Lunes, 18 de diciembre de 2017

Guarnicionería Pablo García

Posiblemente, el oficio de guarnicionero sea el más representativo de la artesanía del cuero, por la variedad de destreza y herramientas que requiere

Desde tiempos atrás, el hombre se valió de las pieles de los animales para su protección, que mejoró cuando descubrió un procedimiento, el curtido, para transformarlas en cuero.

Con el paso del tiempo su utilización fue aumentando, entre otras, el vestido, calzado, arneses para las caballerías, correas y más recientemente prendas para los trabajadores de la industria y la fabricación de artículos diversos, como carteras, bolsos, cinturones o maletas.

Posiblemente, el oficio de guarnicionero sea el más representativo de la artesanía del cuero, por la variedad de destreza y herramientas que requiere, son trabajadores especializados en la fabricación de diferentes objetos de cuero, en particular todos los relacionados con caballerías y sillas para montar equinos, comercializando ellos mismos lo que producían en sus tiendas particulares.

La creciente modernización de la agricultura supuso un fuerte golpe para estos artesanos, que vieron como los tractores sustituían a las caballerías, haciéndose menos necesario lo que fabricaban, llevándoles en algunos caso a abandonar la profesión.

Con todo esto se acaban perdido una gran parte de los artesanos guarnicioneros que desempeñaban un oficio que requería grandes cualidades profesionales.

En las imágenes adjuntas vemos una de las ya desaparecidas guarnicionerías de nuestra ciudad situada en su día en la Plaza Mayor.

PRIMERA: Guarnicioneria Pablo García / Plaza Mayor 43 (1933).

SEGUNDA: Pablo García, por la calle Concejo (1943).

Esperanza Vicente Macías