Viernes, 15 de diciembre de 2017
Alba de Tormes al día

Enrique de Ossó, el pionero de la peregrinación teresiana moderna a Alba

ALBA DE TORMES | Organizó la primera excursión a la villa ducal con gentes de Cataluña, Aragón, Valencia y Madrid en 1877

Tenemos noticia de viajeros a Alba de Tormes para visitar el sepulcro teresiano ya desde finales del mismo siglo XVI, pero más a nivel individual y en forma muy restringida.

Fue el sacerdote catalán Enrique de Ossó (1840-1896) el que inauguró la peregrinación moderna, a la vez religiosa y turística, a Ávila y Alba de Tormes, aprovechando la facilidad de los medios de comunicación (el tren) y el viento favorable que corría por toda Europa a favor de las peregrinaciones religiosas, sobre todo a Roma y Tierra Santa.

A Ossó se le considera el apóstol teresiano del siglo XIX y ciertamente en España es el promotor de un renacimiento teresiano que no toca sólo la devoción, sino también el conocimiento, la lectura de sus obras y la formación y educación en el espíritu teresiano. En el ambiente salmantino encontró valederos de sus ideales, como el obispo Martínez Izquierdo, el sacerdote y luego obispo y cardenal, Enrique Almaraz y otros eclesiásticos notables. Que sepamos con certeza histórica, a Alba de Tormes él viajó en torno a unas 9 ocasiones entre 1875 y 1892, y lo hizo de forma intensa y reposada porque en Alba, junto al corazón de santa Teresa, encontraba solaz, inspiración y fuerza para sus muchas obras apostólicas y culturales.

Pero es que además él quiso implicar a las gentes de su tiempo en sus mismos ideales, incluso conociendo in situ los lugares teresianos. Por eso, podemos considerar como la primera peregrinación moderna a Alba aquella que él organizó con gentes de Cataluña, Aragón, Valencia, Madrid… a Ávila (23/25.8.1877) y Alba de Tormes (25/28.1877). Esto fue posible gracias al trazado de la vía férrea que, vía Madrid, llegaba hasta Ávila, y vía Medina del Campo, desde Ávila llegaba hasta Salamanca. Pero sólo hasta allí y con una coincidencia histórica especial, la de que en aquella ocasión los peregrinos teresianos de Ossó inauguraron la vía férrea de Medina a Salamanca (desde el Pedroso) y hasta se abrió al público por vez primera la estación salmantina del tren. Pero el trayecto Salamanca – Alba todavía no tenía tren (llegaría en 1896), así que los peregrinos tuvieron que hacerlo “unos en coche, otros en tartanas, galeras y carros, y en bastante número a pie y descalzos”, como dicen las crónicas del tiempo.

Amplia difusión en los medios de comunicación

Aquella primera peregrinación teresiana de agosto 1877 tuvo el carácter de nacional, fue anunciada y recogida en todos los periódicos y revistas religiosas. Y tuvo unas consecuencias muy favorables para el teresianismo moderno, ya que en la sacristía de la iglesia del sepulcro se celebró la reunión constitutiva de la Hermandad Teresiana Universal, una asociación que proyectaba extender el conocimiento teresiano por todo el mundo.

Don Enrique de Ossó siguió promocionando otras excursiones a la villa ducal y desde entonces toma forma el movimiento turístico moderno dirigido al sepulcro teresiano.