Jueves, 14 de diciembre de 2017

Ya están aquí, llegaron ya

3/junio/viernes

Día dedicado al condumio y a los amigos. Los viernes, cada vez más, se están convirtiendo en días de fiesta y solaz. Los que deben trabajar, y tienen trabajo, lo hacen en su mayoría hasta las 3 de la tarde. Nos vamos haciendo europeos de verdad. Se está avanzando en costumbres que hace algunos años ni se nos pasaba por la imaginación. Pronto llegará la jornada laboral seguida con un paréntesis breve para comer un bocadillo. Ya hay empresas que tienen el detalle de tener un lugar muy apañado para que sus trabajadores tomen un tentempié, un cafelito y a seguir, que hay que ser productivos. La competitividad mundial obliga a abrir el ojo y no despistarse, que hoy la competencia no está solo en la misma ciudad o en el propio país, si no en Singapur, Roma, Oslo, Bogotá o Chicago. Pronto veremos en España a ejecutivos con un sandwish de lechuga y queso de cabra en la calle, apoyado a  una farola, como en Nueva York, tratando de meter algo al cuerpo y perder poco tiempo. La España de las comidas abundantes, de primero, segundo, tercero y postre, se acabaron. Y no digo ya el café, copa y puro, más la partidita de mus. Eso queda para los jubilados privilegiados. Por no haber ya no hay ni humo en las cafeterías y bares, como antaño, cuando el humo se mascaba y llegaba a convertirse en nubes tranquilas, de evolución lenta, de color gris, que se distinguían por el olor a faria, a caliqueño o celtas. Tiempos de los años sesenta y setenta, incluso hasta hace unos años, cuando José Luis Rodríguez Zapatero acabó con esta forma pasiva de contraer cáncer cuando fue presidente del Gobierno.

   Total: que comida con la Peña Bus Stop, un grupo muy heterogéneo de amigos que disfrutamos cada cierto tiempo con unas lentejas estofadas y guisos de la cocina de siempre. Los  Ribera del Duero o los Toro suelen adornar una comida donde con frecuencia el poeta José Luis Zorrilla o Tinín Boecillo leen versos de mucha enjundia, a imagen y semejanza de la España del XVIII y XIX.

    Por la noche gran cena, a nivel Martín Berasategui, en casa de Jerónimo Rando con Isidro Navas y nuestras mujeres que, por cierto, estuvieron encantadoras. Las cenas bien organizadas, con mantel de hilo y copas de cristal de Bohemia y Limoges, generan siempre un ambiente distinto. Se siente uno un príncipe después de una semana de intenso trabajo. A amigos como Jerónimo Rando, que ponen el nivel tan alto, yo les hago un permanente homenaje de reconocimiento. Se merecen el cielo por hacer del suelo que pisamos un lugar donde vivir. Gazpacho con toques de remolacha, paté de morcilla apiñonada, gambones a lo Antoine, txangurro y como postre clafoutis o tarta de cereza. Sublime. Verdejo Cuarenta Vendimias de Cuatro Rayas, tinto de Toro Teso la Monja y champán Moët Chandon fueron el acompañamiento imprescindible en una mesa que ni en Navidad. Conversaciones como en “El Banquete” de Platón, o sea, de contenidos serios y divertidos a la vez, pero en lugar de hablar del amor como los invitados del gran filósofo, lo hicimos de la amistad, del trabajo, de la situación política y todo un poco. Cuando está por medio Jerónimo Rando siempre queda alguna lección, como en las parábolas de la Biblia o las fábulas de Esopo, Iriarte o Samaniego. Las enseñanzas de su Abuelo, ya famoso en el mundo académico y empresarial, siempre tienen un hueco. Pronto, cuando pasen a la letra impresa, serán un vademecum para andar por la vida laboral y personal. Un gin-tonic por su sitio completó una velada entrañable. Después a casa en taxi, que hay que ser responsables.

   ¿Qué más se puede pedir de un viernes cualquiera?      

 

8/junio/miércoles

 

   Estoy agobiado con la lectura. Me gustaría leer mucho más, pero por unas circunstancias u otras no lo consigo. Estuve en la librería Margen, que es casi medio campo de fútbol dedicado a los libros. Se parece a esas increíbles librerías de Buenos Aires. No llega al Ateneo, un viejo teatro convertido en un espacio único para leer, e incluso para tomar un café o una copa tras haber sido reconvertido el escenario en un lugar lúdico, pero a mi me huele igual. Margen respira letras y olor a papel, a libros, a cultura. El ambiente que envuelve todo es el generado por Manolo Cambronero, su alma, uno de los hombres más cultos que he conocido. Cuando no sé qué leer le pregunto, y siempre acierta. Al último escritor que me descubrió fue a Chaves Nogales. Se lo he agradecido mucho.

   Pero cuando veo tantos libros, tantas portadas, tantas estanterías llenas de todo tipo de contenidos, siempre pienso lo ignorante que soy. Por eso digo que estoy agobiado. En estos momentos tengo empezados, o a medias, o a punto de terminar doce libros. Una barbaridad. Depende el humor que tenga, o la sensación que quiero que me genere una lectura, sigo con uno o con otro título. Antes o después los termino todos. Me lo tengo puesto como obligación. Ahora acabo de empezar “La ominosa noche de Vladimir Tsvetkóv”, de Ubaldo Casanova y Todolí, periodista y escritor acreditado, hombre de grandes conocimientos, al que me une amistad y el hecho de que estudiamos juntos Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona. Es una novela ágil, rápida en el verbo, medida en los adjetivos, pegada a la historia, donde Ubaldo se mueve con soltura y conocimiento. Hitler, Stalin y la Segunda Guerra Mundial, con todas los ingredientes de crueldad y locura, están dentro. Me ha enganchado. Creo que la leeré de un tirón.

 

   9/junio/jueves   

 

  1. El día más bello…………………… ..hoy
  2. El obstáculo más grande………….el miedo
  3. La cosa más fácil………………….…equivocarse
  4. La raíz de todos los males………….el egoísmo
  5. La distracción más bella……………el trabajo

 

   Seguiré con estos pensamientos que, lógicamente, no son míos. ¡ Qué más quisiera yo!

 

   Por la tarde voy a Madrid. A un almuerzo con el máximo ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, en el restaurante La Albufera del Hotel Meliá Castilla, y a un encuentro de empresarios de Castilla y León y Madrid en el hotel Villamagna. El primer acto organizado por la revista Turismo de Julio Rubio, y el segundo por “Castilla y León Económica”, una publicación de Alberto Cagigas y Luisa Alcalde que tiene enorme capacidad de convocatoria. José Luis Zoreda nos dio una lección de lo que es, supone y debería representar el turismo en España. Zoreda es un economista que hace muchos años se entregó a un sector tan vital para España. Representa a una asociación heterogénea que entiende el servicio turístico desde la calidad y la excelencia, y que la clave es la ratio de beneficios. No importa tanto el número de turistas y visitantes (este 2016 unos 70 millones de personas), como el dinero que esos turistas gasten en nuestro país. Zoreda cree que es un grave problema para el sector turístico lo que está pasando en España con la utilización de pisos privados, lo que supone una competencia desleal para los hoteles, sobre todo de una y dos estrellas. Nos aseguró que en Barcelona en este momento hay el doble de camas por este procedimiento que en hotelería regulada. Piden, como es lógico, una normativa que regule todo el sector para que se trabaje con las mismas reglas.

  Aunque existe la idea de que España es un ariete en el mundo del turismo, José Luis Zodera considera que falta mucho por hacer, que hay mucha descoordinación y que las diecisiete comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en turismo, es un reino de Taifas que va en contra de un promoción más adecuada de las posibilidades turísticas del país. Y tiene razón. ¿ Qué hace, por poner un ejemplo, Extremadura, promocionándose en China? Seguimos con complejo de campanario, y no nos damos cuenta que el turismo exige universalismo, pensar en grande, no andar promocionando el pueblo en propio pueblo o la provincia en la provincia. Los presupuestos de las Consejerías de Turismo siempre han servido para satisfacer las “obligaciones” de los gobiernos autónomos con los medios de comunicación, sin importarle a los responsables del turismo regional la eficacia de las campañas y la inversión en publicidad.

   En definitiva: que el sector turístico exige una gran revisión, que no es oro todo lo que reluce y que se pueden, y se deben, conseguir muchos más ingresos económicos. España ha logrado ser referente del turismo de clases bajas y medias, pero ahora necesita ganar al turista, al visitante, de altura, de gran nivel económico, porque tenemos condiciones para ello. Pues nada, a trabajar. Eso exigirá encontrar algún lema convincente, como aquel de “España es diferente”  o “España, pasión por la vida”. Ahora deberá ser algo así como “España, turismo de élite”, o “España, turismo de excelencia”. Aunque como la palabra “excelencia” está muy trillada, tal vez sea mejor “España, con mucha clase”. Ahí dejo alguna sugerencia. Algo es más que nada.

   En el acto de “Castilla y León Económica” pude ver a numerosos empresarios ávidos por conocer la experiencia de otros, especialmente de los intervinientes en debates muy organizados y precisos. Los casos de éxito de muchas empresas se deben a directivos, o propietarios de compañías, que han dado con la tecla. Y eso es bueno que se de a conocer a otros. Los encuentros de este tipo siempre son positivos. No son la panacea, pero siempre flota alguna idea que sirve a los demás. Y si encima se juntas empresarios de dos comunidades autónomas, mejor que mejor. Las fronteras autonómicas, que son virtuales – y estúpidas – hay que hacerlas desaparecer. Es lo que han hecho Alberto y Luisa, dos jóvenes visionarios.   

 

10/junio/viernes       

 

  Ya están aquí, llegaron ya. Comenzó la campaña electoral de las Elecciones Generales del 26-J. Vuelta la burra al trigo. Frases manidas, ilusiones vanas, optimismo iluso y buenismo falso. El PP hace una campaña “ a favor”, es decir, no al rebufo ni contra nadie. Como técnica de comunicación es perfecta: jamás un eslogan, un lema, debe ser en negativo. Ni las ideas. Mariano Rajoy lo tiene claro: “muy votos y mucho votos positivos”.  El PSOE llama al buen tiempo, el pasado, y dice “Un sí por el cambio”. Casi el mismo lema de Felipe González en las Elecciones Generales del 28 de octubre de 1982, “Por el cambio”. Los socialistas es donde siempre mejor se han movido: cambiando. Pero ¿cambiar por cambiar sirve para algo?  Ahí está la clave. Pedro Sánchez lo que más teme es que le terminen cambiando al él. O sea, que puede obtener un “sí por el cambio”: el mismo. Los de Podemos se ha vuelto suecos de pronto: toman como referencia un catálogo de Ikea para exponer su programa. Vamos, que nos van a hacer montar los muebles, ¡con lo vagos e inútiles que somos los españoles para el bricolage! Conmigo que no cuenten; prefiero comprar los muebles hechos y montados. Pablo Iglesias, que se ha caído del caballo, como su tocayo, el gran mentor del mundo cristiano Pablo de Tarso, ahora dice que Marx y Engels eran socialdemócratas. Pues no es lo que me decía a mi Jordi Solé Tura, comunista del PSUC, que fue mi profesor en la Universidad de Barcelona de Derecho Constitucional. Cierto que después fue ministro socialdemócrata con Felipe González. Los votos justifican el revisionismo histórico y filosófico. Este Pablo sigue los pasos de la casta. Muy difícil lo va a tener Alberto Garzón para resistir a este fenómeno y seguir fiel a IU ¡Ay la política! Ciudadanos es el cuarto partido en la lucha por los votos. Su líder, Albert Rivera, es un oasis en el desierto de su partido. Sólo en Cataluña Inés Arrimadas tiene tirón. En el resto de España Ciudadanos anda cojo, le faltan cuadros, no han sabido ahormarse. Buscan a la gente sensata, quieren una España de oportunidades y anhelan ser la balanza. Ya sabemos que con el PSOE pueden acoplarse. ¿Y con el PP, en caso de necesidad, lo harán?

    El CIS no prevé grandes cambos respecto al 20-D. Veremos qué poder tiene para cambiar las cosas San Pelayo, santo patrón de Cañizo. Coincide el día de las elecciones, el 26-J, con su festividad. San Pelayo era un niño, y aunque mártir, no podrá votar. Así que la Virgen María Auxiliadora nos ampare, muy venerada y querida también en Cañizo.