Martes, 12 de diciembre de 2017

Requisitos del alma

López Chaves, Roca Rey y José Garrido intuyen cuáles son los requisitos que se deben cumplir para que las almas sean conquistadas y son de los que apuestan porque conocen la diferencia entre los poderosos y los que se conforman con la mediocridad
Merecido fin de fiesta en Ledesma. Foto: Alberto Martín

Los requisitos para que un alma sea conquistada no se definen en los libros. Eso que llena los corazones no tiene tampoco unas reglas marcadas porque hay que vivirlo para sentirlo, más si cabe cuando los hombres libres se empeñan en que esos requisitos se conjuguen y el alma se nos enamore al compás de eso que llaman toreo y que hoy llovió en Ledesma de la mano de tres estilos, tres conceptos que cumplen los requisitos ansiados.

A López Chaves raza le sobra y se agarró al aliento que da el futuro en este mundo que te da todo y al unísono te lo quita. Domingo no ha dejado de creer en la soledad del campo que el penúltimo párrafo aún no lo ha escrito y hoy citó en Ledesma a ‘Billetito’ un bravísimo ejemplar del Puerto de Lorenzo rodilla en tierra, enrazado y creyendo siempre. Alargó la embestida del animal con series de peso por la diestra, donde vinieron los mejores pasajes. Mano bajo y mando para culminar con una estocada entera y los tendidos calientes: dos orejas y rabo y vuelta al ruedo al animal.

Detrás de las voces no estaba la Calle Alcalá con la que todos sueñan pero estaba la lealtad de los paisanos que nunca han dejado de creer en él y este tenía que devolver la entrega en forma de verdad, demostrada también en su primero al que ya le había cortado una oreja, este más justo de fuerza pero de buena condición.

Conquistar las almas quiso también ese Roca Rey que va por las plazas pregonando una tauromaquia de verdad y despaciosidad. Recibió a 'Pitonisto’, sexto y último de su lote con alma de un veinteañero y un poder en las muñecas propio de uno de treintaytantos para firmar un buen toreo a la verónica y seguir a base de quietud, valor y temple cuando encontró la colocación que el bravo ejemplar pedía. Mató la segunda y arrancó dos orejas. La plaza estaba con él. En su primero, una ovación fue la respuesta por fallar con los aceros otra que era de premio, con una actitud por encima de la justa fuerza del animal.

José Garrido es de los que ve luz donde otros ven oscuro y le sobra descaro para enfrentarse a los desafíos. En su primero recibió una ovación fruto de su disposición, pero él no pisó Ledesma para eso, y lo mejor del extremeño vino cuando le dio el pecho a ‘Manzanero’, quinto de la tarde, con la verdad de quien sueña el toreo caro, a quién se le exige subir muchos peldaños para jugar en la línea de los mandones, que lo va a ser. No se arrugó ante su oponente, el más desclasado de la tarde, y lo puso todo. Templó por ambos pitones, bajó la mano, arrancó naturales hondos y resultó prendido al entrar a matar sin consecuencias, todo, porque se entregó y apostó todas a una para arrancarle las dos orejas y salir en volandas.

Estos tres intuyen cuáles son los requisitos que se deben cumplir para que las almas sean conquistadas y son de los que apuestan porque conocen la diferencia entre los poderosos y los que se conforman con la mediocridad. Ledesma merecía este fin de fiesta.

FICHA DEL FESTEJO
 
Plaza de toros de Ledesma, Salamanca. Tercera de la Feria del Corpus. Corrida de toros.
Seis toros nobles y de buen juego del Puerto de San Lorenzo, premiado el cuarto con la vuelta al ruedo de nombre ‘Billetito’.

Domingo López Chaves, oreja y dos orejas y rabo.

José Garrido, ovación y dos orejas.

Andrés Roca Rey, ovación y dos orejas.

FOTOS: ALBERTO MARTÍN