aquí no se da mucha importancia no sea que sea contagioso. De todas formas, el aguante español a la hora de recortar derechos al trabajador es no sé si encomiable o de gilipollas, lo tragamos todo como si fueran ruedas de molino y luego nos vamos a la terraza a ver pasar el tiempo. Quizás tendríamos que aprender de los franceses, pero lo nuestro es el estoicismo puro y duro y trabajar para ser pobres, que es una buena manera de vivir trampeando o recurriendo a los papis, que también. Miedo me da cuando la niña bonita sea grande y una de dos, o me pague la subsistencia porque no tengo pensión o le siga financiando yo porque ella no tiene trabajo. Una perspectiva tan aleccionadora que creo que me voy a tomar una caña, que es la solución española a todos los problemas del mundo mundial. Eso y el cotilleo inevitable con el tema de De Gea, ese muchachito que quizás, y solo presuntamente, se fue de putiferio y ahora lo paga en plena concentración de la Roja de vergüenza ajena.

         No nos vamos a poner de todos los colores, por favor, jóvenes, guapos, ricos y poco preparados, los deportistas de élite no tienen por qué ser unos santos. Eso sí, de ninguna manera defiendo el hecho de que nadie recurra a semejantes servicios, y menos con una supuesta menor, pero hay algo en todo este asunto que chirria malamente, y uno no le da credibilidad a nadie, y quizás menos a estos interesados chivatazos de investigaciones en curso precisamente ahora. Menos mal que el señor De El Bosque tiene una flema que ni la reina de Inglaterra, y mantendrá la calma con ese señorío por el que todos queremos convertirle en presidente del gobierno. Habrá que esperar que se presente como independiente, porque eso de que estemos todos unidos podemos esperar que solo sea delante de la tele y con una final España-España, como debe ser. Lo dicho, me voy a tomar una caña.

Charo Alonso

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez