Domingo, 17 de diciembre de 2017

Desde El Escorial a la conquista del mundo

 

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En los pasados días 6 a 8, lunes a miércoles, del presente mes, cerca de cien personas entre delegados diocesanos de misiones y otros trabajadores y voluntarios de la misión, hemos reflexionado sobre la situación de los “Misioneros en tierra de conflicto”. Con el arzobispo de Toledo, Don Braulio Rodríguez Plaza, al frente, como presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, de la Conferencia Episcopal Española, y con el apoyo del arzobispo de Pamplona Don Francisco Pérez González, miembro de la misma Comisión Episcopal. Conferencias, mesas redondas y testimonios nos han ido ilustrando sobre la comprometida situación del trabajo de nuestros misioneros en muchos países y situaciones.

En una primera conferencia, el profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU, D. Pablo Hispan, nos fue situando ante los “Conflictos en el mundo, sus causas y consecuencias para la Iglesia”. El complemento admirable lo dieron los testimonios personales de un sacerdote chino, de la China Continental, el provincial de los padres Blancos en el Magreb, norte de África, Padre José María Cantal, y el sacerdote copto padre Atef Tawadrous. Fueron tan duros, tan claros y tan comprometedores estos testimonios, que nos encogían el corazón a la vez que nos llenaban de admiración por los riesgos pasados y por la valentía con que han pasado por diversas y  gravísimas situaciones, que sólo escuchándolas en directo se pueden apreciar correctamente.

Así nos fueron haciendo comprender otras situaciones semejantes en las que tienen que desenvolverse nuestros 13.000 misioneros españoles, distribuidos por todo el mundo, aunque en su mayoría, más del setenta por ciento, se encuentran en el continente hispanoamericano. Pero las dificultades abundan, sobre todo en África, especialmente en el norte y en los países en que predominan los musulmanes, con los que es muy difícil dialogar, aunque se puede coincidir en realizaciones de servicios sociales. Igualmente son dignas de resaltar las dificultades en Asia, y muy especialmente en el medio oriente, donde la guerra y la violencia se imponen con frecuencia y hacen difícil llevar adelante los trabajos propios del anuncio misionero y de la construcción de la comunidad cristiana, aunque en algunos países esa labor de desarrollo y evangelización sea más que medianamente reconocida.

Una mesa redonda de periodistas de diferentes medios: Jorge Marirródriga, de El País; Isabel Durán, de 13TV; José Fernando Juan, de iMision, en Redes Sociales; y José María Villanueva, directora de la revista Hacer Familia, nos fueron ilustrando sobre las ventajas, dificultades y modos de utilización de los diversos medios, animándonos a usarlos correctamente, y a no tenerlos por enemigos o enfrentados a nuestras tareas religiosas o de animación misionera, y mucho menos cuando se trata de la hermosa y apreciada labor de los misioneros por todo el mundo. Pusieron sobre todo de relieve la importancia de la gran red de informadores, sobre el terreno de los hechos ordinarios y extraordinarios, que supone presencia significativa de los misioneros en las situaciones límite y difícilmente accesibles a otros informadores que no sean los propios misioneros.

Todavía se tuvieron más reflexiones y propuestas acerca de la organización de los Obras Misionales Pontificias y demás organizaciones misioneras en España. Y también en torno a la dimensión misionera del Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española para el quinquenio 2016-2020. La aproximación a las propuestas contenidas en tal documento programático la hizo el Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias D. Anastasio Gil García. El documento se titula “Iglesia en misión al servicio de nuestro pueblo”. Es una invitación a la conversión misionera que nos propone el Papa Francisco en su carta programática Evangelii Gaudium, La alegría de evangelizar.

Finalmente , se destaca entre los temas tratados la presentación de la próxima jornada del DOMUND, que lleva como lema “Sal de tu tierra”, siguiendo la invitación del Papa a salir desde nuestras iglesias hacia las periferias territoriales y sociales. Acompañamos así a nuestros misioneros, que han dejado su casa y su tierra y se han marchado a vivir y trabajar con aquéllos que necesitan más el desarrollo humano y la apertura espiritual y esperanzada.

En definitiva, en estos días hemos largado nuestra mirada misionera desde El Escorial a los diversos rincones del mundo. Se trataría de hacer acompañamiento a la tarea de aquellos hombres y mujeres, sacerdotes, religiosos y laicos, que se han lanzado a la conquista del mundo desde la orientación del amor y del perdón cristiano que nos propone el evangelio de Jesús de Nazaret. No se trata de una guerra o conquista de violencia, sino una propuesta de amor que conquiste los corazones de los hombres. Desde El Escorial, no es ya Felipe II el que conquista el mundo, sino el amor de los misioneros el que está llamado a transformarlo.