Jueves, 14 de diciembre de 2017

¿Que los niños trabajen también en el siglo XXI?

Por increíble que parezca todavía tenemos que hablar de trabajo infantil

Por increíble que parezca todavía tenemos que hablar de trabajo infantil. Sí, en pleno siglo XXI. Y esto se hace palpable cuando leemos noticias como ésta: "La Policía india ha localizado en los últimos días a cientos de niños que trabajaban como esclavos en talleres de pulseras en la ciudad de Hyderabad, en el sur de la India, según informa la cadena local NDTV. Algunos de los menores tenían tan sólo seis años. Las imágenes difundidas por la televisión muestran a decenas de niños encerrados en la habitación donde trabajaban y dormían. Los menores, que incluso continuaban sentados y decorando las pulseras en presencia de agentes y periodistas, explicaron que trabajaban de 9.00 a 22.00 horas" (ABC, 30-01-2015).

¿Te imaginas a un niño de 6 años con la responsabilidad de llevar un salario a casa? O de 4, como los que te encuentras en los aeropuertos, fábricas  y calles de muchas ciudades de Perú, India, Ecuador, Bolivia... Y estos son solo unos pocos de una cifra de 168 millones de niños que se encuentran en situación de trabajo infantil, según datos de la OIT. Una cifra elevada pero también hay que decir que la labor de organizaciones que luchan contra esta lacra contribuyen a mermar, aunque sea lentamente, el número de niños trabajadores: en el año 2000, era de 246 millones. Aun así, alarma saber que los niños trabajadores de 5 a 11 años representan el grupo más grande con un 44% del total.

Nos gustaría leer informes donde se diga que estos niños solo tienen que estudiar, jugar, relacionarse, prepararse para ser hombres y mujeres de bien; no obstante, nos encontramos que su juego es hacer de adultos y ser explotados para ganarse un miserable pan de cada día, trabajando en sectores como la agricultura, servicios, industria, minería, en el mejor de los casos, si lo comparamos con otras actividades como la prostitución, conflictos armados, pornografía... Diariamente se habla de lucha contra las desigualdades, la violencia, la explotación laboral, etc., pero ellos son los eternos olvidados en nuestras reivindicaciones y en los programas electorales de todo el mundo. Como también lo son en las grandes manifestaciones en defensa de la vida, la dignidad, los derechos humanos. ¿Es que tener 3, 5, 6 ó 10 años los excluye de tener acceso a una vida más digna?

Según fuentes de las Naciones Unidas, "Este año, el Día mundial contra el trabajo infantil está dedicado al trabajo infantil en las cadenas de producción. Con 168 millones de niños que todavía son víctimas del trabajo infantil, todas las cadenas de suministro, de la agricultura a la manufactura, de los servicios a la construcción, corren el riesgo de que el trabajo infantil esté presente. A fin de apoyar a las empresas en sus acciones para eliminar el trabajo infantil en sus cadenas de producción, la OIT y la Organización Internacional de Empleadores (OIE) crearon conjuntamente una herramienta de orientación sobre trabajo infantil (http://www.ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_459144/lang--es/index.htm), dirigida a las empresas que desean fortalecer sus conocimientos y capacidad de llevar a cabo sus negocios respetando las normas internacionales del trabajo relativas al trabajo infantil".

Los niños  son el presente, no el futuro. Por ello recuerdo que en Perú alrededor de tres millones de niños y adolescentes trabajan. Lo menciono porque visité Huaraz y conocí de cerca la labor realizada por la Asociación Turmanyé, una ONG cristiana que trabaja en favor de la infancia en dicha ciudad peruana. La misma está apoyada desde España por Alianza Solidaria, brazo social de la Alianza Evangélica Española. Hablamos de niños pobres que no tienen lo suficiente para estar bien nutridos o poder asistir al colegio; todos los niños que trabajan en las calles trabajan como empleados de hogar, en basureros, como cargadores, o limpiando zapatos; los niños que son “regalados” a terceros por sus propias familias, muchas veces por no poder alimentarlos o por otros problemas de tipo moral, terminan siendo los empleados de casa y muchas veces explotados sexualmente, están abandonados; niñas que aún estando en sus ambientes familiares sufren violencia. Son algunas de las situaciones de millones de niños procedentes de muchos puntos de la geografía mundial.

"Dejad que los niños se acerquen a mí…" Eso lo dijo Jesús. Y lo dijo sin ambigüedades, sin metáforas… Son los mimados de Dios; privilegiados que atraen todos sus cuidados. Él mismo eligió venir al mundo siendo un niño. Y dice que Dios quiso mostrar la grandeza a través de lo pequeño, poniéndolo todo al revés de lo que nosotros pensamos y creemos. Jesús de niño pasó a ser un adolescente que se perdió, pero que fue encontrado por sus padres que lo buscaban como locos. ¿Te parece cercana esa historia? Significa que él se hizo como uno de nosotros. Se hizo pequeño para dar ejemplo. Incluso para responder a la conflictiva pregunta que se hacían sus discípulos, dice Marcos que se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Y que luego tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. Es como si dijera que el que recibe, ama, acoge, educa, enseña, escucha, consuela, da de comer, discipula, busca, a uno de ellos… por Él lo hace.

Jaqueline Alencar

Fotografía: Luis Acosta