Lunes, 18 de diciembre de 2017

Ley de hielo

 

Seguramente que pocos al leer ésta articulo reconocen en “Ley de Hielo” algo  de tanta trascendencia, no es actual -Me refiero a novedoso- ya que el DSM IV y DSM V lo mencionan como grave patología, sufrida en su mayoría por mujeres, considerado una forma más dentro del mal trato hacia la mujer.

Terminamos las vacaciones, comenzamos un nuevo curso, hemos pasado 24 horas juntos, me refiero a la pareja y los hijos; en la mayoría de los casos “hombre y mujer” son dos personas desconocidas durante los 11 meses del año, cada uno buscó su mundo, y las horas que pasan juntos…se diluyen en agua como azucarillo; pero esas “tremendas 24  horas juntos durante días” se convierten, en conocer, que NO conocemos, a quien está a nuestro lado durante el año, por lo cual las consultas al psicólogo al regreso, y en su mayoría al Juzgado a fin de pedir separación, se disparan. No voy a dar consejos, ya que como dice el refrán”consejos vendo que para mí no tengo”, SOLO INDICAR  QUE:

 La Ley de Hielo, es uno de los peores mal tratos que se infiere a la pareja, sea hombre o mujer, por desgracia la mayoría son mujeres a quien se infringe éste castigo, es hereditario, pedirles romper con aquello que hayan visto entre sus padres, abuelos u otros familiares de primera línea, y comenzar un curso afable, dónde todo se comente y se aclare.

Una paciente que no duda en que diga su nombre, cosa que por ética profesional no voy a hacer, me relata en consulta y pide sea publicado:

“Nada mas casarme comencé a experimentar esta tortura, aquellos lejanos tiempo no me permitían descifrar si era un mal trato o no, había vivido en un hogar donde todo se comentaba y hablaba y de pronto me encuentro con que el hombre con quien pensaba compartir mi vida, el no pensaba decirme nada de la suya, de su vivir diario  además así me lo dijo

“Nunca te diré, ni dirigiré la palabra”. Aquello no quise creerlo y sí fue una sorpresa dolorosa, nunca sabré porque  me decidió someter a una tremenda tortura  psicológica como ésta tan conocida como “la ley de hielo.

En principio yo hablaba y le perseguía por la casa para que me respondiera a mis preocupaciones, nada conseguí, nuestra relación era trasatlántica, cuando inquiero, responde

-estoy enfadado contigo, eso me hizo sentir culpable de algo que no sabía, pero que me demolió y casi desesperó”

Mi aportación profesional, es informar a quienes sufren esta táctica abusiva psicológica. Consistente en disminuir de forma paulatina y gradual, la mas mínima expresión de comunicación con la persona a la que desea castigar, fuera de ella, el comportamiento es normal, incluso les digo, que en la calle es capaza de volverse timido, como dejando que ella aparezca como dominadora de la situación.

 En casa-Continua la paciente- me llegó a ignorar, yo sentía el amor más grande que pueda imaginar por mi marido, aquello, el silencio, el no valorarme, el ocultar su mundo, se convirtió en una agonía, tristeza, incluso el dolor psicológico, se transformó en dolor físico, con problemas somáticos muy graves, el miedo, la opresión que siento en el tórax, es igual  a qué alguien estuviera pegado a mí, aplastando mi torso.

Él confiesa que sabe el dolor que me infringe, que es consciente, que va cambiar, que lo promete, pasan los años, y la Ley de hielo se hizo un glaciar.

Continua: Todo aquel que sufre, vive, esta maldita ley, el efecto sobre la parte emocional queda muy tocada, quizá algún día pueda recuperarme del daño que me causa/ó, hoy es imposible.

Dentro de la pareja, se debe hablar de los problemas que surjan, tratar de llegar a una solución, es una relación de dos, y la opinión de ambos cuenta, si esa persona es tan amada como lo era la de mi paciente, puedo asegurarles, que ella, pidió,suplicó,lloró,rogó,pero nada satisfacía el ego castigador de aquel hombre, son bocas insaciables de dañar, y bien le dejas, y tratará de buscarte  para seguir alimentando su EGO, busque alternativas,comienze a olvidar todo el amor que le entregó, y céntrese en el amor que DEBE sentir por usted.

Castigar con silencio, es más peligroso que con palabras, repito se hereda de padres a hijos. El lenguaje nos permite gestionar nuestra propia inteligencia, la palabra es el arma más poderosa, puede determinar el rumbo de nuestra vida, nuestro pensamiento, nuestra actitud, e incluso nuestra salud  y longevidad. Haya ciertas palabras que son puñales, pero hay silencios envenenados que matan, si diariamente dedicamos un tiempo, a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar lo que ingerimos, hacer ejercicio físico ¿por qué no dedicar tiempo a cuidar nuestras palabras?

El lenguaje refleja nuestra existencia, nuestra historia, nuestras esperanzas, es el espejo de cómo somos, el mundo no es tal como lo vemos, sino tal como lo hablamos. Cambiemos el enfoque del espejo,  y podremos vivir unos días llenos de grandeza, bienestar, alegría y salud.

¿Pero como cambiar cuando el mal está enraizado desde nuestro nacimiento?

Habitando cada palabra, porque eso es habitar el mundo, cada vocablo tiene un destino, recabemos en las personas que forman nuestra vida.

Si usted habla en positivo, busca evolutivamente dirigir  la  atención y voluntad hacia cosas favorables que cada día nos ofrece, el mutismo lleva a la confusión, al pensamiento negativo, a males interpretaciones. Nuestras decisiones lingüísticas crean, escriben nuestra historia personal.

Cada palabra es un hecho, generando confianza, mientras que el hielo genera otro tipo de situaciones desde estrés a…lo que usted quiera poner de negativo. La pareja y los hijos, son que soportan el lenguaje devastador e incendiario de la ausencia de palabra.

El “castigo de Hielo” se forma como un iceberg dentro del hogar, fuera saben perfectamente como fingir, como quedar bien ante la sociedad. Las personas que nos aman son aquellas que maltratamos, bien con gestos indisimulados de fastidio cuando nos dan su palabra, con la indiferencia, o palabras hiriente, o la ausencia y culpabilidad a la otra.

¿Cómo cambiar? Le cito dos momentos clave:

¿Cómo llega usted a casa?

Reconstruya lo que ha destruido, y no valen palabras como “devuelve lo que te he dicho, no era para ti” pues claro que era para ella, para la parte más vulnerable, la pareja y los hijos.

Este es su triunfo, …invisible a los ojos del mundo exterior del hogar.