Martes, 6 de diciembre de 2016

El Plan de la Junta no enfría la patata caliente de la minería

El conflicto de la minería vuelve a ser una “patata caliente” para el PP de Castilla y León en la campaña electoral del 26 de junio. Aunque la Junta ha tratado de salvar la cara con un nuevo Plan de Dinamización de las Comarcas Mineras -realizado, por cierto, a la rastra de Ciudadanos, que lo impuso como condición para apoyar los presentes Presupuestos de la Comunidad- dicha medida no ha aplacado ni de lejos el malestar en las cuencas.

De entrada, los alcaldes y portavoces socialistas de más de 30 municipios mineros ha arremetido contra dicha Plan, enmarcándolo dentro de un “plan de desmantelamiento” que culminará con la extinción del sector en 2018.

El Plan de la Junta, dotado tan solo con 5 millones de euros anuales, ha coincidido con el acuerdo de la Comisión Europea de autorizar los planes del Ministerio de Industria de dedicar 2.130 millones a financiar al “cierre ordenado” de 26 explotaciones que no se consideran competitivas. Pero no es eso todo. La Comisión avala el criterio de que las minas que pudieran ser competitivas después de 2018 estarán obligadas a devolver todas las ayudas públicas concedidas, lo cual hará inviable su continuidad y supondrá la liquidación definitiva del sector.

Para los municipios socialistas, el Plan de la Junta carece de credibilidad si no incluye una defensa efectiva de la continuidad del carbón autóctono y el compromiso de la Junta de demandar judicialmente al Ministerio el pago de los mas de 200 millones de euros pendientes de los fondos Miner, tal como ha hecho el gobierno asturiano, asi como la presentación de otra demanda por los incumplimientos del Plan del Carbón 2013-2018.

Además de lo anterior consideran una “tomadura de pelo y una burla a los ayuntamientos mineros que el Plan no concrete qué proyectos van a desarrollarse, ni qué criterios se van a tener en cuenta, ni con qué planificación y distribución van a llevarse las inversiones”. “Herrera solo quiere a los alcaldes mineros -concluyen- para hacerse la foto cada dos meses, traicionando e incumpliendo lo acordado en cuanto los fotógrafos salen por la puerta”. Parece evidente que las cuencas mineras no están para muchos hornos electorales.