Lunes, 11 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Tendiendo puentes

Y de nuevo esas dos señoras ya mayores pero vitales, volvieron a tender puentes entre ellas. Un sendero fue el cauce, el ocio y el deporte el motivo

A veces a lejos, a veces cerca. A veces de espaldas, a veces de frente, a veces de la mano. Dos culturas, dos ciudades protegidas por paredes ancestrales levantadas para guardar su esencia, para dejar claro que han sufrido, que han luchado en un pasado cada vez más lejano del que sienten cierta melancolía o saudade. Ahora luchan por ser atractivas en un mundo de modernidad. Ellas que de alguna forma se sienten mayores, que sienten el peso de la historia. Quieren sentirse vivas, quieren que no se las olvide y quieren sentirse orgullosas de sí mismas.

Por ello ofrecen buen vino, buen café, buenas carnes para comer, buen bacalao para almoçar o jantar. Por eso ofrecen lo mejor de sí y tienden puentes para unirse, para reivindicarse, para agradecer a quien las aprecia con su visita. Quieren sentirse queridas y admiradas como señoras coquetas y presumidas. Ellas; Ciudad Rodrigo y Almeida.

Y de nuevo esas dos señoras ya mayores pero vitales, volvieron a tender puentes entre ellas. Un sendero fue el cauce, el ocio y el deporte el motivo. El mismo cielo que las vigila fue respetuoso hasta el final y los cien ciclistas pedalearon entre pistas agradables, encinares, sendas embarradas por las profusas lluvias de mayo y sombreados tramos de pinares. Dejando a un lado Carpio de Azaba llegaron a Gallegos de Argañan, para decir hasta luego a España, atravesando Fuentes de Oñoro. La bienvenida a Portugal la da Vilar Formoso. Terreno complicado por el agua y por el barro que lo hace divertido pero costoso.

Sâo Pedro es la antesala de Almeida, la cual aparece tras casi 60 km de recorrido serpenteante.

Al finalizar el reto, la vetusta Almeida ofrece reposo y alimento y sus murallas se abren para un centenar de sofocados aventureros.

Premios y buen comer para recompensar y recomponer el cuerpo desgastado, para saborear el esfuerzo realizado.

El puente está tendido.

Víctor Esteban