Sábado, 16 de diciembre de 2017

Posiciones

El otro día decía Pablo Iglesias que el Papa Francisco remaba en una dirección parecida a la de Podemos. Me quedé con la copla y poco después vi cómo su propaganda era la del amor y la sonrisa. ¡Pero coño! si al final yo también voy a ser de Podemos.

No jorobes Enrique, que tú eres de derechas.

¿Y es que ser de derechas es incompatible con la sonrisa y el amor? Pues mira, sólo tienes que echar la vista atrás un poquito y leer mi artículo de “cerca de ti”, en el que verás que el análisis de lo que necesitamos es muy parecido al de esta pandilla, marcándose la diferencia en las fórmulas de solución y necesarias para alcanzar la alegría y la ilusión colectiva.

Ellos, proponen subir impuestos e incrementar el gasto público con una mayor intervención del Estado, que considera al ciudadano un sujeto medio bobo al que sumista el “soma” con el que mantenerlo drogado y con la sensación de felicidad.

En cambio, nosotros argumentamos una reducción de impuestos con disminuciones del gasto público, una reducción de la carga política y burocrática, reduciendo el Estado al mínimo preciso para gestionar los servicios propios y aplicar un sistema de justicia social que impida situaciones de discriminación social, asumiendo que el ciudadano es un ser libre al que el Estado no debe de someter.

En un caso es el político, el líder o el “coletitas” de turno, el que decide la dirección de la economía, de la sociedad, de los ciudadanos y del Estado; mientras que, otros queremos que la economía sea libre, con controles que eviten las injusticias y salvaguarde los Derechos Fundamentales, que la sociedad sea libre, con controles que eviten el crimen, que los ciudadanos sean libres, con controles que eviten la violencia y que alcanzar la felicidad sea un objetivo individual.

Que el miedo no es bueno para ninguno, pero que, para no tener miedo, hay que saber lo que propone cada uno y actuar en consecuencia.

Que las líneas rojas no deben de existir y que hemos de recordar cómo en la transición, que hoy se critica por algunos, TODOS, desde el Partido Comunista hasta Alianza Popular, se sentaron, negociaron, pactaron y acordaron una Constitución de TODOS Y PARA TODOS.

Resulta patético que, en la situación económica nacional, estén TODOS poniendo líneas rojas, gastando dinero y tomándonos el p