Sábado, 16 de diciembre de 2017

Puerta a puerta

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Me fijo en que la cristalera del bar de Emilio necesita una limpieza. De manera improvisada me viene a la cabeza el PSOE. El PSOE de Pedro Sánchez, que también necesita una lavado de cara. Lavado, para que se nos olvide que ese partido modificó la Constitución a fin de favorecer a los poderosos. Lavado, para que se nos olvide que fue bajo el último mandato de Zapatero cuando proliferaron las preferentes. Lavado, para que no recordemos los desahucios consentidos desde un PSOE que favorecía a la banca en detrimento de los ciudadanos (muchos de ellos, sus votantes).

Me viene a la cabeza la figura de Pedro Sánchez haciendo publicidad, visitando a los ciudadanos puerta a puerta. Yo no quiero que venga a mi casa. No se le ha perdido nada en ella, y, en cambio, yo sí he perdido mucho por culpa de las políticas de los Pedro Sánchez de turno.

Me sigue dando rabia pensar la cantidad de amigos que tengo que siguen siendo socialistas (a pesar de Felipe González) y que no terminan de abrir los ojos, con o que nunca darán el golpe de mano que hace falta en su partido. ¡Qué pena!

La voz de Emilio me devuelve a la realidad. - “¿Un vinito, Saldaña?” (me pregunta). “Un vasito de limpiacristales, por favor” (le respondo). Emilio me mira como pensando que me fallan las neuronas. Quizás no le falte razón. El chato de Toro me devuelve a la realidad. Las manchas de los cristales siguen ahí, pero ahora miro hacia otro lado. Como si yo también fuese socialista.