Sábado, 16 de diciembre de 2017

Los más sinvergüenzas, en una liga "premier"

No acompaño foto, pues por más que rebusqué nada puede definirlos!!

A veces cuando uno lee y observa en TV determinadas noticias  de esa función de payasos, sin risa ni cara agradable, que es la política insurgente (están dejando como congruentes sociales a sus predecesores), no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que existiendo las hemerotecas  y haciéndose públicas según qué informaciones algunas personas no muestren un ápice de la menor de las vergüenzas. Es como si estos personajes, lo de personas le viene muy grande después del escrache de Salamanca ) se hubieran hecho insensibles al rubor, al bochorno que debería producir el hecho de que los demás sepan que te has comportado como un niño malcriado, estúpido, incoherente y malo, al enardecimiento que debería suponer que todo un país se entere de que has hecho y dicho cosas que sólo se le pueden ocurrir a un sinvergüenza.  Y ves a esos incoherentes personales, una y otra vez, aparecer en medios de comunicación y RRSS intentando disimular mediante frases y ademanes estudiados, siguiendo las pautas del gran guionista e ideario de esta retorcida y ya viciada trama de jugadores de rol con objetivos fuera de su partida. Son tan vehementes y excelentes en el uso de sus facciones y acciones, que me pregunto para qué existen las escuelas de arte dramático si cualquier aspirante a la gran pantalla o incluso a la caja tonta solo tendría que observarles para ser un ganador de la estatua dorada (el busto goyesco ya se lo entregamos por graciosos y " revolucionarios"). Yo sueño con ver una mueca, un tembleque en manos incluso en las pestañas que denote algo de arrepentimiento en esta implosión social mal entendida y egoísta como yo nunca había visto nada igual, y mira que tenemos ejemplos para comparar, pero eso nunca llega a suceder. Es como si les hubieran quitado la capacidad de sentir vergüenza, como si les hubieran extraído esa parte del cerebro que hace que alguien pueda sentirse ridículo. Y esto no es un juego de niños en el que podemos decir aquello de :  no seáis vergonzosos, aquí yo hablo de sentir vergüenza que no tiene nada que ver con la reacción infantil

La vergüenza -la que surge de nuestras acciones - es una emoción muy humana que sirve para juzgar nuestros actos, para formar un criterio de comportamiento en relación a los demás y que estalla cuando nuestra decisión, nuestro veredicto no ha sido el correcto. Ese juicio interno nos ayuda a comprender qué pueda estar bien y qué pueda estar mal sin necesidad de guías espirituales que nos lo recuerden o no impulsen hacia uno u otro lado. Los que sí tenemos vergüenza medimos nuestros actos en comparación con el resto porque entre todos vamos cribando lo que puede estar bien de lo que puede estar mal. Y de ahí, de alguna forma, surgen las leyes, las cuales deberían estar hechas por personas con vergüenza, y no por sinvergüenzas.

Sin embargo,  los que no tienen vergüenza no hacen ese tipo de juicio porque a ellos poco les importa el resto, son egoístas anacrónicos que sólo observan su ombligo. El desvergonzado es un individuo aprovechado y calculador que piensa que está por encima de los demás y para el que la vergüenza ajena ni esta ni existe. Algunos de estos sinvergüenzas se autodenominan atrevidos, revolucionarios, cuando la realidad los describe como pragmáticos cuyo único fin es SU victoria a cualquier precio.

Si todos perdiéramos la humana sensación de la vergüenza estaríamos creando un mundo de sinvergüenzas incapaces de diferenciar lo bueno y lo malo, lo correcto de lo incorrecto,lo coherente de lo incoherente y eso nos llevaría al caos, si es que no hemos llegado. Porque el problema del sinvergüenza es que está lanzado, ya no tiene freno, lo mismo escupe a un mosso, que llama golpista a un demócrata encarcelado,   que se apropia de una plaza docente con maniobras indecentes , no sienten el menor remordimiento , todo lo que hacen será el summun mientras se beneficien a costa de los demás. Si todos hacemos lo que nos beneficia, sin importarnos si perjudica al vecino de enfrente, nos estamos saltando los principios, los valores morales, los cuales por supuesto el sinvergüenza no conoce. Y es que al sinvergüenza no le interesan los principios, sólo los finales; y si ese final no estaba en su guión escribe otra película para revertir la situación.

 No siente remordimiento por los medios porque su único objetivo son los fines. Y esto me sorprende porque incluso,” J Mengele”, mi perro agacha las orejas y la cola cuando le explico que no está bien morder  o acorralar a otros perros. Acaso porque es más avezado para sentir vergüenza que algunos de estos sinvergüenzas.