Sábado, 16 de diciembre de 2017

Partidos de fútbol y partidos políticos

Este pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de tener un acontecimiento tan extraordinario como la Final de la Copa de Europa, donde dos equipos españoles se enfrentaban en Milán. Digo extraordinario a juzgar por las emociones que se concitaban entre todos los espectadores. No en vano, los medios de comunicación tomaban primeros planos de las caras de sorpresa, expectación en cada jugada de sus respectivos equipos. Y estas imágenes se volvieron más intensas cuando el final se dirimió a base de penaltis. Una catástrofe para unos y la gloria para otros. No cabía termino medio. Todo o nada. Una tragedia griega moderna.

Mientras estábamos en Milán, en vivo o en diferido,  el resto de la realidad había pasado a un segundo plano. Atrás quedaban las estrategias de otros partidos, mucho menos emocionantes, como son los partidos políticos. Ahora empeñados en convertir a todos los demás líderes en adversarios y vuelven a repetir sus respectivos programas. Es un error que los cuatro meses que han pasado juntos en las Cortes Generales y en el Senado, no hayan servido para hacer una reflexión inteligente sobre cómo evitar errores, sino que estos cuatro meses se han convertido en un fondo de armario para obtener más munición. Las campañas son clásicas y se ajustan al mismo formato: mítines, o celebraciones con personas convencidas de las excelencias de sus propios candidatos.  También Folletos, twitters, o plataformas digitales, sirven para reforzar el vínculo entre los líderes y adeptos. Todo vale, todo se acepta, máxime si procede del deseo de los líderes. En este sentido, no es casualidad que, incluso el partido que iba a dar la vuelta a la tortilla de la política rancia y tradicional, como definía Podemos a los partidos con más de cinco años de historia, hayan sido sus mesías los que han elegido a dedo a quien será el número 1 por Salamanca. En ningún partido político se suele recibir con agrado la crítica, así el propio elegido dice que las bases de Salamanca lo han aceptado de buen grado. Lógico, como ya dijo Alfonso Guerra: “Quien se mueva no sale en la foto”. Metáfora terriblemente certera sobre la virtud de obedecer en estructuras políticas jerárquicas. El PSOE de Salamanca por vez primera abrió un proceso único: decir a los militantes que podrían presentarse al Congreso y al Senado. Así se hizo, era evidente que no todos partíamos de las mismas condiciones, cargos frente a militantes de base. Aún así,  si el proceso no logra consolidarse en las Municipales, quedaría como un experimento aislado y no como el antídoto contra la arbitrariedad de los aparatos, más pendientes de las adhesiones que de la solvencia profesional, o intelectual de sus militantes.

Por estos motivos, lo excelente del fútbol radica en su auténtica visibilidad, porque cuando un jugador falla un gol, lo hace ante millones de espectadores y nadie, ni siquiera su entrenador puede camuflar su error, aunque se lo ordene la directiva del equipo al completo.