Martes, 12 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Se cumple una década de la inauguración de Las Edades del Hombre, el evento que cambió la ciudad

Los por entonces Príncipes Don Felipe y Doña Letizia fueron los primeros de los 550.253 visitantes que tuvo la muestra
Los Príncipes recibieron un baby en su paseo por las calles | Fotos Adrián Martín

Este jueves se cumple una década exacta del día en que ‘todo empezó a cambiar’ en Ciudad Rodrigo. El 9 de junio del año 2006 (cayó en viernes) tuvo lugar la inauguración por parte de los por aquel entonces Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, de la exposición de Las Edades del Hombre que acogió la Catedral de Santa María, denominada Kyrios, que supuso, como expresa la guía turística Pilar Pastor, “un antes y un después” para la ciudad.

Ese momento de la inauguración se hizo de rogar en todos los sentidos. Por un lado, Ciudad Rodrigo fue la última Diócesis en acoger Las Edades, cuando el evento se limitaba a las ‘capitales diocesanas’. Por otro lado, la apertura se demoró hasta el mes de junio, tras algún retraso en la preparación de la Catedral y en la realización del catálogo. La fecha definitiva de apertura la fijó la Casa Real, dentro de un arco de días (del 31 de mayo al 10 de junio) que se propuso desde la organización.

La preparación

Ciudad Rodrigo conoció que iba a ser de Las Edades 2006 el 16 de marzo del año 2000, por lo que tuvo mucho tiempo para prepararse, creándose incluso un órgano, la Fundación Ciudad Rodrigo 2006, como responsable de distintas cuestiones, como por ejemplo el voluntariado, que coordinó Carmen Cambronero. Como recuerda Petri Sánchez Arroyo, una de las responsables en la actualidad de las visitas turísticas a la Catedral, la Fundación organizó un curso para formar a las casi 100 personas que se apuntaron como voluntarios, que ejercieron una labor clave durante aquellos meses.

De este modo, los voluntarios se encargaban de recoger a los grupos, los llevaban a la Catedral, al restaurante donde comieran, y en definitiva, donde hiciera falta. Para Beatriz Jorge Carpio, la mejor palabra que define Las Edades es “emoción”, por ejemplo, “por sentir y vivir la colaboración de todos los voluntarios que de forma altruista nos ayudaron a sacar adelante la gran cantidad de trabajo que tuvimos en los puntos de información turística”.

La fórmula del voluntariado resultó tan exitosa que, como indica Petri Sánchez Arroyo, sedes posteriores de Las Edades se pusieron en contacto con Ciudad Rodrigo para ver cómo lo habían hecho.

A nivel urbanístico, el centro histórico de la ciudad sufrió un cambio sin parangón. Pilar Pastor explica que no hace mucho estuvo en la ciudad una turista del País Vasco que había estado una vez en Ciudad Rodrigo previamente a Las Edades, y que todavía ahora mostraba su sorpresa por el cambio experimentado por las plazuelas de San Salvador, Herrasti o Cristóbal de Castillejo, y las calles Colegios, Sánchez Arjona, Velayos, Sinagoga, San Vicente, o Cardenal Pacheco.

Por si fuera poco, antes de Las Edades también se renovó el Puente Mayor, el entorno de las III Columnas, la Casa de la Cultura, se adecentaron los edificios de la Plaza, se renovaron las puertas de entrada a Ciudad Rodrigo, y se remodeló el tramo de muralla comprendido entre la Plazuela de Herrrasti y El Salvador (unos 800 metros). La aparición de diversos restos históricos provocó retrasos en la ejecución.

Por supuesto, la propia Catedral de Santa María también fue objeto de intervenciones. La última fase previa a Las Edades incluyó la restauración de la Casa del Sacristán y de los muros de la zona del Claustro.

El día de la inauguración

Como decíamos más arriba, los encargados de inaugurar la muestra fueron los por aquel entonces Príncipes, Don Felipe y Doña Letizia, cuyo helicóptero aterrizó en el césped del Francisco Mateos. Allí ya eran visibles las medidas de seguridad -aunque en aquel momento ETA había declarado una tregua-, que también se habían notado en los momentos previos a la visita.

Así, por ejemplo, la Guardia Civil se encargó de revisar con perros la primera parada de la visita, la Casa Consistorial. Como recuerda el conserje del Ayuntamiento, José Antonio Domínguez, los agentes revisaron el edificio de arriba a abajo, incluido lugares que no están abiertos habitualmente, como la zona del Archivo Histórico. Por seguridad, en lo alto del edificio quedó apostado un agente de la Guardia Civil.

Una vez estuvieron en la Casa Consistorial (donde degustaron unos dulces de la provincia), los Príncipes accedieron al Salón de Plenos, donde se ganaron a las personas que estuvieron en contacto con ellos. En palabras de José Antonio Domínguez, los Príncipes fueron “elegantes en todos los sentidos: educados, cercanos, naturales y muy agradables”, opinión corroborada por Pilar Pastor, quién recuerda que la hoy Reina tomó la iniciativa de ir a saludar a los trabajadores municipales, que estaban en la galería alta del Ayuntamiento como ‘retirados’. En palabras de Pilar Pastor, “son más guapos al natural que en la tele”.

Asimismo, Tomás Domínguez, responsable del Archivo Municipal, también recuerda la “cercanía mostrada con los mirobrigenses”, en un momento “donde no se les conocía tanto”, aunque ya tenían una intensa agenda. José Antonio Domínguez, que ya había tenido un contacto directo con la Reina Sofía cuando vino a inaugurar el Teatro Nuevo en 1992, recuerda que estando en el Salón de Plenos surgió una conversación sobre el trabajo, expresando la entonces Princesa Letizia que “este trabajo nuestro es muy sacrificado”.

La cercanía de los Príncipes continuó en el trayecto desde la Casa Consistorial a la Catedral. Pensado para que durase 15 minutos, acabó por demorarse unos 45 minutos, con varias anécdotas incluidas, como cuando a Letizia se le encajó un tacón en una alcantarilla, cuando le regalaron un vestido para su primera hija, la Infanta Leonor- que posteriormente apareció en la portada de una revista, o cuando le saludaron los niños de la Guardería Mi Otra Casa, apostados en la verja de la Plazuela del Buen Alcalde –las responsables de la Guardería le entregaron un baby con el nombre bordado de su primera hija-.

Los mirobrigenses que llenaban el trayecto lucían en su mayoría banderitas de España, parte de las cuales habían sido repartidas el día anterior por la Policía Local, en una jornada que coincidió con la inauguración del Mundial de Fútbol de Alemania, en una época en la que España no ganaba como lo empezó a hacer después, y por lo tanto, no había tantas banderas españolas por la calle ante el evento futbolístico como hubo en posteriores ocasiones.

La muestra superó el medio millón de visitantes

A las puertas de la Catedral, los Príncipes saludaron a todos los Obispos de Castilla y León (así como al Arzobispo de Valladolid y al Obispo de Guarda), con un protagonismo central para el que era Obispo Civitatense, Atilano Rodríguez. Una vez hecha una histórica foto a las puertas del templo, pasaron al interior a ver la muestra, siendo los primeros de un total de 550.253 visitantes, una cifra superior a la registrada por muestras previas de Las Edades como las de Burgos o Zamora, y superior también a las previsiones (se esperaban 350.000-400.000 visitantes).

A la hora de recorrer la muestra, los Príncipes tardaron alrededor de una hora –a continuación tuvieron un ágape antes de marcharse-, un tiempo ‘normal’, y alejado de los extremos de algunos de los visitantes más ilustres: Manuel Fraga tardó apenas 15 minutos en recorrerla, mientras que el Obispo de Almería, Adolfo González Montes, empleó 4 horas.

Como otras visitas ilustres estuvieron José Bono –en aquel momento sin cargo-, Jesús Caldera (ministro de Trabajo), Esperanza Aguirre (presidenta de la Comunidad de Madrid), o el Gobierno de Juan Vicente Herrera, que celebró un Consejo de Gobierno en la ciudad, en una jornada en la cual también se inauguró el Centro de Salud y de Especialidades.

Las Edades también trajeron a varios medios de comunicación a realizar sus programas a la ciudad, como El Día del Señor, que retransmitió la misa del 20 de agosto desde la Iglesia de San Pedro-San Isidoro. Además, Radio Nacional de España realizó los Clásicos Populares del fallecido Fernando Argenta, y El Navegador de Julio César Iglesias desde el Palacio Maldonado de Chaves. Además, la ONCE dedicó el cupón del lunes 6 de noviembre a Ciudad Rodrigo, mostrando una imagen de la Catedral, aunque sin referencias a Las Edades.

Como recuerda Marta González, causaba impresión llegar a trabajar a primera hora de la tarde y ver las largas colas que había para entrar a la Catedral. La jornada en la que se registraron más visitantes no fue ni un día de verano ni un día de puente. Fue durante el último fin de semana de octubre, el sábado 28, cuando hubo 7.494 visitantes.

Entre esos cientos de miles de visitantes, hubo anécdotas de todo tipo, tanto fuera (Pilar Pastor recuerda que tuvieron que buscar hasta tres veces a turistas que se habían perdido por la ciudad) como dentro. La más recordada es la de aquel multimillonario de Estados Unidos que quiso comprar tanto la muestra como la Catedral. Además, un matrimonio llegó a llamar a los miembros de la seguridad para ver si les podían despejar la Catedral de público para ver la muestra con calma.

Junto a la Catedral, los turistas tuvieron la oportunidad durante aquellos meses de Las Edades de disfrutar de otros espacios, como la Iglesia de la Venerable Orden Tercera, el edificio de Correos, o el Hospital de la Pasión. A la hora del paseo por la ciudad, los turistas podían recorrer con más comodidad la Plaza Mayor, ya que únicamente podían pasar coches de Julián Sánchez a Sánchez Arjona.

Volver y volver

El ingente paso de turistas por la ciudad tuvo como es lógico un tremendo impacto en la economía mirobrigense. En palabras del hoy alcalde Juan Tomás Muñoz -en aquel momento corresponsal del desaparecido periódico El Adelanto- fue “una inyección económica de primer orden”, especialmente para el sector de la restauración y la hotelería: “fue un maná caído del cielo para muchos” (durante aquel período los bares pudieron abrir una hora más al día).

Según las estimaciones que se realizaron en aquel momento, Las Edades pudieron tener un impacto económico directo de entre 25 y 30 millones de euros, a los que se unieron todo lo que fue llegando después. Desde el punto de vista de Juan Tomás Muñoz, las Edades fueron “el primer aldabonazo para proyectar turísticamente Ciudad Rodrigo en el ámbito nacional”.

Para la guía turística Beatriz Jorge Carpio, es “emocionante” recordar “la ciudad repleta de gente disfrutando de su magnífico patrimonio” y cómo “Ciudad Rodrigo gustó al que nos visitó aquellos meses”.

Precisamente, según apunta Pilar Pastor, muchas personas de las que se acercaron a la ciudad en aquel momento, regresaron después, lo que les permitió ver la Catedral en su ‘versión original’, ya que como recuerdan tanto Pilar Pastor como Petri Sánchez Arroyo, el Claustro de la Seo estuvo tapado. La transformación fue tal que, en palabras de Petri Sánchez, “a veces no sabías en qué punto de la Catedral te encontrabas”.

Uno de los cambios más relevantes en materia turística se dio precisamente en la propia Catedral, que pasó a ser gestionada turísticamente, algo que no ocurría hasta entonces. De este modo, el 24 de febrero de 2007, la Catedral reabrió al turismo poco más de dos meses después del cierre de Las Edades, que tuvo lugar el 10 de diciembre con la presencia del Nuncio Apostólico de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro.

“El antes y el después” que vivió Ciudad Rodrigo con Las Edades del Hombre se puede estar volviendo a repetir, a otra escala, tras el ingreso de la ciudad en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España. Según explica el alcalde Juan Tomás Muñoz, las apreciaciones que están recibiendo de los sectores de la restauración y la hotelería es que se ha producido “un incremento” en el movimiento, siendo especialmente significativo en materia de pernoctaciones. Pilar Pastor también corrobora que “se está notando” el ingreso en la lista.

 

Reportaje gráfico: Adrián Martín

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