Martes, 12 de diciembre de 2017

Letras Corsarias, una librería Premio Nacional al Fomento de la Lectura y que siga la travesía

Las librerías son ahora un lugar donde aunar comic, teatro, cine, documental y página con el mismo entusiasmo con el que llevamos a los niños a elegir un libro 
Letras Corsarias, librería galardonada por el Ministerio de Cultura

Como este es un tiempo de valientes, de autónomos que abordan su futuro con la espada entre los dientes, la pata de palo siempre haciendo equilibrios para no caerse de la cubierta y sortear todas las tormentas, de vez en cuando funciona eso de la justicia poética y un premio viene a saciar todas las ansias de botín. Eso sí, botín honorífico, botín con mención en todos los periódicos nacionales y hasta en el programa de radio “El Ojo crítico”, pero honorífico. No está el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para mucho dispendio aunque sea a favor del Fomento de la Lectura. Pero esta tripulación pirata, esta mancuerna corsaria de letras y alegrías se conforma: La conspiración de la pólvora fue creada para difundir la lectura, para darle un espacio a la literatura más allá de Barcelona-Madrid-Madrid-Barcelona, por eso ahora lo celebra con el mejor de los rones: La Puerta de Tanhauser en Plasencia, Intempestivos en Segovia y Las Letras Corsarias de Salamanca, unidos para bogar juntos en los procelosos mares de los autores, las editoriales y los encuentros con los lectores han sabido darle un viraje al concepto de Librería y desplegar todas sus velas a despecho de la falta de lectores y de la crisis económica, y a fe mía que lo han logrado y las instituciones, por una vez, han sabido premiarles y además, en buena compañía, la del blog de Ana Garralón.

A Rafa, el capitán pirata de Letras Corsarias, le encontraba yo en la puerta del colegio estudiando mapas y cuadernos de bitácora. Y una era tan comedida que a punto estaba de desanimarle. Abrir un negocio en esta ciudad nuestra y más una librería parecía un empeño de locos… como comprobar que la tierra era redonda o recorrer el Polo. Pero yo en el fondo soy una aventurera y le animaba esperando que me dejase también a mí ponerme el parche de grumete. Y vaya que si me lo puse, el día de la inauguración de esta maravillosa nave de libros y encuentros a punto estuve de beberme todo el Oporto y dejar al resto de la tripulación a pan y agua. Desde entonces, muchos libros, muchos tés para conjurar el frío, muchas presentaciones y sonrisas me han unido a esta banda de letraheridos a los que abordo con una sonrisa y la seguridad de que siempre van a llevarme a la aventura que necesito. La misma con la que tanto nos reímos Montse Villar y yo vestidas de damas de los años veinte para presentar un libro modernista mientras Rafa, impertérrito, como buen capitán, seguía despachando libros; la misma que me ha unido de nuevo al mejor de los jefes de redacción que he tenido nunca, Antonio Marcos, a quien siempre voy a considerar el periodista cultural más importante que no ha sabido disfrutar Salamanca y que ahora engrosa la tripulación de este bajel pirata.

En una ciudad donde se cierran librerías y la sorpresa por lo nuevo nos dura un recreo, en una ciudad que se dice letrada y lo es aunque nos quejemos, hay un puerto donde recalar y reconocer que nos lo merecemos: por una vez hasta el Ministerio se ha rendido al papel de la pólvora y se lo agradecemos, porque ya sabíamos que las librerías son ahora un espacio compartido de conocimiento, afecto y encuentro, un lugar donde aunar comic, teatro, cine, documental y página con el mismo entusiasmo con el que llevamos a los niños a elegir un libro o descubrimos un título que nos hace felices. Hay algo mágico lleno de detalles en nuestras librerías salmantinas, algo que disfrutamos no solo los iniciados… y entre ellas, con ellas, un mascarón de popa ahora de fiesta, con todas las velas hinchadas de alegría y un deseo desde el timón: seguir siendo, seguir leyendo, seguir navegando… Felicidades… Letras Corsarias.

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez