Sábado, 16 de diciembre de 2017

La historia de superación de una vocación musical

“Tengo oído absoluto (es decir identificar la nota musical correspondiente a una frecuencia sonora escuchada) y la facilidad de memorización y aprendizaje de piezas a base de escucharlas”

El Auditorio del Conservatorio Profesional de Música de Salamanca ha sido el escenario del concierto del pianista invidente Adrián Rincón, que interpretaba piezas de Bach, Beethoven y Debussy.

“A los tres años empezó a despertar en mí un especial interés por la música gracias a mi tío, que es un amante de música clásica y siempre que iba a su casa escuchaba Radio Clásica y algún disco que tenía él por allí”, relataba el músico salmantino, recordando su vocación.

Desde los cinco hasta los ocho años, (2001-2004) estuvo formándose en la escuela Sirinx de Salamanca y después en el Conservatorio en la especialidad de trompa.

“De trompa solo hice dos años de grado elemental, (2004-2006) porque en el tercer año teníamos banda y en aquella época no había ningún medio para que una persona invidente pudiese seguir al director. Entonces debido a eso, entré a piano”.

Cursó los dos primeros años en Salamanca (2006-2008) y los dos siguientes del grado elemental (2008-2010) en el Conservatorio Profesional Arturo Soria de Madrid. Después (2010-2016) hizo los seis años del grado medio en Salamanca de nuevo y en 2011 “de la mano de mi profesor de acompañamiento y de la mano de Chema Corvo descubrí el jazz, que compagino con el conservatorio”.

Rincón tiene objetivos ambiciosos: “Mi meta es ir al Real Conservatorio de Madrid a cursar estudios superiores de dirección de orquesta”. Y, por supuesto, cualidades para alcanzarlos: “Tengo oído absoluto (es decir identificar la nota musical correspondiente a una frecuencia sonora escuchada) y la facilidad de memorización y aprendizaje de piezas a base de escucharlas”.

Fotos de Alejandro López