Lunes, 11 de diciembre de 2017

Un ensayo sobre la poesía de Alencart se publica en la revista neoyorkina ‘ViceVersa’

Escrito por el poeta y filósofo colombiano Jaime García Maffla, se acompaña con pinturas de Miguel Elías y fotografías de José Amador Martín

Alfredo Pérez Alencart con su libro (foto de J. Alencar)

La revista ViceVersa, que se edita en Nueva York bajo la dirección de Mariza Bafile y el cuidado gráfico de Flavia Romaní, acaba de publicar un estudio sobre ‘El pie en el estribo’ (Edifsa, Salamanca, 2016), el último poemario de Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Universidad de Salamanca y columnista de SALAMANCArtv AL DÍA. Las excelentes pinturas de Miguel Elías, que forman parte de su serie “El Quijote de Salamanca”, se suman al riguroso ensayo elaborado por el poeta, filósofo y ensayista Jaime García Maffla (Cali, 1944), uno de los poetas más relevantes de Colombia y Latinoamérica, considerado un experto en la obra de Cervantes y autor del prólogo y las notas de la primera edición colombiana del Quijote. García Maffla fue cofundador de la revista de poesía ‘Golpe de Dados’, que apareció en 1972, junto con Mario Rivero, Giovanni Quessep y Fernando Charry Lara. En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia. Ha sido coordinador de talleres de la Casa de Poesía Silva y profesor de posgrados en Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana y del Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá. Su obra crítica en prosa está en dos volúmenes: ‘En otoño debían caer todas las hojas de los libros’, y ‘En la huella de Miguel de Unamuno’.

El poeta Jaime García Maffla

Entre otros pasajes de interés en el amplio ensayo, aquí extraemos unos fragmentos: “El poemario de Pérez Alencart es estremecimiento de lector y autor, uno al lado del otro allende y aquende la Atlántica mar, por dejar ver ríos en los cuales hubo un manantial cristalino cuyo fondo ahora está cubierto de desechos, y en el cual se hunde la mano para acaso hallar algo de Dios, de sí mismo o del mundo de dentro del fluir de lo sólo espiritual, así como don Miguel de Unamuno quiso ir en rescate del sepulcro de don Quijote… Es el poema final en prosa y en tacto de lo eterno: ‘Mordisco para una resurrección’. Hay que haber asistido a las cosas, si esas cosas ya han desistido, o desistir de ellas si es que no nos han asistido... En las palabras introductorias el autor ha declarado la tierra nutricia, dejando a la adivinación los móviles profundos. Éstos también pueden ser del lector, quien no asiste a las cosas sino que ellas han asistido a su suceder en desamparo. Pero como hay estrellas que desde el cielo iluminan trigales, hay luces de neón que en las calles iluminan turbios sitios a donde se va después de un desafuero. Aquí la salvación de lo real es por la fábula de otras latitudes, o por el abrazo de la Hispanidad. La poesía no es comunicación sino expresión, que incluye los artefactos inasibles de una mente capaz de ir hacia otro mundo adentrándose en este, en el que está delante y del cual es distante. Pérez Alencart crea lo diverso poético –o sólo lo muestra como posible a un tacto nuevo de lo histórico y de la atemporal-,  al recrear todo aquello que desde lo ‘humano’ nunca debiera haberse dado, de donde su auténtica postura crítica y de denuncia que para salvarse de la inmediatez se convierte en otro protagonista del Retablo de Maese Pedro”.

Alencart, Elías y Amador (foto de J. Alencar)

 

Tres fotografías de José Amador Martín, director de la revista ‘Crear en Salamanca’, completan esta muy visitada y comentada reseña sobre la obra de Alencart.

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