Domingo, 17 de diciembre de 2017

De pitón a rabo

Por Fermín González, crítico taurino

Siempre que la Fiesta de los toros pasó por un bache, crisis de valores,  estados de complicidad mercantilista y conformismo de masas han sido los momentos oportunos que han encontrado los “abolicionistas” de la fiesta para emprender una nueva cruzada. Encontrando razones y huecos que  dejaban prácticamente libre el camino a los valedores de la abolición.- Aunque siempre existieron- como bien sabemos todos- ligas, grupos, asociaciones y defensores animalistas, voceros y escribidores que se manifestaban contra lo que siempre han creído que; este era un bárbaro espectáculo, de maltrato y cacería animal, llena de sangre y horror-. Siempre fue, y seguirá siendo muy difícil,- imposible diría yo- convencer a un obtuso, fanático, y de peligrosa tozudez enemigo de la fiesta taurina, con argumentos y razones, que ya han estado expuestas en infinidad de foros, prensa, radios, parlamentos, libros de texto, así como exposiciones de pintura, en la poesía, en la escultura, en las piedras y escudos, que  desde el románico se ven representadas en nuestros monumentos. Podíamos añadir un sinfín más de razones claras y precisas del significado de la tauromaquia en nuestro pueblo.- Pero será igual-. Siempre, que me he tropezado con un acérrimo enemigo, he tratado de comprenderle, en sus mensajes, incluso me parece bien que tal espectáculo no le guste, pero que no elimine del mismo, su verdad, su historia, su cultura sus personajes y la libertad del hombre para dar rienda suelta a su sentimientos, su afición y su personalidad, además de sus dineros claro... ¡Pues no señor!.. se atrincheran, creyendo que la fiesta es un puro ejercicio de maldad, irracional y odio atávico contra los animales- y de nada han servido las razones expuestas, por quien entiende el rito, la tradición, las costumbres, y la dedicación que ha cultivado a una gran estirpe, de la cultura. Nombrarles a estos, (“fariseos”, que no tienen empacho en rebañar hasta la “medula” un pierna de cordero, degustar hasta “lagrimear” un plato de Jamón ibérico, y apretar con “saña”, las tenazas para extraer la riquísima carne y el sabor a mar del  crustáceo-“) como vive un toro de lidia, como es su trato, su mimo, su alimentación y cuantos cuidados recibe, respecto de otros donde su único movimiento se reduce a bajar la cabeza y comer, hasta empacharlo y después morir- torturado- de aquella manera- u otros, a los que una refinada manera de crueldad los hace vivir y morir para ser aún más rentables, dentro de un mercantilismo ruin y engañoso. No se trata a estas alturas de demostrar nada, con estos ejemplos de sacrificado, de placeres gastronómicos, de jaulas zoológicas, etc., está bien claro que no ha servido de nada a través de los siglos. Por lo tanto siempre he dicho que a tales, individuos no se les debe dar cancha, ni publicidad, ni ocuparse de ellos, que se les debe simplemente ignorar, y aplicarles el refrán… No hay mejor… Nuestra defensa, es velar por la fiesta, que no la desbarranque aquellos que la manipulan, la vapulean, engañan a los aficionados –menos- y a los públicos feriales, la adulteran, la privan de su autenticidad, de su verdad, de su miedo, la mercantilizan, y se tragan los sapos, que otros escupen, podíamos seguir y seguir- ¿para que?. Independientemente de: el  suceso seudopolitico-taurino- catalán, que tiene su explicación en los últimos treinta años. El principal Caballo de Troya, no lo duden esta dentro de la Fiesta misma. Una Fiesta a la que uno critica, porque la quiere, porque siempre creyó en un romanticismo de la misma, porque incluso creía que era inmortal. (…) Porque en estos momentos tan delirantes de la misma. (…) Yo sigo…

                        Fermín González Salamancartvaldia             (Blog Taurinerias)