Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Alerta ‘roja’ a una semana del debut de la selección española en Francia

El combinado que dirige Vicente del Bosque pierde en Getafe ante Georgia por 0-1 en un mal partido del conjunto español
Busquets despeja de cabeza un balón en el partido de este miércoles

0 España: De Gea, Juanfran (Bellerín, min. 46), Piqué, Sergio Ramos (San José, min. 46), Jordi Alba, Busquets (Pedro, min. 76), Thiago (Koke, min. 46), Cesc (Iniesta, min. 46), Lucas Vázquez (Silva, min. 61), Nolito y Aduriz.

1 Georgia: Revishvili (Kvaskhvadze, min. 55); Lobzhanidze, Kashia, Amisulashvili, Kverkvelia, Abujarnia (Tsiskaridze, min. 78), Kazaishvili (Chanturia, min. 72), Okriashvili, Jigauri, Navalovsky (Kobakhidze, min. 84) y Dvalishvili (Kvilitaia, min. 72).

Goles: 0-1, minuto 39: Okriashvili.

Árbitro: Vilhjalmur Alvar (Islandia). Tarjetas amarillas a San José y Kverkvelia.

Incidencias: Último partido amistoso de España antes de la Eurocopa, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe, ante 14.650 espectadores.


España desafinó este martes, y de qué manera, en el ensayo general previo a la Eurocopa de Francia. Cayó derrotada por la mínima frente a la débil Georgia en el Coliseum Alfonso Pérez en un partido soporífero ahogado por el calor en el que los campeones continentales se movieron a ráfagas y apelaron más a las individualidades de sus futbolistas con mayor talento que al juego colectivo para intentar salvar la papeleta. Muy malas noticias para los hombres de Vicente del Bosque cuando su estreno en Toulouse asoma ya en el horizonte. El seleccionador probó de todo, introdujo diferentes variantes y llegó a poblar el centro del campo para buscar el pase definitivo que pusiera las cosas en su sitio. Nada de eso fue suficiente y los españoles cogerán un avión a Burdeos con una derrota dolorosa en el peor momento posible. Tiene que estar preocupado el seleccionador después de lo que se vio ayer en el césped de Getafe.

Del Bosque apostó en el último test antes de la Eurocopa por una alineación que, salvo sorpresa o lesiones, se asemejará bastante a la que saltará el próximo lunes al estadio de Toulouse en el siempre difícil debut frente a la República Checa. La portería, con David de Gea, y la defensa, con Piqué y Sergio Ramos como centrales y Juanfran y Alba en los laterales, parecen intocables. El centro del campo, excepto en el caso deBusquets, despierta más dudas. Este martes salió de inicio Thiago Alcántara. Dio la sensación de que el seleccionador quería probarle, habida cuenta de que el juego de un Iniesta pletórico en este final de temporada lo conoce de sobra. La presencia de Aduriz como futbolista más adelantado obligó al técnico salmantino a secundarle con dos compañeros de banda puros, como son Lucas Vázquez, una de las grandes sorpresas en la lista definitiva de elegidos, y Nolito, extraordinario en los amistosos.

El balón de ‘La Roja’ circuló en ocasiones como en los buenos tiempos, pero la velocidad no es la misma ni de lejos. Una variante que antaño era sólo un recurso, como los envíos largos a los extremos, se ha convertido en una de las señas de identidad de esta nueva España, necesitada de alternativas para ganar verticalidad. Piqué, pitado con insistencia por la grada, buscó una y otra vez a Nolito, con una confianza impresionante. Recibe, controla y encara. Sin pensárselo dos veces. A Thiago, sin embargo, se le nota ansioso. Quiere hacer demasiadas cosas y a veces escoge la opción más difícil cuando lo que en realidad precisa este equipo es que la pelota ruede sin atajos. Como en el minuto 22, cuando Lucas Vázquez superó a su marcador por velocidad y buscó en el corazón del área a Aduriz. El rojiblanco se quedó suspendido unos segundos en el aire y remató de cabeza con potencia, pero su testarazo no quiso entrar.

O en el 27, con un tiro al palo de Thiago desde el borde del área. En el momento en el que los campeones de Europa aplicaron su concepto de fútbol sencillo y práctico, el que les hace ser temidos por sus rivales, los acercamientos al área se convirtieron en ocasiones y los propios futbolistas empezaron a reconocerse. Les costó porque las señas de identidad surgieron con cuentagotas, en acciones aisladas originadas por un talento desbordante. Y cuando parecía que el dominio de La Roja’ no sólo era posesion, sino también llegadas, se produjo el mazazo que nadie se esperaba frente a un contrincante, el 167 del ránking FIFA, que se había limitado a plantarse con orden en el Coliseum. Los georgianos aprovecharon un error de Jordi Alba para montar un contragolpe que Piqué trató de desbaratar sin fortuna. El balón acabó en las botas de Okriashvili, que sólo tuvo que empujarlo a la red con un De Gea ya sobrepasado.

El seleccionador introdujo cambios en la segunda parte para probar cosas y también para tratar de nutrir de más mordiente al ataque. Era un mero ensayo, sí, pero con el estreno en la cita de Francia a la vuelta de la esquina y frente a un rival manifiestamente inferior los resultados y las buenas sensaciones son un maná caído del cielo. Thiago, muy intermitente, dejó su puesto a Iniesta, que el primer balón que tocó lo convirtió en una oportunidad. También entraron Koke, Bellerín y San José, quien jugó como central junto a Piqué. La entrada de Silva cambió un tanto la disposición. La mayor presencia de jugones en la medular y entre líneas obligó a Georgia a bascular bastante más y los espacios, aunque escasos, aparecieron. El balón, por fin, corría más que los rivales y el escenario era muy diferente. Iniesta y Silva conectaron en palmos de terreno minúsculos y las bandas se convirtieron en auténticas autopistas, con una Georgia absolutamente superada y sin recursos.

Sin embargo, a excepción de un par de slalom de Iniesta y una buena ocasión de Alba, el juego de España languideció hasta convertirse en un desesperante ejercicio de horizontalidad vana e inútil. Le falta ‘punch’ a este equipo, disperso, desequilibrado y, lo que es más grave, incluso previsible. Silva lo intentó de todas las maneras posibles, Aduriz se desmarcó sin descanso, Nolito buscó el desborde e Iniesta hizo lo que se espera de él, coger la batuta. Pero sin resultados. La orquesta aún suena desafinada y los contrincantes que esperan a ‘La Roja’ en la primera fase de la Eurocopa, República Checa, Turquía y Croacia, son de armas tomar. Del Bosque y los suyos deberán trabajar con intensidad los próximos días en la isla de Ré para buscar soluciones y tratar de encontrarse. La regenerada España aúna juventud, experiencia, talento, potencia y pegada, pero de momento se muestra incapaz de ensamblar sus virtudes.

Fuente: El Norte de Castilla