Lunes, 18 de diciembre de 2017

La educación en España. Un reto para el país

En los últimos tiempos han aparecido en los medios de comunicación diferentes artículos sobre la educación y la necesidad de su urgente reforma, subrayando la importancia de un pacto sobre la educación firmado por todos los partidos políticos.
Nos parece evidente la pobreza educativa de la mayoría de los españoles, a pesar de los cambios sociales y económicos de los últimos 40 años seguimos siendo un pueblo inculto y lo que es peor hacemos alarde de ello. 
En vez de apoyar a los maestros y profesores, solo nos preocupa qué hacer con los hijos cuando no hay clase, mientras despreciamos e incluso insultamos al colectivo de cientos de miles de profesores que se esfuerzan con vocación por enseñar e insuflar conocimientos a nuestros hijos. 
Los ataques al profesorado, mayoritariamente por su condición de funcionario, han llegado en muchas ocasiones a la agresión física por parte de padres y madres, algo impensable en mi niñez cuando la opinión del maestro era sagrada para los padres y la sociedad.
¿Cómo vamos a mejorar la situación económica, cambiar el viejo modelo productivo basado en el ladrillo, si nuestro nivel educativo es tan bajo?.
Es evidente que necesitamos cambiar el sistema educativo de abajo a arriba, desde la primaria a la universidad si queremos garantizarnos un progreso social y económico mejor para el conjunto de los españoles.
Para ello, sería conveniente desde luego, un pacto educativo entre los principales partidos políticos con el fin de alejar la educación de los vaivenes políticos del momento. Necesitamos un modelo educativo que no esté al albur del ganador de unas elecciones. Pero también es urgente prestigiar al colectivo de profesores, motivándolos tanto con el respeto social, como con un significativo incremento presupuestario en dotaciones y sueldos, con el fin de aumentar en cantidad y calidad nuestras escuelas y universidades, ¿o es que nos creemos que los Premios Nobel norteamericanos o ingleses nacen por generación espontánea?.
No es aceptable que cada vez que hay una crisis económica, los primeros que paguen el pato sean los funcionarios y dentro de ellos los profesores, con congelaciones y bajadas salariales netas de más de un 30 % en los últimos 10 años.
En segundo lugar, además del aumento de los presupuestos y el respeto social al profesorado, es imprescindible cambiar nuestro sistema de enseñanza obligatoria poniendo el énfasis en el aprendizaje, el esfuerzo y la calidad, en vez de la charlatanería de “aprender a aprender”. No se mejora la enseñanza bajando el nivel del aprendizaje, sino todo lo contrario. 
Por otra parte, reformar el bachillerato aumentando los años es más que urgente, es ridículo unas enseñanzas medias de 2 años, no hay posibilidad en ese tiempo de mejorar lo aprendido en la enseñanza básica. Se necesita un bachillerato mínimo de 3 o cuatro años. En cuanto a la universidad, se constata el fracaso absoluto del modelo Bolonia, un modelo diseñado por especialistas de despacho que no han dado clase en su vida. El rechazo de alumnos y profesores a este modelo educativo debería hacer cambiar a nuestras autoridades políticas porque no solo no ha mejorado el nivel de excelencia de nuestras universidades, sino que lo ha empeorado al forzar una bajada sistemática de las exigencias académicas.
Resumiendo, tenemos un gran reto como país, o convertimos a la educación en el centro de nuestro interés como ciudadanos o el futuro de nuestros hijos será convertirse en camareros o peones de la construcción.