Lunes, 11 de diciembre de 2017

Fútbol para insultar

Hay comida para llevar, cerrajeros para urgencias, autoservicios, deportes de riesgo…y fútbol para insultar. La modalidad no es nueva, atraviesa años, épocas y edades pero en la actualidad parece que recupera protagonismo. No es ni mucho menos desarrollar la reflexión de que, inconscientemente uno se pone siempre a la vera del pobre o del vencido en detrimento del triunfador; no es eso. El caso es que a mi me interesa mucho más la imagen televisiva de la afición del Atlético de Madrid, de su asumida derrota y, a continuación, su rebote vital diciendo: “esto no es nuevo, estamos acostumbrados, nos levantaremos y volveremos a intentarlo”. ¡Que esta gente es todo un manual de autoayuda!. No descargan adrenalina vengativa con el equipo contrario (siempre hay excepciones). No, lo suyo es aceptar la caída, levantarse y seguir luchando. La indumentaria esencial es ponerse el mono y p ´alante de nuevo.

 No puedo decir que no me gusta el fútbol porque suelo seguir con atención los mundiales y estos partidos que parecen decidir el fin de la vida sobre la tierra. Por lo demás me trae sin cuidado, no soy aficionado. Me llama la atención como estrategia, como habilidad y alucino bastante viendo por internet a gente como Maradona, Mágico González, Iniesta, Messi o Ronaldo. Los admiro, la verdad.

 Pero la obsesión que tienen algunos aficionados? por el odio al contrario por sistema y la plasmación de esa bilis en las redes sociales con total impunidad y mala intención me hace pensar que el fútbol y la política se sostienen en un pedestal tóxico y nada edificante: crear enemigos.