Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Alicia en el País de las Maravillas

Leía a John Carlin, escritor liberal, optimista y acomodado, en El País. Allí decía: “Los políticos son frívolos porque así somos”. Son así, fundamenta, porque se pueden permitir esos lujos dados los tiempos de bonanza que nos ha tocado vivir: En el mundo baja la desnutrición, baja la mortalidad infantil, baja el analfabetismo, la gente vive más años. En suma, vivimos mucho mejor que a finales del siglo XIX. Cierto, sigue diciendo, en EE.UU, Reino Unido y España tenemos unos políticos frívolos e irresponsables. No obstante, lo que hoy llamamos crisis “no exige de ellos una responsabilidad tan seria y urgente” Y, concluye filosofando: “nada nuevo bajo el sol, dado que los seres humanos siempre han tendido a exagerar las miserias de los tiempos presentes”. Entre los que exageran cita a Sanders, Corbyn y los Iglesias. O sea, el ser humano es desagradecido, insaciable y pecador. Los desagradecidos e insaciables son los populistas o perro flautas y los pecadores los políticos que nos gobiernan. Sin embargo, el comportamiento de estos últimos resulta excusable por dos poderosas razones: uno, sus desmanes los cometen en tiempos de inusitada bonanza; y dos, “son así”, a lo Pantoja. Supongo que los señores/as Cebrián, Felipe González, Esperanza, Rato y Rita, el rey abdicado o Jesús Gil y Gil , que en paz descanse,  deben sentirse enormemente confortados… Aún recuerdo uno de los chistes que Chumy Chumez publicaba en la Codorniz. Un pordiosero harapiento enarbolaba una pancarta en la que se leía, “¡tengo sed de justicia!”. A su vez, un señor de frac y sombrero de copa, sosteniendo entre sus dedos ensortijados un enorme habano, le responde: “Vicioso, sólo piensas en beber”. U otro. El mismo pordiosero le pide al mismo señor una peseta para comprase un croissant, a lo que le responde, “sois  insaciables”. El Sr. Carlin, cuando habla de los “gigantescos avances” de la humanidad tira por la calle del medio o, como se dice en pagos charros, confunde churras con merinas. Quiero decir, los homo sapiens decían a los quejicas neardentales: “Sois unos desagradecidos, ya no figuráis en nuestro menú”. O el dueño de Inditex, que le dice a un operario textil en Macao: “alégrate por no estar remando en una galera”. Quiero decir, repito, que cada tiempo tiene su afán y los afanes del actual ciudadano de a pie son, a la postre, similares a los afanes del siervo de la gleba de ayer.  Eso sí, los de hoy viendo al Real Madrid por televisión y los de entonces a un juglar en la plaza del pueblo. Para terminar, otro chiste de Chumy: Un político con pajarita se dirige al público, “nosotros o el caos”. El público corea, “el caos, el caos”. El político responde: “es igual, también somos nosotros”

Nota a pie de página. Cuando Chumy ilustró tal viñeta se encontraba muy, muy deprimido. Parece que la hizo en los tiempos en que “Isidoro” dejó de llamarse “Isidoro”.